Menú Buscar

¿Flexibilizar la inmersión lingüística?

Sonia Sierra
8 min

Hace unas semanas pareció que, de repente, tras 40 años de defender la imposición del catalán en la Educación, el PSC se caía del caballo y veía la luz. Lanzaron toda una campaña publicitaria jalonada de artículos y declaraciones de sus portavoces que anunciaban a bombo y platillo la flexibilización de la mal llamada inmersión lingüística. Y digo mal llamada porque en el caso de casi la mitad de los catalanes --aquellos que tienen el catalán como lengua materna-- no es un sistema de inmersión sino, simplemente, un sistema monolingüe. A todos aquellos que llevamos años luchando para acabar con este sistema injusto y discriminatorio nos pareció una buena noticia pero, conociendo al PSC, no nos hicimos excesivas ilusiones.

De entrada, empezaron a explicar que lo que pretendían era “reforzar el catalán donde hiciera falta, el español donde hiciera falta y el inglés, en todas partes”. A cualquier persona razonable, este planteamiento le puede parecer de lo más lógico, siempre que desconozca cómo funciona el sistema educativo catalán. En Cataluña, hay 0 horas de español a la semana en educación infantil, dos en primaria y tres en secundaria. Con esta escasez de horas de lengua española, ¿cómo van a reforzar todavía más el catalán? ¿Erradicando del todo el español? ¿Quitando las escasas asignaturas en inglés?

En Cataluña se niega a la mayoría de los catalanes la posibilidad de educarse en su lengua materna que es el español. Esto es una aberración que produce un gran daño, ya que hay un consenso unánime en el ámbito científico internacional respecto a la importancia de la educación en lengua materna para el éxito académico y, muy especialmente, en la adquisición de la lectoescritura en esa lengua. Así, no es de extrañar que hasta tres estudios confirmen, a partir del análisis de las pruebas PISA, que los alumnos catalanes que tienen el español como lengua materna sacan peores resultados que los catalanohablantes en todos los estratos socioeconómicos. No hay duda de que el sistema educativo catalán perjudica a los castellanohablantes, pero es que también perjudica a los catalanohablantes.

Según la propaganda oficial, todos los alumnos catalanes salen dominando perfectamente el español y el catalán, pero la realidad es que basta ver las intervenciones de Meritxell Budó, portavoz de la Generalitat de Cataluña, y de Albert Batet, portavoz del grupo parlamentario de JxCat, para ver sus reticencias a contestar en lengua española a las preguntas de los periodistas y sus dificultades cuando finalmente acceden a hacerlo. ¿Cómo pueden sostener que todos los alumnos catalanes salen dominando el español, cuando ni tan siquiera sus portavoces son capaces de hacerlo? ¿O es que han escogido como portavoces a los únicos catalanes que no han salido con un buen nivel de español de su sistema educativo?

Pero es que, además, tampoco es verdad que salgan con un buen nivel de catalán, y basta hablar con cualquier profesor de cualquier instituto del área metropolitana para saberlo. Y no es que lo diga yo, es que lo reconoce hasta TV3. Aquí tenemos el titular: “Profesores y lingüistas denuncian que hay alumnos que no saben hablar catalán cuando acaban la ESO”. Si unos alumnos han estado recibiendo todas las clases en catalán desde que empezaron su escolarización obligatoria hasta que la acaban salen sin dominar catalán es que algo falla y, desde luego, no se puede hablar de “modelo de éxito”, como presume la propaganda oficial.

Y eso por no hablar del inglés. Los defensores de la imposición del catalán como única lengua posible en el sistema educativo han llevado a Cataluña a situarse a la cola de las comunidades autónomas en la enseñanza del inglés. De hecho, es la única que no da datos de asignaturas impartidas en ese idioma, y no los da por una sencilla razón: son testimoniales y nos dejan en evidencia con respecto al resto de España. Esto convierte al sistema educativo catalán en el más clasista y discriminatorio, porque solo las personas que tienen dinero pueden adquirir una buena formación en varias lenguas. Todos los centros privados de Barcelona ofrecen más de una lengua vehicular, mientras que toda la escuela pública y la mayoría de la concertada imponen el catalán como única lengua vehicular. Pese a esta tremenda injusticia, los defensores de la inmersión sostienen, sin ningún tipo de rubor, que este sistema es el único que garantiza la cohesión social. De no dar crédito.

La defensa de la inmersión lingüística se basa en decir que es un modelo de éxito reconocido internacionalmente, que hay un consenso unánime a su favor y que es la única manera de garantizar la cohesión social. Ninguna de estas tres afirmaciones es cierta, pero cualquiera que se atreve a cuestionarlas se encontrará rápidamente con una cascada de ataques y descalificaciones que, como no podía ser de otra manera, el PSC no ha sido capaz de resistir. Al final, en su 14º Congreso han acabado descafeinando todavía más su propuesta, reconociendo los supuestos méritos de la inmersión y ratificando el catalán como única lengua vehicular de la educación con la posibilidad de “flexibilizarla” para adaptarse a la realidad sociolingüística de cada centro. Un brindis al cielo, vaya. Más allá de que, como ya he dicho, difícilmente van a reforzar el catalán en algunas zonas porque todo es en catalán es que, sobre el papel, se supone que eso es lo que ya se está haciendo en Cataluña. Al próximo que se lo diga, le preguntan el listado de centros públicos que hacen asignaturas en español y le piden que le enseñe los libros de texto de cualquier asignatura en esa lengua. Y luego ya flexibilizamos.

Artículos anteriores
¿Quién es... Sonia Sierra?
Sonia Sierra

Doctora en Filología Española. Portavoz adjunta de Ciudadanos en el Parlament.