Fiestas africanas

Ignacio Vidal-Folch
5 min

Un par de meses atrás hablé aquí, un poco de pasada, de una espléndida revista digital barcelonesa dirigida por Tania Adam y Sarah Ardite que procura difundir entre nosotros el patrimonio cultural africano y dar visibilidad a los artistas del Continente Negro, especialmente los que residen en España. Radio África Magazine. Nuestra realidad es más grande y más varia de lo que nuestro solipsismo tiende a pensar. Y creo que es recomendable, a poco que a uno le interese la cultura y tenga algo de curiosidad, por lo menos asomarse a un lugar así. A veces, de ocasiones azarosas surgen goces inesperados y persistentes, una compañía nueva, un eco diferente del latir del propio corazón….

…El caso es que a propósito de la exposición de arte africano contemporáneo que se puede ver en el CCCB hasta finales de agosto, Adam y Ardite se han encargado de organizar unas “Noches de música en directo y cine de animación” que se celebran cada viernes a partir de las 9.30 en el patio, como una invitación a la cultura musical africana, que es cultura variadísima, interminable: cada zona geográfica tiene sus propios instrumentos y sus propias cunas musicales tradicionales o autóctonas, en las que ha venido a injertarse la influencia de la potencia europea que lo colonizó, a lo que además hay que sumar las relaciones “de ida y vuelta”, la influencia musical de América Latina y de Estados Unidos que se trajeron los esclavos que regresaron del Nuevo Continente y los africanos que van y vuelven, imponiendo nuevas, arborescentes mutaciones. Así de la fusión entre un son global y un son étnico nacen otros mil. 

Decidí que el viernes próximo llegaré antes y con una petaca en el bolsillo, y no bailaré pero me sentaré en una tumbona, al fresco

La estructura del espectáculo es cada viernes la misma; está dedicada a la producción artística de un país y dividida en tres secciones que duran media hora cada una: un DJ pincha lo más destacado de la música local; a continuación se proyectan en una gran pantalla unos videos de cine de animación; y por fin se celebra un concierto a cargo de una figura de la música de ese país. Después, vuelve el DJ a sus platos para que el público baile hasta pasada la medianoche. 

El viernes pasado se celebró la primera sesión, con un concierto de la estupenda cantante mandinga de Siguiri (Guinea Conakry) Nakany Kanté. Como la entrada es gratuita (hasta que se llena el aforo), estaba lleno hasta la bandera.

Había además un bar, pero con tanta gente me daba pereza acercarme a por un refresco. La noche acabó en un baile alegre, acelerado. Como es natural. los que mejor bailaban eran algunos hombres jóvenes, de color, que probablemente visitaban ese lugar por primera vez. Decidí que el viernes próximo llegaré antes y con una petaca llena en el bolsillo, y bailar no bailaré pero me sentaré en una tumbona y estaré al fresco bajo las estrellas invisibles de Barcelona, y en estas condiciones ideales será una delicia beber unos tragos, siquiera de limonada, y disfrutar de la música jazz y atmosférica y la voz encantadora de la cantante, pianista y compositora Anita Zengeza, hija de padre de Zimbaue y madre asiática, aunque no entienda la letra de las canciones que tiene colgadas en Youtube, pues el criollo lo tengo algo oxidado.

El 26 es el turno del quizá más conocido Mû Mbana, poeta, compositor y alma de varios combos y orquestas plurinacionales, que esta vez se presentará con el violoncelista ruso Sasha Agranov. A ver qué hacen. A Mû le vi en la tele, le escuché responder a las preguntas de Adam en Terrícoles de BTV; hablaba en un catalán lento y preciso, como un sabio sereno, lejano y a la vez muy próximo. Lejano y próximo, sí, yo ya me entiendo.

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¿Quién es... Ignacio Vidal-Folch?
Ignacio Vidal-Folch

Por desgracia nací huérfano, ya que mis padres fueron aplastados por un aerolito un par de años antes de que yo naciese. Esta tragedia me obligó a formarme como autodidacta. De joven lavé platos en el Soho, fuí maquinista en un ballenero, croupier en un casino, músico callejero en la estación Sebastopol del metro de París, y dí tres veces la vuelta al mundo como inspector de hoteles para la cadena Savoy. Enriquecido por tantas experiencias volví a Barcelona, donde he publicado varias novelas y libros de relatos y colaboro con el diario El País y las revistas Tiempo, Jot Down y otras.