Chucky cree saber quién gobernará, y lo dice

Ignacio Vidal-Folch
11 min

Ay, ay, ay, ¡en manos de quién estamos! ¿Llegarán a un acuerdo los Gambino, los Genovese y los Bonanno? Todos estamos muy ansiosos por saber qué famiglie nos robarán durante los cuatro próximos años.

Todos queremos evitar nuevas elecciones. Anhelamos que se renueve cuanto antes, mejor hoy que mañana, nuestro compromiso de dejarnos mentir por Sanchis, alias “el rey de los embusteros”, y robar por las cinco o seis familias de la mafia.

Yo, que deseo solamente el bien común, quisiera, ya que no hay mayorías claras, que haya entendimiento entre famiglie y se pueda formar otro gobierno. Pero claro, los Gambino no aceptan a los Bonanno, los Bonanno detestan a los Genovese, todos los Padrinos y consigliere se ponen vetos cruzados, todos se declaran incompatibles con los demás. “¡Quita, bicho, tú no!”

Incluso, en un movimiento de justicia poética, o de revancha de la Historia, los socialistas, los mismos que promovieron el Pacto del Tinell para excluir al PP de toda posibilidad de vida política… ¡ahora se encuentran con un Tinell que les declara leprosos a ellos! ¡Válgame Dios! ¡Con lo bondadosos y dialogantes que son!

Pues, nada, que aunque hayan ganado las elecciones les pasará lo que le pasó a Ciudadanos en el 2017: quedan excluidos de cualquier componenda. No se los acepta ni para chapotear en el estercolero de la política regional… Junqueras, en campaña, dijo y repitió muy claramente que…

--Pero ¿tú qué farfollas? ¡Cándido, iluso, pasmarote, no te enteras de la misa la mitad!

--Oye, Chucky… no hace falta insultar.

Porque, en efecto, era Chucky, el muñeco diabólico que habita en mí, quien acababa de despertarse y de una forma tan áspera venía a interrumpir con sus insultos mis meditaciones postelectorales.

Y es que en el corazón de cada uno de nosotros habita  --¿lo he dicho ya alguna vez?-- un espíritu demoniaco, ¡un muñeco diabólico! El mío se llama Chucky, tiene muy mal carácter y guarda cierto parecido con el político Monedero, sobre todo cuando están rabiosos y les duelen los dientes.

--¡Chúpame la polla!

--¿Cómo…? ¿Qué…?

--¡Que me hagas una mamada!

 Yo no daba crédito.

--¡Esto… esto es intolerable, Chucky! Este lenguaje…

--Pues hazme una felación, si te parece que así queda más finolis. Fais-moi une pipe!... Give me head!... ¡Es que ya está bien de tanta tontería! –rugió-- ¿Desde cuándo, en España, hay que prestar atención ni hacer ningún caso a lo que digan los políticos, sea en campaña o fuera de campaña?

–Sí, ya, ya veo lo que quieres decir, Chucky. Pero ahora parece que las principales fuerzas nacionalistas están llegando a entendimientos para formar gobierno…

El muñeco diabólico me interrumpió con palabras que es mejor no reproducir. Creo que debería confesarme solo por haberlas escuchado. Luego lanzó un suspiro, el típico suspiro del maestro de escuela que se ve obligado a repetir por enésima vez lo que es obvio, y en un tono más relajado, dijo:

--Para hacer prognosis política, Ignacio, lo primero es saber nombrar las cosas. Por ejemplo: ¿sabes distinguir entre “adversario” y “enemigo”?

--Claro.

--Son categorías fundamentales, Ignacio. Si no las entiendes bien, no vales como analista.

–Bueno, supongo que en realidad hay una diferencia de grado. O sea, que el “enemigo” es un grado superior en hostilidad al “adversario”. ¿Es eso?

–No, tonto --ahora me sonreía, paternal, al tiempo de insultarme--. Se trata de una diferencia ontológica. ¿Entiendes el concepto de “ontológico”?

–Bueno… creo que sí.

--Vale, muy bien. Felicidades. No lo esperaba de ti. Pues bien, aplícalo a esta situación. Mira: el “adversario” te define, te sitúa, te dice quién eres, por oposición a él. En el fondo lo necesitas. En cambio el “enemigo” es el que te desdibuja, el que socava tu propio yo, el que te chupa la sangre como un vampiro, para reducirte a nada y alimentarse él con tu sustancia vital. El enemigo es el que te sustituye y se apodera de lo que es tuyo. Si no lo eliminas será él el que te destruirá, ¿Entiendes?

–Sí, claro que entiendo, Chucky. No me tomes por tonto. No es tan difícil. Vamos a ver: tú lo que quieres decir es que el “adversario” de los socialistas es el PP, que le permite definirse y atacar. Pero su verdadero “enemigo” es Podemos, que le roba su plataforma ideológica, sus reivindicaciones, su discurso, sus votantes, o sea su sangre. ¿Es eso?

–Muy bien, campeón. Ponme otro ejemplo, para ver si lo has entendido bien.

–-Bueno… a ver qué te parece este: el “adversario” de la derecha tradicional es el PSOE, pero su verdadero “enemigo” es Vox, que le roe los tobillos...

--Vale, muy bien, campeón. Veo que lo has entendido. Tampoco era tan difícil, ¿verdad? Ahora aplica esta lógica a la política catalana.

–Bueno… pues… supongo que el “adversario” de ERC son los socialistas, pero el verdadero “enemigo” es Junts, que es el que compite por su territorio, y el que le está desdibujando continuamente. Y que es a quien debe destruir.

--Ah, Ignacio, al final no eres tan tonto como creía… Sí, ahí, en esa escenificación de amigos, adversarios y enemigos, es donde se configura la política. Así que toma nota, por si has de escribir un artículo para Crónica Global: mandará Esquerra, con los Comuns, que son la carcoma de la izquierda, el puro cinismo y la inoperancia, disfrazados de purismo izquierdista, y que lo mismo sirven para un barrido que para un fregado; y con ellos los cretinos de la CUP, que le darán al Govern de ERC una “etiqueta” de radicalidad separatista, una compensación simbólica por la traición al frente separatista, por la destrucción de los convergentes.

--Oh, no puedo creerlo.

–…Todo apoyado por el PSC, desde fuera, discretamente, absteniéndose, para que Pedro Sánchez pueda gobernar en Madrid sin padecer un calvario cada vez que quiera promulgar alguna ley. A cambio del apoyo de Esquerra en Madrid, el PSC apoyará con su abstención, o algo más si es preciso, a Esquerra en Barcelona, además de indultos para los golpistas del año 2017 y una “consulta” o referéndum “no vinculante” para 2025…

–¡Oh, Chucky, qué disparates estás diciendo! ¡Eso, España no lo tolerará!

--¿Ah, no? Para entonces la corrupción y la estupidez habrán destruido del todo al PP, y como Ciudadanos se ha autodestruido, no habrá ya nadie para oponerse a estos enjuagues salvo los mongolitos de Vox, dando sus saltitos de gorila. Muy poco sexys y nada homologables.

--…

--…Aquí, en Cataluña, Esquerra se afirmará, en cuatro años puede repartir dinero a espuertas y cargos, y destruir del todo, por fin, a su verdadero enemigo. Que al fin y al cabo también lo es de los socialistas. ¿Comprendes, ahora, lo que va a pasar?      

–Sí.. bueno, Chucky… Tiene cierta lógica lo que dices... Pero yo no creo, yo no quiero creer,  que la política española sea una versión tan descarnada de El Príncipe de Maquiavelo. Yo creo, yo quiero creer que…

 –¡Llévame ahora mismo a Boadas, hideputa, que conoces muy bien el camino, y págame diez cubatas de Larios! ¡Que quiero un delirium tremens ya, porque no puedo soportar mi propia lucidez, ni tu necedad, ni el cretinismo de los catalanes!

Bueno, esto era demasiado. Yo acepto que Chucky me insulte a mí, para eso es mi muñeco diabólico y vive en mis entrañas; pero no puedo tolerar que ofenda a la comunidad. No, por ahí no paso. Yo respeto demasiado al pueblo.

--Mira, Chucky. Me voy a poner muy duro: por ser tan desagradable, de esos diez cubatas que quieres beberte yo solo te pienso pagar cinco. O seis.   

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¿Quién es... Ignacio Vidal-Folch?
Ignacio Vidal-Folch

Por desgracia nací huérfano, ya que mis padres fueron aplastados por un aerolito un par de años antes de que yo naciese. Esta tragedia me obligó a formarme como autodidacta. De joven lavé platos en el Soho, fuí maquinista en un ballenero, croupier en un casino, músico callejero en la estación Sebastopol del metro de París, y dí tres veces la vuelta al mundo como inspector de hoteles para la cadena Savoy. Enriquecido por tantas experiencias volví a Barcelona, donde he publicado varias novelas y libros de relatos y colaboro con el diario El País y las revistas Tiempo, Jot Down y otras.