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La activista climática Vanessa Nakate / PAUL WAMALA SSEGUJJA - WIKIMEDIA COMMONS

Vanessa Nakate: la activista climática que habla por África

Da voz a las víctimas del cambio climático en el continente africano, el más afectado por los desastres medioambientales

9 min

Vanessa Nakate escribe en su Instagram que todavía nos queda mucho por aprender sobre la crisis climática, y aprender sobre la crisis climática significa aprender de las personas que lo sufren en primera línea. “No obstante”, añade bajo una foto en la que aparece manifestándose por las calles de Glasgow durante la reciente cumbre internacional sobre el cambio climático, COP26, “hemos visto como, continuamente, activistas del sur del planeta, los que representan a las comunidades más afectadas, no están siendo escuchados. Sus voces no tienen eco, sus historias están siendo borradas... y eso es un problema. No podemos tener justicia climática si las voces de los más afectados se quedan atrás”.

Nacida en Kampala, la capital de Uganda, hace 25 años, Nakate, se ha convertido en una de las principales activistas contra el cambio climático del continente africano y su rostro empieza a aparecer de forma regular en los foros internacionales sobre el clima, como el Milan’s Youth4Climate, el World Economic Forum de Davos y la reciente COP26 en Glasgow.

Mensaje de Vanessa Nakate en Instagram
Mensaje de Vanessa Nakate en Instagram

Una foto recortada

Pero a diferencia de sus colegas occidentales de su misma generación, como la sueca Greta Thunberg y la alemana Luisa Neubauer, Nakate se queja de no gozar de la misma visibilidad ni capacidad de influencia por el simple hecho de ser negra y africana. Motivos para pensarlo no le faltan:

En 2020, dos años después de haber empezado una serie de protestas por el clima en su ciudad natal,  Nakate viajó a Suiza para participar en la cumbre de Davos. Allí fue fotografiada junto a otros cuatro activistas jóvenes, todos blancos (Luisa Neubauer, Greta Thunberg, Isabelle Axelsson y Loukina Tille), pero cuando Associated Press publicó la foto, Nakate había sido recortada de la imagen.

"Racismo"

“Es la primera vez en mi vida que entiendo la definición de la palabra racismo”, dijo Nakate, llorosa, en un vídeo que publicó en las redes sociales tras ver la foto. “¿Implica esto que no valgo nada como activista africana o que la gente de África no tiene ningún valor en absoluto?”, añadió.  Associated Press acabó admitiendo su error y publicando la foto completa, pero el daño ya estaba hecho.

“No nos merecemos esto. África es el continente que menos emisiones de carbono emite, pero el  más afectado por la crisis climática... Borrando nuestras voces no cambiáis nada”, añadió más tarde en un tuit, que se volvió viral.

Ignorada y discriminada

Un año después, durante su presencia en la COP26 de Glasgow, Nakate volvió a sentirse discriminada cuando, después de un encuentro el primer día con [Nicola Sturgeon], la primera ministra de Escocia, y Greta Thunberg, los medios solo informaban del encuentro de la primera ministra con la activista sueca. “Honestamente, simplemente, no tengo más palabras para esto, porque es algo de lo que ya he hablado, y que no solo me afecta a mí. Hay muchos activistas del sur global que han sido marginados de la conferencia”, se lamentó Nakate en una entrevista con la radio americana NPR.

A pesar de sentirse ignorada y discriminada, Nakate no ha abandonado su lucha contra el cambio climático, una lucha que empezó con 21 años, cuando estudiaba Administración y Dirección de empresas en Kampala. En Uganda, según la activista, el cambio climático está prácticamente ausente de las universidades y del interés de los jóvenes, y cuando ella inició las primeras protestas, uniéndose a los “Fridays for Future” convocados por Greta Thurnberg, fue objeto de burlas y presiones. Pero ella, con el apoyo de sus primos y hermanos, mantuvo su empeño y motivación y acabó montando su propio movimiento, Youth for Future Africa, luego llamado Rise Up, una serie de protestas de media hora que tenían lugar los sábados (los viernes tenía que ayudar en la tienda de su padre) en medio de las concurridas calles de Kampala, con carteles que intentaban ser poco provocadores, como “Naturaleza es vida” o “Los bosques son vitales para todos”.

Su primer libro

“La verdad es que entonces no sabía mucho sobre el efecto de volar en avión, el petróleo o el carbón en el clima local. Solo sabía que el desastre climático a nivel local estaba provocando inundaciones y sequías. Los conceptos que hay detrás del aumento de las emisiones a nivel mundial es algo que fui aprendiendo mientras me hacía activista”, admitió en una entrevista reciente con el Financial Times.

Desde que inició sus protestas en Kampala, Nakale se ha dejado oír en el COP25 en Madrid, en el Foro de Davos y la cumbre COP26, entre otros. Además, acaba de publicar su primer libro: A Bigger Picture: My fight to bring a new African voice to the climate crisis, un relato autobiográfico donde narra su experiencia como activista medioambiental y enfatiza cómo la crisis del clima afecta al continente africano, una región habitualmente dejada de lado por los medios de comunicación. Mientras las noticias hablan sin parar de la deforestación del Amazonas, los fuegos en California o Australia, poco se escucha de la deforestación de la selva en la República Democrática del Congo, otro del los pulmones verdes del planeta, de las temperaturas récord que se batieron en Argelia este verano, de la hambruna en Madagascar o de los incendios que azotan África central desde hace dos años, muchos de ellos causados por campesinos que siguen practicando técnicas tradicionales de agricultura de implican la quema de campos antes de la temporada de lluvias.

El libro de Vanessa Nakate
El libro de Vanessa Nakate

África, la que menos contamina y la que más sufre

“Todo esto es absurdo teniendo en cuenta que África es el menor emisor de CO2 de todos los continentes, excepto la Antártida”, insistió Nakate durante su comparecencia en el Youth4Climate de Milán, en septiembre de este año. Durante su discurso en la reciente cumbre climática de Naciones Unidas en Glasgow, optó por un tono mucho más duro, y dejó claro que ni ella ni el resto de sus colegas activistas se creen las promesas lanzadas por ministros, corporaciones y bancos de que actuarán agresivamente contra el cambio climático, a pesar de que les “gustaría hacerlo”.

“De hecho, estoy aquí para rogarles que nos demuestren que estamos equivocados”, dijo Nakate en Glasgow, rogando que dejen de lanzar promesas al aire y pasen a la acción. “Nos estamos ahogando en promesas”, dijo. “Los compromisos”, añadió, “no reducirán el CO2. Las promesas no detendrán el sufrimiento de la gente. Las promesas no impedirán que el planeta se caliente. Solo una acción inmediata y drástica nos sacará del abismo”.