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De izquierda a derecha: Luz Marina, Feliciano y Lucía, del fotolibro Andinos: encuentros en Cusco, Perú / GABRIEL BARRETO BENTÍN

Celebrando la identidad andina

El fotógrafo peruano afincado en Nueva York Gabriel Barreto Bentín habla de cómo romper clichés en su nuevo proyecto ‘Andinos: encuentros en Cusco, Perú’

8 min

Gabriel Barreto Bentín (Lima,1973) recuerda que, cuando estudiaba 7º grado (el equivalente a 1º de ESO en España), su profesora de Inglés le preguntó si alguna vez había hecho fotos. La verdad era que no, pero, por algún motivo, Barreto respondió que “sí” con total confianza, lo que llevó a la profesora a ofrecerle un puesto de fotógrafo en el campamento de verano que ella misma organizaba. Desde ese momento, Barreto empezó a llevar su cámara a todas partes, desde viajes de familia a la escuela, pasando por fiestas de cumpleaños de amigos.

“Para mí la fotografía es un medio de vida. He estado viviendo, estudiando, trabajando y relacionándome con una cámara colgada al cuello desde que tengo uso de memoria”, explica por e-mail este reconocido fotógrafo de moda afincado en Nueva York, donde se mudó para estudiar Fotografía y Vídeo en la School of Visual Arts y ya no regresó. “Me veo usando la fotografía como un pasaporte que me permite explorar las vidas y personalidades de la gente que me rodea”, añade.

Un fotolibro

En esa línea artística –la de acercarse a la realidad de gente a través de la cámara— se sitúa precisamente su último trabajo Andinos: encuentros en Cusco, Perú (Rizzo, 2022), un fotolibro que reúne una colección de retratos íntimos de los habitantes de la región andina de Cusco que tratan de romper con los tópicos que nos han vendido durante años las postales tradicionales de los Andes.

“Justo después de terminar el instituto, en 2016, mi tío y yo hicimos un viaje juntos en coche durante un mes, desde Lima hasta Cusco. Durante ese viaje, mi idea de lo que significaba ser originario de los Andes cambió al instante”, explica Barreto, recordando los motivos que lo impulsaron a este proyecto.

El fotolibro 'Andinos: encuentros en Cusco, Perú', de Gabriel Barreto Bentín
El fotolibro 'Andinos: encuentros en Cusco, Perú', de Gabriel Barreto Bentín

La narrativa poscolonial

Su estancia en Cusco, prosigue, le sirvió para darse cuenta de que su visión del pueblo andino hasta ahora había estado muy marcada por una dicotomía problemática: por un lado, la postal perfecta, que muestra los Andes como un lugar mágico y perdido en el tiempo, y a los andinos “como una gente pura y casi mágica, como si fueran una versión estática de antiguas historias folclóricas”. Por otro lado, la imagen de los pobres, basada en una “narrativa poscolonial, insensible y anticuada, elaborada por la gente de la capital para proyectar un sentido de superioridad sobre los que no habitan en el centro económico de la ciudad”, detalla.

“Durante los años que trabajé en este proyecto, siempre me motivó el hecho de que podía luchar contra esos clichés e introducir una nueva mirada en lo que significa ser un andino contemporáneo en la región de Cusco”, explica.

San Isidro de Chicón Perú / GABRIEL BARRETO BENTÍN
San Isidro de Chicón Perú / GABRIEL BARRETO BENTÍN

Eliminar el paisaje

Para luchar contra esos clichés, Barreto optó por eliminar el paisaje que hay detrás de los fotografiados, de manera que sus personajes emergen de un fondo blanco, reflejando la diversidad de la sociedad andina a través de sus rostros, atuendos y trabajos, independientemente del entorno.

La idea de eliminar el paisaje de los retratos, explica, surgió al regresar de su viaje inicial a Cusco y descubrir la obra de Richard Avedon, un fotógrafo del siglo pasado que pasó años retratando a personas del oeste americano utilizando un fondo blanco para descontextualizarlos del lugar en el que habitaban. Otro personaje que ha influido mucho en su proyecto ha sido Martin Chambi, el fotógrafo indígena más reconocido del siglo XX, cuyas pioneras fotografías del Machu Picchu tomadas en los años 30 se exponen actualmente en la galería Foto Colectania de Barcelona.

Un vínculo con el fotografiado

“Las fotografías de Chambi nos transportan a la realidad de los Andes sin romanticismo ni pretensiones, para mostrar cómo era la vida cotidiana de sus habitantes”, explica Barreto. A diferencia de Avedon, Chambi intentaba crear un vínculo con el sujeto fotografiado, algo que para él ha sido muy importante: “Mi objetivo era establecer una relación con las personas que quería fotografiar antes incluso de sacar la cámara”, explica.

Las fotografías del libro van acompañadas de comentarios de los propios cusqueños sobre los retratados, juzgando sus vestimentas y apariencias, para que fueran ellos los que hablaran sobre ellos mismos y desvelaran lo que es hoy la sociedad moderna de Cusco, no libre de cierto racismo interno y jerarquías sociales.

De izquierda a derecha: Roxana, Jordi, Messi y Nolberto / GABRIEL BARRETO BENTÍN
De izquierda a derecha: Roxana, Jordi, Messi y Nolberto / GABRIEL BARRETO BENTÍN

Estereotipos culturales

“En general, la gente está acostumbrada a ver las culturas ajenas a la suya como estereotipos. En el caso de América Latina, muchas de nuestras culturas han sido demasiado romantizadas, tanto por Hollywood como por la publicidad. Nuestro reto como latinos es luchar por la desmitificación de nuestras culturas mostrando personas e historias reales con el honor y el respeto que merecen”, explica Barreto, convencido de que, como latinoamericano, hoy por hoy ya no es necesario mudarse a Europa o Estados Unidos para tener éxito como fotógrafo.

“Creo que la fotografía, como cualquier otro medio artístico, es un campo en el que el éxito es imposible de medir. Un aspecto muy importante de mi fotografía es ayudar a dar a conocer la cultura peruana al mundo. Para conseguirlo, la mayoría de mis proyectos se publican en el extranjero, pero esa no es en absoluto la única ni la mejor manera de tener éxito”, aclara el fotógrafo peruano afinacado en Nueva York, ciudad que considera su hogar. Todavía no tiene claro cuál será su próximo proyecto, pero seguro tendrá que ver con acercar la cultura peruana contemporánea a un mercado internacional. “Siempre he sentido una enorme curiosidad por la selva amazónica y las comunidades que viven en ella. Me encantaría explorar lo que significa vivir en una comunidad indígena del Amazonas, insinúa.