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La apuesta por "el bullicio de la fotografía viva”

Los fundadores del Festival Internacional de Fotografía Experimental EXP. 21, pretenden convertir Barcelona en un centro de referencia para jóvenes creadores y fotógrafos experimentales

En julio del año pasado tuvo lugar en Barcelona el primer Festival Internacional de Fotografía Experimental, EXP. 20, uno de los primeros en el mundo dedicados a esta disciplina artística. El festival logró colgar el cartel de “entradas agotadas” dos meses antes de su inicio y este año sus fundadores, Pablo Giori y Laura Ligari, confían en repetir el mismo éxito, consolidándose como  eslabón esencial en el reconocimiento de la fotografía experimental en nuestro país. Pero, ¿qué se entiende exactamente por fotografía experimental? ¿Y qué valor tiene en un momento en el que parece que cualquier persona equipada con un smartphone se vea capaz de hacer una buena foto?

“Explicado de forma simple, diríamos que la fotografía es una industria y que aquellos que hacen fotografía experimental buscan alternativas a esta industria a partir de crear sus propias cámaras, lentes y películas, o haciendo incluso fotografía sin cámara o con latas de gaseosa”, explica Ligari, co-directora del festival, que tendrá lugar en Barcelona del 21 al 25 de julio.

Una exposición de fotografía durante la anterior edición del Festival Internacional de Fotografía Experimental / EXP.20

“La fotografía industrial se ha centrado mucho en la importancia de la cámara como tal, nosotros volvemos al origen que son aquellos objetos que son sensibles a la luz y que pueden registrar imágenes. Recuperamos el pasado de la fotografía, su punto más científico y de manualidad técnica, para pensar el futuro de la imagen en un mundo repleto de fotografías que calcan la realidad”, añade esta fotógrafa y diseñadora gráfica italiana afincada en Barcelona.

Comunidad internacional de artistas

Los fundadores de EXP.21 se conocieron en Barcelona hace unos años, cuando Gori, un documentalista e historiador de origen argentino, se puso a contactar con otros otros fotógrafos que compartieran su afición por la “doble exposición”, una técnica experimental a partir de la fotografía analógica. Entre ellos estaba Ligari, con quién enseguida se entendieron. En 2019 organizaron juntos el proyecto BADEM ( Barcelona Double Exposure Movement), en el que un grupo de artistas visuales fueron invitados a documentar y reflexionar colectivamente desde la experimentación fotográfica sobre las transformaciones humanas y urbanas que se están produciendo en nuestras ciudades. El proyecto, que acabó dando pie a una exposición en el Pati Llimona, en Barcelona, fue el paso previo a la creación del Festival Internacional  de Fotografía Experimental, que este año tendrá su segunda edición (EXP.21).

Según sus fundadores, el objetivo del festival (concebido como una asociación sin ánimo de lucro) consiste en crear, promover y difundir la fotografía experimental en todas sus formas. Para esto, consideran fundamental la creación de una comunidad internacional de artistas que pueda apoyarse entre sí, reconocerse desde la igualdad y crear proyectos compartidos.

Dos mujeres se abrazan durante la anterior edición del Festival Internacional de Fotografía Experimental / EXP.20

“Por fotógrafos entendemos a todos aquellos artistas, artesanos, científicos y técnicos que dedican su vida a crear y a expresarse artísticamente y eso debe valorarse, tanto por el gobierno como por el resto de sectores sociales”, dice Ligari, reflexionando sobre la “falsa” idea de que cualquier persona  equipada con un smartphone pueda hacer fotos de calidad y definirse como fotógrafo. “Así como un músico toca la guitarra todo el día y estudia desde niño o un dentista hace unos estudios y unas prácticas durante diez años, los artistas hacemos cosas similares que tienen que ser valoradas. Todo el mundo puede comprarse una guitarra en Amazon por 60 euros, pero no todos los que tienen una guitarra son guitarristas, músicos o artistas”, añade.

Otro de los aspectos que caracterizan a la fotografía experimental es que se trata de un arte transdisciplinar y eso explica que el festival EXP.21 incluya talleres y conferencias sobre cocina molecular, arquitectura, teatro, música o poesía. “Todas las artes se vinculan porque son formas de expresión: cuantas más técnicas sabemos hacer y entender, más posibilidades tenemos de crear algo realmente nuevo”, dice Ligari.

Materiales contemporáneos

Giori, licenciado en Filología por la Universidad Nacional de Tucumán y con un doctorado en historia contemporánea por la Universitat de Girona, es especialista en conservación de patrimonio fotográfico, trabaja como archivista en el Arxiu Nacional de Catalunya y su objetivo laboral “es intentar que se entienda la importancia de nuestro patrimonio visual para entender nuestro pasado”, explica. “La historia no son solo hechos, documentos y edificios, sino que hay muchos otros recuerdos del pasado que tenemos que preservar y uno son esas imágenes preciosas y muy delicadas al mismo tiempo”, añade.

Según el archivista e historiador argentino, actualmente se debate mucho sobre cómo conservar todo lo que producimos, pero la respuesta es simple: “No se puede conservar todo, nunca se ha podido, siempre ha habido un archivero seleccionando lo que había que conservar y lo que no, y ese reto sigue vigente y es cada vez más claro. Yo trabajo también con materiales contemporáneos y la problemática es la misma, hay que ordenar bien, hay que entender donde está todo y hay que crear instituciones que puedan preservar lo que es fundamental para nuestra sociedad y para nuestro futuro”, concluye.

Exposición de fotografía durante la anterior edición del Festival Internacional de Fotografía Experimental / EXP.20

“La fotografía es comunicar con una herramienta visual”, sintetiza Ligari. “Es una forma de expresión como lo son todas las artes y, aunque sea con fines comerciales, en muchos casos también quiere contarnos una historia”, añade. Y aprovecha para recordar una frase que repetía a menudo en clase uno de sus profesores universitarios: "por supuesto que quiero quiero que hagáis 'fotones', pero me importa más que tengan un sentido y que aporten un mensaje”. “Nunca he dejado de investigar los límites de la fotografía: siempre queda algo por descubrir y nuevas maneras de comunicar a través de ella”, concluye Ligari.

A pesar de no ser ninguno de los dos de Barcelona, los cofundadores de EXP.21 están de acuerdo en que la capital catalana es una gran ciudad para la creatividad y la innovación, que tiene acceso al mundo, gente joven y creativa y excelentes infraestructuras. “Nosotros estamos muy contentos con la ciudad y esperamos que nos apoyen más con nuestros proyectos, la gente joven necesita apoyo para mantenerse y crecer”, dice Giori.  Aunque es cierto que cada vez hay más instituciones privadas dedicadas a la fotografía y eso es motivo de celebración, el historiador argentino lamenta que sigamos sin tener un Centro Nacional de Fotografía “que desde lo público ayude a crecer en el campo de la fotografía”. “Este centro debería velar por cuidar los archivos de los consagrados, pero también sostener y acompañar a los jóvenes creadores que no son el pasado sino el futuro. Cuando llegas al museo ya es tarde, todo lo que se ha perdido en el camino ha desaparecido. Por eso lucharemos siempre por proyectos que apoyen a la gente que está comenzando, al bullicio de la fotografía viva”, concluye.