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Maria Jammal, cofundadora de Humanity Crew, Premio Internacional de la Fundación Princesa de Girona / Fundación Princesa de Girona

"Esta crisis tendrá un impacto en la solidaridad con los refugiados”

Maria Jammal, junto a su marido, crearon Humanity Crew, una organización dedicada a ofrecer asistencia psicológica a los refugiados en el terreno

8 min

Hace cinco años, cuando la crisis de los refugiados alcanzó su punto álgido, la joven abogada y psicóloga israelí Maria Jammal se fue a trabajar como voluntaria a la isla de Lesbos. Lo que al principio iba a ser solo una experiencia temporal para estar más cerca de su marido, el médico Essam Daod, que estaba trabajando en un buque de rescate de refugiados, acabó convirtiéndose en una experiencia que le cambió la vida. Fue en Lesbos, rodeada de centenares de personas que cada día llegaban a la isla griega a la desesperada soñando con un futuro mejor, donde Jammal se dio cuenta de que algo fallaba: mientras la mayoría de onegés se esforzaba por ofrecer a los refugiados algún tipo de ayuda "física" --tareas de rescate en alta mar, comida, ropa, mantas, medicinas--, nadie se preocupaba por su salud mental, un aspecto básico para recuperar su dignidad humana.

Así que al regresar a su casa, en Haifa (Israel) Jammal convenció a su marido para crear Humanity Crew, una organización dedicada a ofrecer asistencia psicológica a los refugiados en el terreno. Tanto ella como su marido tenían la ventaja de hablar árabe, idioma que hablan la mayoría de los refugiados, y eso les permitía comprender mejor los traumas sufridos durante el viaje (naufragios, perdida de familiares cercanos, abusos sexuales, violencia doméstica) y poder ofrecerles la asistencia psicológica adecuada una vez desembarcados.   

Confinada en casa

A todos estos traumas, los refugiados encerrados en los campos de refugiados de Grecia deben afrontar estos días uno más: el miedo al coronavirus. Y, lamentablemente, no cuentan con ningún miembro de Humanity Crew para poder prestarles apoyo. Debido a las órdenes de confinamiento en todo el mundo, la onegé no ha tenido más remedio que retirar a su equipo de terapeutas de los campos de refugiados y reforzar sus servicios de asistencia psicológica online.

 “La epidemia de coronavirus ha hecho aumentar los problemas psicológicos a nivel global –incertidumbre, miedo, ansiedad, estrés –aunque para los refugiados, obviamente, todavía es peor”, explica por email Jammal, que se encuentra confinada en su casa con su familia, en Haifa.

Según Jammal, la actual crisis sanitaria ha deteriorado aún más la difícil situación en la que se encuentran los refugiados, “sin ningún tipo de sistema de asistencia, falta de información, falta de acceso a servicios y necesidades básicas, falta de higiene, y en muchos casos, falta de hogar. “Traten de imaginar lo que la campaña #stayhome (#quedateencasa) significa para ellos”, insinúa la joven activista. “Algunos han añadido “ojalá!!” (#Stayhome… I wish!!)”.

Imagen de un niño refugiado rescatado en la costa de la isla de Lesbos (Grecia) en 2015, en plena crisis de refugiados / EFE
Imagen de un niño refugiado rescatado en la costa de la isla de Lesbos (Grecia) en 2015, en plena crisis de refugiados / EFE

Trastornos mentales

En la actualidad, Humanity Crew cuenta con un equipo de terapeutas internacional trabajando en remoto desde Grecia, España, Italia, Corea del Sur, Israel, Palestina y “estamos expandiéndonos”, añade Jammal, de 32 años y madre de un niño, “porque esta crisis ha demostrado que nos afecta a todos igual como personas”.

Jammal, que el pasado noviembre fue galardonada con el Premio Internacional de la Fundación Princesa de Girona (FPdGi), un galardón creado para reconocer el talento y altruismo de los emprendedores más jóvenes lleva cuatro años trabajando exclusivamente para dar más visibilidad a los problemas de salud mental que sufren los refugiados y ofrecer soluciones. Según Jammal, tratar trastornos mentales como el estrés postraumático, los traumas severos, la ansiedad y el insomnio, es fundamental para garantizar la integración de los refugiados en los países de acogida.

Otro aspecto clave para Humanity Crew es continuar ofreciendo un servicio de asistencia terapéutica a los refugiados una vez éste ha llegado al país de acogida, y así evitar problemas de integración u otros, como la caída en el alcoholismo, violencia, fracaso escolar, etc. Y es aquí donde el papel de la oenegé cobra más importancia en estos momentos:  

“La situación de muchos refugiados es delicada, porque durante esta etapa de confinamiento, en la que las organizaciones ya no pueden acceder a los refugiados para proveerles de  suministros básicos, están más asustados”, escribe por email. “Llegaron aquí en busca de seguridad y apoyo, y la falta de ambos puede hacerles revivir experiencias traumáticas vividas en el pasado”, advierte Jammal desde Haifa.

El Papa Francisco ha visitado el campo de detención de Moria en Lesbos (Grecia).
El Papa Francisco ha visitado el campo de detención de Moria en Lesbos (Grecia).

Menos solidarios

“Creo que muchos refugiados no están recibiendo una información adecuada ni actualizada sobre la pandemia, no tienen una noción clara de la situación en cada país”, explica la fundadora de Humanity Crew, que desde que empezó la crisis ofrece un servicio especial de apoyo psicológico online sobre la pandemia, incluyendo sesiones en streaming y videos explicativos en español, árabe, griego, inglés, italiano y coreano. “Queremos ofrecerles una oportunidad para que compartan sus dificultades, hagan preguntas y obtengan ayuda individual si la necesitan”, escribe.

Por otra parte, también tiene planeado empezar a ofrecer cursos de formación para equipos médicos y maestros que trabajen en remoto sobre cómo gestionar adultos y niños con ansiedad.

“Ofrecemos nuestros servicios de ayuda psicológica a todo el mundo, no solo a refugiados, porque esta crisis ha demostrado que no hay diferencias entre personas”, remarca la activista israelí. Jammal se siente frustrada por “no poder ayudar más” a causa de la orden de confinamiento y cierre de fronteras, que no permite a médicos ni especialistas desplazarse a los países donde la crisis azota con más fuerza, como Italia o Francia.

Y advierte: “Esta crisis va tener un efecto muy negativo para los campos de refugiados: cuando tienes a más de 700 personas muriendo a diario en Italia o España y ves que nadie te está ayudando, es muy probable que después seas más egoísta y menos solidario. Y eso tendrá un impacto en nuestra solidaridad con los refugiados”.