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Chen Qiufan, autor chino de libros de ciencia ficción / FOTOMONTAJE CG

Chen Qiufan o la China como un escenario de ciencia ficción

El escritor, conocido también como Stanley Chen, incorpora en sus novelas el folklore chino, la tecnología y el ecologismo en una muestra de la transformación del país

10 min

El pasado 10 de febrero, China celebró por todo lo alto que la nave espacial Tianwen-1 lograba entrar con éxito en la órbita de Marte y aterrizar en tierras marcianas tras seis meses de su lanzamiento, convirtiéndose en el segundo país después de EEUU en conseguirlo. El entusiasmo que despertó el acontecimiento no es casual: el presidente Xi Jinping ha puesto en marcha un ambicioso programa de expansión espacial con el fin de consolidar el país como primera potencia mundial que no solo ha conseguido despertar el interés general por el espacio, sino que ha logrado convertir la literatura de ciencia ficción en un género de masas cuando hasta hace unos años era un nicho minoritario.

“El programa espacial es un símbolo de poder para China”, reconoció a la agencia AP el escritor de ciencia ficción Chen Qiufan, conocido también como Stanley Chen, el día que la Tianwen-1 aterrizó en Marte. Chen, nacido en la provincia de Guangdong hace 39 años, es un ejemplo evidente de cómo la ciencia ficción se ha convertido en un trampolín para convertirse en un escritor de éxito, tanto a nivel nacional como internacional. Sus libros han sido publicados a más de 20 idiomas y aparece regularmente en convenciones y congresos organizados por el gobierno para hablar sobre ciencia ficción. "Quieren aprovechar el poder de las películas y los libros de ciencia ficción para emitir propaganda y difundir la idea de que 'tenemos que llegar ahí'”, explicó el autor, en referencia al plan nacional a cinco años ordenado por el presidente Xi para estimular el interés general por el conocimiento científico y el espacio.

Trabajadores chinos antes del lanzamiento de Tianwen-1 / CASC
Trabajadores chinos antes del lanzamiento de Tianwen-1 / CASC

Una contradicción permanente

Sin embargo, los libros de Chen poco tienen que ver con la conquista de Marte o los escenarios marcianos que han popularizado a otros autores chinos de ciencia ficción, como Liu Cixin, autor del bestseller El problema de los tres cuerpos, y primer chino en ganar un premio Hugo, el galardón internacional más prestigioso de este género.

Chen cuenta historias eclécticas, en las que se mezclan temas que van desde la neurociencia al folklore chino, la tecnología y el ecologismo, reflejando su interés por los avances científicos, pero  también su experiencia personal como miembro de una generación que nació justo cuando China se abría al mundo.

“Somos una generación miserable, porque tenemos acceso a todo, pero a la vez tenemos que cumplir con las expectativas tradicionales”, confesó el escritor a The Financial Times hace dos años. Criado en Guangdong, una provincia que durante muchos años fue conocida como “la fábrica del mundo”, Chen creció atrapado en una contradicción permanente: las libertades de la sociedad consumista, el sentido del deber, la presión de la familia para seguir el camino correcto. Esta contradicción es el  trasfondo de sus obras literarias, empezando por la primera: The Fish of Lijiang (Los peces de Lijiang), un relato corto traducido al inglés por el famoso autor de ciencia ficción chinoestadounidense Ken Liu. Inspirado en sus propias vivencias, The Fish of Lijiang narra la historia de un empleado de oficina que, harto de su trabajo, se marcha de vacaciones a Lijiang, una aldea turística en las montañas de Yunnan, y descubre que todo es artificial, desde el cielo azul a los peces del río.

Novela distópica

“No me interesa la grandeza exterior, sino profundizar en la vida interior de los personajes que se encuentran en un momento de cambio acelerado en sus vidas y ese es el estado en el que se encuentran miles de personas en China hoy en día”, dijo Chen a The FT

Su primera novela, el ecothriller Marea Tóxica (Nova, 2019), también encaja dentro de lo que algunos llaman “realismo de ciencia ficción”. La historia transcurre en la isla del Silicio, una isla imaginaria frente a la costa de China, convertida en el mayor vertedero de residuos tóxicos del planeta. La protagonista es una trabajadora migrante que tendrá que elegir si quedarse indiferente o luchar por cambiar las normas de juego, dictadas por ecoterroristas y inversores estadounidenses. El resultado es una novela distópica que critica el consumismo desenfrenado y la desigualdad creciente entre ricos y pobres, con una base muy real: el autor pasó una temporada viviendo cerca de una de las plantas de residuos electrónicos más grande del mundo, en la isla de Guiyu, en su Guangdong natal.

Portada del libro Marea tóxica de Chen Qiufan / AMAZON
Portada del libro Marea tóxica de Chen Qiufan / AMAZON

Transformación económica

El éxito de su primera novela permitió a Chen dejar sus empleos en empresas tecnológicas (trabajó para Google y Baidu, el buscador chino) y dedicarse por entero a escribir. Hoy Chen es un beneficiario más en un país donde la industria de la ciencia ficción mueve un volumen de  66 mil millones de yuanes (8,3 mil millones de euros) incluyendo películas, videojuegos, libros y parques temáticos, según AP. La cuenta más popular de Sina Weibo, el Twitter chino, se llama Nuestro Espacio y tiene 1,25 millones de seguidores.

“En China, donde el rápido cambio tecnológico transforma continuamente la realidad, uno de los aspectos más valiosos de un escritor es su sensibilidad, su habilidad para capturar lo extraño en el día a día”, explicó CHen a la revista Wired en una entrevista reciente.

Avido consumidor de ocio y literatura (ve al menos 100 películas y lee unos 50 libros al año), Chen empezó a aficionarse a la ciencia ficción de pequeño, gracias a la colección de clásicos de Arthur A. Clarke e Isaac Asimov que su padre le trajo de Hong Kong. Criarse en la industrializada Guandong, tan cerca de la excolonia británica, no solo le permitió tener fácil acceso a libros y películas extranjeras que no se vendían en el continente, sino también a vivir de cerca la rápida transformación económica  de su país, con todas sus ventajas y contradicciones.

Los libros de Chen Qiufan abordan temas como los avances científicos, el folklore chino, la tecnología o el ecologismo / PEXELS
Los libros de Chen Qiufan abordan temas como los avances científicos, el folklore chino, la tecnología o el ecologismo / PEXELS

Desigualdad creciente

En su relato Coming of The Light (La llegada de la Luz), Chen relata la fascinación que despierta el Budismo en los amantes de la tecnología y otros residentes de Zhongguancun, el barrio techie de Pekín, conocido como el Silicon Valley de China. Y su próxima novela irá sobre chamanes. “Los chamanes solían predecir el tiempo, las enfermedades, nos enseñaban a coexistir con el mundo natural, pero ahora todas estas funciones que han sido sustituidas por la tecnología. Entonces, ¿por qué seguimos acudiendo a ellos? ¿Qué buscamos?”, se pregunta, citado en Wired. Según Chen, los humanos nos creemos divinos, con capacidad para predecir de forma precisa y cuantificable hacía dónde vamos, pero en realidad “nos estamos estallando contra un futuro cada vez más precario: precios de la vivienda por los cielos, desempleo rapante, desigualdad creciente, cambio climático disparado y una pandemia global bestial”.

A pesar de todo, Chen sigue fascinado con la tecnología como herramienta para avanzar hacia un futuro mejor y hace unos meses aceptó la propuesta de un potente inversor de capital riesgo de origen taiwanés, Kai-Fu Lee, para participar en un proyecto que busca encontrar sinergias entre inteligencia artificial y creación artística. El resultado fue que Chen acabó usando un algoritmo para escribir algunos párrafos de su último relato, The State of Trance (Estado de trance). La novela, además, ganó el primer premio en un concurso literario experimental en el que el juez era un algoritmo, desbancando el relato de Mo Yan, celebre escritor chino, ganador de un Nobel. De ciencia ficción.