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Esencia negra

Graziella Moreno

por Graziella Moreno

19.02.2016
4 min

En la película 'El premio' (1963) del director Mark Robson, un escritor norteamericano, mujeriego y aficionado a la bebida, interpretado por Paul Newman, llega a Estocolmo para recibir el premio Nobel de Literatura. En la rueda de prensa, expectación por saber por qué no ha escrito nada en cinco años, y ante los atónitos periodistas confiesa que dado que sus obras no han interesado a los lectores, se ha vestido, ha comido y ha bebido mejor todavía escribiendo novelas policíacas bajo seudónimo. Estupor en la sala, e incluso un grito ahogado por parte de alguna de las señoras presentes. Uno de los periodistas, incrédulo, no le cree capaz de "hacer algo semejante" y el escritor se defiende diciendo que tiene olfato para husmear en los misterios de la vida y encontrar temas tortuosos.

El verdadero sentido del género negro no es otro que reflejar el individuo, con sus emociones, sus carencias, sus vicios, sus virtudes, en escenarios muy diversos, ya sean urbanos o rurales, reales o ficticios

Del gusto por husmear en los misterios de la vida estamos de acuerdo el público y los autores que hemos participado en el 11º Encuentro de Novela Negra de Barcelona, llenando en esta edición todos los escenarios en los que se ha ubicado. La ciudad, entre la montaña y el mar, se ha revestido de negro absoluto por unos días. Mucho público y muchos ojos pendientes de lo que se ha dicho y vivido bajo la batuta del comisario de las jornadas, Paco Camarasa, y la conclusión de que la narrativa negro criminal está más viva que nunca, aunque haya voces que reproduzcan el estupor de los periodistas de la escena anterior. Voces que desconocen el verdadero sentido del género que no es otro que reflejar el individuo, con sus emociones, sus carencias, sus vicios, sus virtudes, en escenarios muy diversos, ya sean urbanos o rurales, reales o ficticios. La novela negra es mucho más que aquel juego de mesa en el que había que acertar el lugar del crimen, el autor y el arma. Es denuncia y es exposición, es drama y al mismo tiempo, cruda realidad.

En la charla que clausuraba las jornadas, dos grandes autores, Andreu Martín y Carlos Zanón, hablaban sobre cómo llegaron al género negro, sobre lo que representa para ellos escribir y, qué es la novela negra. Difícil pregunta ésta. Martín afirma que "es la novela moral por excelencia", con lo que no está de acuerdo Zanón que considera que no se trata de moral, sino de mostrar conductas sin hacer juicios de valor.

Escribía Eduardo Mendoza sobre la Barcelona del pasado en 'La ciudad de los prodigios' que "el mar poblaba los callejones de personajes torcidos de idioma extranjero, andar incierto y pasado oscuro, propensos a tirar de navaja, pistola y cachiporra". Quizá ahora los callejones ya no son tan oscuros y no todos los personajes hablan un idioma extranjero, puede ser que sean nacidos aquí y tiren de armas nuevas, pero siguen rondando estas y otras calles, y son los protagonistas de las historias a las que podemos poner una etiqueta, negra o de cualquier color del arco iris, pero que tienen la virtud de atraparnos, porque aunque no queramos o sepamos reconocerlo, estas historias, las negras, captan la esencia de la naturaleza humana, ni más ni menos.

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