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Esclavos del siglo XXI

Graziella Moreno
4 min

En el siglo XIX Charles Dickens escribió A Christmas Carol, novela en la que su protagonista Ebenezer Scrooge, un hombre avaro y egoísta, se refiere a los pobres y necesitados con frases como ésta: "Si prefieren morirse, que lo hagan; es lo mejor. Así descendería el exceso de población". Ese egoísmo brutal y la despreocupación por la suerte de los demás constituyen las características de un personaje odioso que, por desgracia, no ha dejado de existir.

En 2015 la Agencia de Derechos Fundamentales (FRA) de la Unión Europea, con sede en Viena, ya alertó de que es habitual la explotación laboral grave de trabajadores que se han trasladado a la Unión, aunque sea invisible para el ciudadano. Esto sigue sucediendo dentro y fuera del continente y en todos los sectores: agricultura, construcción, hostelería e industria, por destacar algunos.

En 2015 la Agencia de Derechos Fundamentales alertó de que es habitual la explotación laboral grave de trabajadores que se han trasladado a la UE, aunque sea invisible para el ciudadano

No hace mucho hemos sabido que grandes marcas como Zara, Mango, Marks&Spencer y Asos han tenido que salir al paso de las acusaciones de emplear a refugiados sirios en Turquía a cambio de un salario miserable y con nulas medidas de seguridad. En el programa de investigación de la cadena BBC que se grabó en agosto, los periodistas hablan de menores de quince años en turnos de doce horas en una fábrica de Marks&Spencer cobrando poco más de un euro por hora. Tiñen pantalones usando mortíferos productos químicos sin mascarillas protectoras, sin duda, porque no se consideran necesarias. Hay mucha mano de obra barata de la que disponer. Estambul, por su proximidad con Europa, es el lugar idóneo para este tipo de talleres en los que con gastos mínimos se elaboran las piezas que luego vestimos aquí.

Las marcas citadas se han apresurado a afirmar que no sabían nada de estas prácticas, que habían detectado algunas "irregularidades" en el mes de junio y que se "están remediando". Se justifican expresando que son fábricas subcontratadas por sus proveedores sin su conocimiento, a pesar de las inspecciones que realizan periódicamente, y algunos grupos como Inditex acreditan que colaboran con la ONG Refugée Support Centre, a fin de regularizar la situación laboral de los trabajadores sirios.

Trasladar la producción a lugares que permiten abaratar los costes no es excusa para que la exigencia de respeto a los derechos de los trabajadores deje de ser máxima

Estos argumentos no son suficientes, trasladar la producción a lugares que permiten abaratar los costes no es excusa para que la exigencia de respeto a los derechos de los trabajadores deje de ser máxima, y si ello no puede garantizarse, debe restringirse el ansia de beneficios. Dejar en manos de explotadores la elaboración de cualquier tipo de producto cerrando los ojos a lo que hagan los subcontratados implica suscribir la frase del codicioso Scrooge: "No es asunto mío".

Si no se hace nada por remediarlo, la cínica frase que rezaba en las rejas de la entrada de los campos de concentración nazis, Arbeit macht frei (el trabajo libera), será el único detalle que falte por incluir en las fábricas y talleres en los que se hacinan hombres, mujeres y niños en todo el mundo.

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Graziella Moreno

Licenciada en Derecho por la UB con un postgrado en Derecho Civil Catalán. Funcionaria de la Administración de Justicia, primero como agente judicial (1991-1993) y después como oficial (1993-2002). Ingresó en la carrera judicial en 2002, ocupando plaza en los juzgados de Gavà, Amposta y Martorell y, desde 2010, en el Juzgado de lo Penal número 6 de Barcelona. Es formadora de la academia de oposiciones Eureka y del Centre d'Estudis Jurídics. Es autora del dossier 'El Codi Penal, part general' y de dos novelas: 'Juegos de maldad' (2015) y 'El bosque de los inocentes' (2016), ambas editadas por Grijalbo.