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ERC: un nido de ignorantes

Manuel Peña Díaz
4 min

La escena no tiene desperdicio. En una tertulia de Tot es mou en TV3 participan José Domingo, Sergi Sol, Meritxell Borràs y Albano Dante para debatir sobre la inhabilitación del que fuera por un tiempo presidente de la Generalitat: Quim Torra. Poco a poco el debate se fue deslizando hacia los sentimientos de Borràs por los políticos presos y de Sol por las esteladas y sus familiares republicanos víctimas de la Guerra Civil. Domingo puso un poco de sensatez y recordó el pasado republicano de toda su familia frente a la militancia franquista de los antepasados de destacados dirigentes de ERC. Sol remató nervioso la faena aludiendo a su rechazo de la bandera española por franquista. Domingo le recordó que no es así, que es muy anterior a la dictadura y que, incluso, fue la bandera de la Primera Republica. Sol lo negó por activa y pasiva y cita como fuente de su disparatado argumento la escena apócrifa de la película Mientras dure la guerra de Alejandro Amenábar, cuando Franco ordena sustituir la tricolor por la rojigualda.

Que un antiguo jefe de comunicación de ERC, mano derecha de Junqueras, sustituya la realidad por la ficción como fundamento del pasado histórico da que pensar. Con la difusión de estos discursos se constata que Hayden White tenía razón: es imposible distinguir entre relato histórico y relato de ficción. Lamentablemente, la historia se ha convertido en un objeto con un valor de uso ideológico. A estos y otros militantes nacionalistas sólo les interesa el conocimiento histórico si es útil para conocer su presente y proyectar como inevitable su propio futuro. El resto de la historia va directamente al cubo de la basura.

El presentismo histórico de las cabezas pensantes de ERC, incluido su gran timonel, es un ejercicio de legitimación de una construcción ficticia que administra el pasado y el olvido de todos los españoles, catalanes incluidos. Sobre Junqueras, Heribert Barrera o Carod-Rovira y sus maniqueas historias de Cataluña no es necesario insistir, si no fuera porque el reduccionismo de sus discursos ha dejado poso en las mentes líquidas de sus seguidores y fieles. Un ejemplo reciente de esa simpleza han sido las declaraciones de la diputada republicanista Díaz Ruiz, quien afirmó sin sonrojo alguno que el franquismo utilizó al flamenco como arma contra la cultura catalana. ¿Y qué hizo entonces Jordi Pujol cuando puso a las casas de Andalucía y demás asociaciones bajo la jurisdicción de la consejería de bienestar social? ¿Utilizó el catalanismo como arma contra el flamenco?

Todo es más sencillo, más aún, mucho más simple. El esqueleto mental del pensamiento republicanista se alimenta de la dicotomía buenos catalanes--anticatalanes malvados. No busquemos más que no hay. ERC es un nido de ignorantes que aprenden a volar sobre las cabezas de los ciudadanos mientras señalan --como el espíritu santo-- quiénes son los elegidos y quiénes los condenados. Todo forma parte del dogma nacionalcatalán revelado a profetas, llámense Macià, Companys y transmitido a otros iluminados por la luz divina estelada. La integridad y veracidad de ese intercambio emocional y metafísico es, según ellos, conocimiento histórico. Seguro que todo está explicado en alguna película, fuente de toda verdad. Sergi Sol nos podría dar la respuesta. ¿Qué tal Los diez mandamientos con Charlton Heston y Yul Brynner? Ganó un óscar a los mejores efectos especiales.

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¿Quién es... Manuel Peña Díaz?
Manuel Peña Díaz

Historiador y profesor universitario, autor de Una Historia no oficial de Cataluña (2019).