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El bucle melancólico

Roberto Giménez
3 min

Hace veinte años que Jon Juaristi escribió la historia del nacionalismo, con ese título, El bucle melancólico, que a todos nos impactó, porque ETA seguía matando y se consideraba que el problema sería eterno, una experiencia que mi generación había vivido desde la cuna. Me dolía el País Vasco, porque era el río Guadalquivir que nacía en el sur y moría, teñido de rojo, en el norte de España. Afortunadamente, eso no sucedía en Cataluña y no iba a suceder. Pero tengo ahora la misma sensación, la de un día triste y melancólico.

El sábado a las doce de la noche los jóvenes salieron a la calle, con la alegría de la Nochevieja. Pedro Simón está preocupado porque la epidemia es previsible que pueda empeorar y la responsabilidad es de los políticos. Es una jugada arriesgada la de Pedro Sánchez, tras operaciones políticas que le han salido mal. Pero espero que el doctor Simón no tenga razón.

Sin embargo, no se trata de la epidemia. Doctores tiene la Iglesia. Me refiero a la política, y a ese bucle melancólico que se ha instalado en Cataluña. Desde hace diez años vivimos en el día de la marmota y resulta desesperante. La suerte es que ETA no existe y sus émulos separatistas han desaparecido. La vacuna para Cataluña, qué paradoja, fue Terra Lliure.

No creíamos que íbamos a tener nuevas elecciones, pero pasan los días. Parece que ha pasado un siglo desde el 14F. Y el 25 de mayo, el límite antes de que se convoquen elecciones de forma automática, está a la vuelta de la esquina.

Estaba seguro que el PSC no iba a formar parte de un nuevo tripartito, como el de Pasqual Maragall, porque quince años después el posible socio, Esquerra Republicana, ha pasado la frontera. Siempre había sido de Jordi Pujol, de nacionalistas que, desde hace diez años, se han quitado la careta: Artur Mas, Carles Puigdemont y Quim Torra.

Y no es un misterio lo que podría pasar en las probables elecciones de julio: el enfrentamiento entre dos independentismos radicales, uno de derechas y otro de izquierdas. Es un pulso total entre los dos. Los Comuns y la CUP son antisistema. Estamos en el mismo día de la marmota, ya no en el bucle de la melancolía de Juaristi, pero, eso sí, estamos vacunados frente a la violencia.

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¿Quién es... Roberto Giménez Gracia?
Roberto Giménez

Durante treinta años ha sido director del Vallés, era el segundo semanario más antiguo de Cataluña, y fue director de Honor de El Vallès del siglo XXI. Ha escrito diez volúmenes de la serie 'Casi treinta años y un día' -en Sant Jordi de 2017 se publicó el último: 'Mis Enemigos Íntimos'-. Son las memorias del director del semanario comarcal más leído en Cataluña, que desapareció seis meses después de que lo dejara. Cada Sant Jordi publica una edición de 100 ejemplares que se agotan el mismo día. ¿Por qué no hace más? "Son para mis amigos", responde. Retirado antes de tiempo, con 55 años, por culpa de una bala traidora en la médula... También se le puede seguir en Facebook -cada día laborable publica 'La libreta azul'- y en Twitter. No es el capitán Araña. Sus amigos dicen que es honesto y leal, pero eso se lo dicen porque son sus amigos. Para entrar en su cofradía exige Derecho de Admisión. Vale quien sirve, pero no sirve cualquiera.