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Miquel Sàmper: Panorámix está de patitas en la calle

Josep Maria Cortés
8 min

Ha felicitado a los altos mandos del Departamento de Interior con trocitos de muérdago. Muy pesebrero, tanto que ni el druida Panorámix lo hubiese hecho mejor. Dice que quiere una policía justa y progresista; se ducha a diario y no sabemos si es de misa y comunión. Pues muy bien. Si el responsable de Interior habla en modo electroencefalograma plano será porque así lo quiere el president en funciones, Pere Aragonès. Su última actuación se produjo este sábado, con las dudas de los Mossos sobre el desalojo de la 'rave' en Llinars del Vallès. 

El consejero de Interior, Miquel Sàmper, una herencia de Quim Torra, es aquel abogado que denunció a la Guardia Civil cuando estaba a punto de ser el jefe de los Mossos d’Esquadra, durante las jornadas que envolvieron al 1-O. Interpuso una denuncia contra un agente de la Benemérita por la declaración del policía ante el Tribunal Supremo durante el juicio del procés. El efectivo policial le acusó de animar la protesta “nada pacífica” contra los funcionarios que llevaban a cabo el registro de la sede de la empresa de paquetería Unipost, en septiembre de 2017. Sàmper, que ha desarrollado su carrera como cargo público en Terrassa --fue concejal de Junts y estuvo al mando de la oposición en el consistorio vallesano-- dijo entonces que era un gran honor que “este Guardia Civil me acuse falsamente de incitar a las masas”. Y anuncio acciones criminales contra ese testigo.

El consejero de Interior, Miquel Sàmper, por Farruko
El consejero de Interior, Miquel Sàmper, por Farruko

Fue un anticipo antes de estrenar su actual cargo. Sàmper iba a convertirse en el primer responsable de la Junta de Seguridad que rige en Cataluña y se encargó de dividir a las fuerzas policiales, justo lo contrario de lo que dicta la Ley. Una actitud muy propia de JxCat, una heroicidad que debió parecerle suficiente a Torra para deshacerse de Buch y ratificar en el cargo a Sàmper, que estaba nombrado in pectore y de tapadillo. Cuando le ofrecieron oficialmente la silla se fue a su casa, reunió a la familia y les preguntó: ¿Qué debo hacer?, ya sabéis que es un gran sacrificio, bla, bla.. Sus dos hijas,  Mariona y Júlia, le respondieron a la vez: “¿De verdad, papá, te estás planteando decir que no al presidente de la Generalitat?” Al minuto había aceptado el cargo.

La tradición en JxCat, los mencheviques de pa sucat amb oli, es pasar por los despachos lo más desapercibido que puedas y entrar en la próxima terna de dirigentes que no provocan dolores de cabeza a los mandos del partido. Pero esto se va acabando; en un mes y medio, todos a la calle la noche electoral del 14-F. Sàmper volverá a su bufete de Terrassa compartido con su esposa, ambos letrados de profesión, de donde no debió salir jamás. Hasta entonces, le toca aguantar sin hacer ni deshacer; y ahí está el hombre, más ancho que pancho, fabricándose una barriguita insana a base de reservas Priorat y pastelitos de postre, encargados en Prats-Fatjó o en el Forn de Sant Jordi. Coche oficial, chofer y abrigo negro de 'conseller'.

La retórica cuanto más técnica mejor y de la oratoria no sabe ni contesta. Del Covid, la troika: economía, salud, y desgaste emocional. Y de perseguir a los que queman contenedores 'na de na'; Sàmper afirma que los Mossos d’Esquadra no han espiado políticamente a ningún activista de la izquierda indepe. Los cupaires denunciaron a Interior porque se les había suplantado la identidad en correos electrónicos a partir de direcciones IP que se correspondían con el Centro de Telecomunicaciones y Tecnologías de la Información (CTTI) y con el complejo Egara de los Mossos. Y antes de que a todos nos diera la risa, el Departamento lo desmintió. En Cataluña el poder no investiga; el poder instiga. Los niños pueden seguir tirando cocteles Molotov hasta que se acabe el duro. El Gran Hermano no los ve.

Interior vive de lo que es capaz, no de sus resultados. Sus altos cargos analizan las facultades de su gente a falta de otras órdenes; no tratan de crear algo para ofrecérselo a los contribuyentes. El Departamento es una especie de Castillo de Kafka en el que sus moradores no pretenden compartir sino demostrar que, en algún momento, serán necesarios. Crear una función en el caso de la seguridad y la lucha contra el crimen no es condición indispensable para que otros lo vean y lo entiendan. Pero parece que, en el Castillo de Miquel Sàmper, la proposición es diseñar estructuras y estrategias para tranquilizar a la ciudadanía, a condición de que, una vez creadas, estas dejen de existir. Sin embargo la realidad es obstinada, especialmente ahora que la okupación, un delito recurrente y sin aparente solución, llama a la puerta: un parque de entre 800 y 1.000 pisos públicos, alerta del gran problema que suponen las mafias que toman apartamentos a la fuerza y los revenden. En Barcelona, los gestores de vivienda social, tienen que colocar puertas blindadas en los pisos, cuando éstos se vacían. ¿Dónde están los Mossos? ¿Quién defiende al débil?

Rehuir la responsabilidad y refutar la rendición de cuentas eran los deportes favoritos de la antigua Convergència. Y cabe suponer que el consejero piense en ello cada vez que consigue zafarse del despacho para subir en caminata los mil metros del pico de La Mola, en el parque natural del Sant Llorenç del Munt, su escenario de montaña preferido. En este cercano teatro de operaciones, Sàmper montaría sin complejos despliegues de Mossos, Bomberos y Policía Municipal, las tres fuerzas que dependen de su mando único. Saber que el monopolio de la violencia está legítimamente en tus manos provoca espasmos y dudas. La cuestión es saber dónde utilizarlo. El muérdago de Panorámix, con ser un detalle simpático para los jefazos de Interior, no cuela ante los problemas atroces de la calle.

 

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¿Quién es... Josep Maria Cortés?
Josep Maria Cortés

Periodista de economía, realizó una parte importante de su carrera en El País y en los últimos años ha colaborado con La Vanguardia, Catalunya Ràdio y ED. Antes, desempeñó el cargo de director en Barcelona de la consultora multinacional de la comunicación Porter Novelli. Fue durante cinco años analista semanal en el programa Bon dia, Catalunya de TV3. Inició su carrera profesional en El Noticiero Universal y en El Correo Catalán, perteneció a la plantilla fundacional de TV3 y fue el primer corresponsal en Barcelona del diario financiero Expansión. Ha publicado, como autor y coautor, varios libros de investigación periodística, entre ellos, Memoria de Catalunya, del regreso de Tarradellas al pacto Pujol-Aznar (Taurus) o Los yuppies de Pujol llegan a la cima (ED).