Messi, el asado bajo la lupa de Pere Aragonès

Josep Maria Cortés
7 min

El Govern de la Generalitat sale de su ataraxia: investiga el asado en casa de los Messi por si vulnera las restricciones sanitarias del Covid-19. Las vulnera, sin duda, pero los futbolistas superprofesionales tienen bula. Sus clubs son como las matrioskas rusas, una burbuja dentro de otra burbuja, dentro de otra más; es decir, los Messi dentro de su mansión, dentro de la plantilla, dentro del Barça en pleno salto al vacío, dentro de la Superliga de Florentino y Laporta. Seguimos como estábamos; aquí no ha pasado nada. Los grandes clubs quieren convertir los pasivos malgastados en balances hinchados, que les permitan igualar su riqueza potencial (patrocinios futuros) con la deuda contraída.

El Govern no entra en la cosa mercantil de un club gestionado por indepes. Pero ahora resulta que Pere Aragonès y Meritxell Budó se la cogen con papel de fumar: quieren sancionar lo del asado, donde medio centenar de invitados se agolpaban, el pasado lunes, sobre la parrilla ciclópea de los Messi. Aragonès recordó que “hay unos procedimientos establecidos” para abordar este tipo de casos e hizo un “llamamiento a cumplir las medidas dirigido a las personalidades con proyección pública”. Después de años y años de silencios, estropicios y prevaricaciones sin fin, el Govern abre un expediente a los chicos del fútbol. Un sudor digno de encomio.

La Agencia de Salud Pública de Cataluña está estudiando el caso, que francamente sí que parece digno de estudio, pero de estudio como los que hacía el Gargantúa de Moliere para solaz del Rey de Francia. El negacionismo de la Pulga y sus amigos no es un tema menor; alimenta a los que, desde posiciones de privilegio, dominan el discurso de los más fuertes. Pero lo mejor es el amago policíaco del poder catalán, que da pie a uno de los sabios proverbios del cancionero: Don Creíqué y don Penséque son primos hermanos de don Tonteque. El asado se arregla con una buena multa; no hace falta que intervenga la Liga de Fútbol Profesional, un organismo corporativo insano. Y si la Federación y el Consejo Superior de Deportes se lo toman en serio, al Barça podría costarle un castigo mayor como la desposesión del hipotético título de Liga. Aunque no hará falta porque, con el postureo del equipo el día del Granada, el Barça entregó media Liga al Madrid y la otra media se la sirvió en bandeja ayer al empatar con el Atleti.

Caricatura de Leo Messi / FARRUQO
Caricatura de Leo Messi / FARRUQO

Los Messi argumentan en su descargo que el asado se hizo en el jardín de su mansión playera, donde no circulan los aerosoles de la pandemia. Los messiánicos adoran a su ídolo y abjuran de todos los historicismos, aunque empiecen por Kubala, para explicar la individualidad del genio. A mí me parece humildemente que su pie izquierdo se opone por definición al autoritarismo de los gobernantes que han abierto un expediente a su asado. El chut de falta con barrera directo a la escuadra es un género de la no ficción capaz de ejemplificar el sujeto y el objeto de una búsqueda poética. Messi no tiene precursores; él se los crea cuando le conviene. Con la Pulga atómica dominando estadios, surge la tentación del laberinto borgiano. Su nihilismo le engrandece; vive tal como es, sin reparar en los miles de hooligans que le buscan patria y medran por obtener una reliquia de su aliño indumentario.

No sé cuándo podremos volver a la grada del Camp Nou, pero les aseguro que los abonados con más antigüedad que Laporta no soportan la idea del Barça Corporación, el primer paso para la privatización del club. Cuando empezó la racha de Ronaldinho y Messi, en 2003, nadie esperaba este desenlace. Fue el año de la primera llegada de Laporta a la presidencia, en compañía de una camada de directivos jóvenes que parecían la solución de todos los males, pero que a la postre han acabado judicializados, presos y sospechosos de incalculables amaños. Han llevado al club a la bancarrota (especialmente Sandro Rosell y Bartomeu) y han transformado el Barça en la marca indepe de los que mueven los hilos de la Revolució atzucac y que se autoproclaman sin empacho la nueva clase dirigente.

En medio de este clima hay personajes sin mácula, pero dignos de sarcasmo. Uno de ellos, Gerard Piqué, “muy inteligente… claro”, como remarcó Valdano (embajador de Florentino), en su última entrevista al central barcelonista. Piqué, además de futbolista, es un hombre de negocios, dueño del FC Andorra y esposo morganático de la mujer-símbolo de la cultura pop. Valdano, autor apócrifo de ocurrencias bonaerenses, y Piqué, autor prolífico de libros-anuncio, son ambos productos de los negocios del siglo XX, el pasado. Pues prepárense porque el defensa central quiere liderar pronto el Barça S.A. heredado de Laporta e intervenido por las futuras leyes del deporte de la República catalana.

Mientras tanto, nos espera una pelea descomunal contra la UEFA --una atrofia orgánica internacional, nido de oportunistas-- por el control de la industria del balompié. Laporta no se bajará del burro para mostrarnos la due diligence del Barça y reconocer la quiebra técnica de la entidad. Piqué tampoco y los economistas orgánicos del procés --Sala Martín y Ramon Tremosa-- tampoco. Todos dicen que hay fondos de inversión internacionales en busca de oportunidades únicas, como “nuestro club”. Los demás somos tontos.

El negacionismo contable de los listos es peor que el negacionismo pandémico de la plantilla del Barça; lo primero es una grave manipulación y lo segundo, solo una burbuja inocente de parientes y amigos investigada por Aragonès, el implacable president en funciones.

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¿Quién es... Josep Maria Cortés?
Josep Maria Cortés

Periodista de economía, realizó una parte importante de su carrera en El País y en los últimos años ha colaborado con La Vanguardia, Catalunya Ràdio y ED. Antes, desempeñó el cargo de director en Barcelona de la consultora multinacional de la comunicación Porter Novelli. Fue durante cinco años analista semanal en el programa Bon dia, Catalunya de TV3. Inició su carrera profesional en El Noticiero Universal y en El Correo Catalán, perteneció a la plantilla fundacional de TV3 y fue el primer corresponsal en Barcelona del diario financiero Expansión. Ha publicado, como autor y coautor, varios libros de investigación periodística, entre ellos, Memoria de Catalunya, del regreso de Tarradellas al pacto Pujol-Aznar (Taurus) o Los yuppies de Pujol llegan a la cima (ED).