Barrios y la ANC asaltan Pimec, pero ¡no pasarán!

Josep Maria Cortés
6 min

Delante de una organización empresarial pequeña pero seria, como Pimec, la ANC se dará de bruces contra el silencio solemne de los meritocráticos. Puede lanzar dimes, diretes y amenazas, como hizo en la toma de la Cámara de Comercio de Barcelona con Joan Canadell al frente, pero esta vez será que no. Las instituciones del soberanismo, como ANC y Òmnium, tratan de hacerse con los foros civiles, y ahora le toca a Pimec, la patronal de la pequeña y mediana empresa. Llegan los que justifican el grito y el adoquín; mal fario. Las noches de fuego calientan un escenario social en el que la narrativa de los hechos condiciona su desenlace. Sin embargo, parece que de momento la economía real --la del 45% de paro juvenil y la caída de la inversión en Cataluña-- no escucha cantos de guerra ni se adentra en el paisaje agreste de la Calcídica balcánica.

Pere Barrios, miembro de Eines de país, la plataforma de la ANC, quiere presidir Pimec y presenta a esta pequeña organización como “la auténtica patronal de Cataluña” que además, en su opinión, “es absolutamente mayoritaria”. ¡Que atrevida es la ignorancia! Que daño hacen los pseudo operadores económicos de primaria. Las elecciones de Pimec son el próximo día 23; Barrios, parco en métodos e incapaz de inventar, quiere hacer de Bruno Ganz sobre el cielo de Barcelona sin saber que el exhibicionismo no es el mejor aliado; se las verá con Antoni Cañete, el candidato continuista que resulta confortablemente previsible, como exige el clima pandémico de una economía herida.

Pere Barrios, visto por Farruko
Pere Barrios, visto por Farruko

Las corporaciones intermedias, como Pimec, tienen la misión de servir al interés general reformulando problemas y desacuerdos en busca de soluciones. Las patronales y los sindicatos están para convertir en síntesis la representación de patronos y empleados; deben articular la concertación para desvelar lo que hay detrás de las opiniones que esconden los postulados de la vieja lucha de clases. Pero ahora, el nacional populismo quiere añadir su dogma, una ideología bajo sospecha, una negatividad nihilista.   

Por su parte, la llamada gran patronal catalana, Fomento del Trabajo Nacional, se lo mira desde la distancia. Cuenta con 25 agrupaciones territoriales y 90 sectoriales, y representa el 75% del PIB catalán; además, la mayoría de sus asociados son pequeñas y medianas empresas o miles de autónomos; y sí representa a las grandes compañías, como Naturgy, Agbar, Grupo La Caixa, Agrolimen, Celsa y algunas más. ¿Pero cuantas son las grandes corporaciones en Cataluña? Se pueden contar con los dedos de las dos manos. Fomento por si solo representa a la inmensa mayoría de pymes; es la expresión fiel de la red industrial y de servicios del país. ¿Qué quiere el soberanismo? Ensombrecer a Fomento, sede de la economía, fruto de la Revolución del Vapor y de la industrialización hoy digitalizada.

No es la primera vez. CiU ya lo hizo en su momento: fundó Pimec, nombró presidente a Josep Lluís Rovira para colocar después al químico Agustí Contijoch y al mismo Carles Sumarroca (uno de los padres fundadores de Convergència) al frente del invento. El nacionalismo trató entonces de competir con Fomento; solo le hizo cosquillas. La antigua y robusta organización del arancel de Joan Güell Ferrer, crisol del proteccionismo, será tan criticable como quieran, pero es el orgullo de todos menos de los mequetrefes. Parece que Barrios no lo sabe; es un dirigente performativo, intencional, pero no veraz.

¿Quién es este hombre que se hace pasar por metalúrgico, pero que es desconocido en el Gremio? Estoy hablando del Gremio Metalúrgico de siempre, --el que agrupa las cabeceras automovilísticas y toda la cuenca auxiliar del Baix Llobregat-- y no de Pimec Vallès Oriental y Pimec Metal, los arquitrabes que ha presidido Barrios antes de lanzarse a lo más alto. En el fondo, subyace el desconocimiento y, en último término, el mangoneo. La ANC lo piensa así: me quedo con el juguete y hago de mi capa un sayo; me encierro en el celibato por simple ahorro de energía, como recomiendan los partidarios de la intimidad totalitaria; finalmente, corro las cortinas y ¡a pillar!

A los indepes les aconsejo un garbeo por la sede regia de Foment, en la Via Laietana de Cambó, o una visita de oyentes a las reuniones del Consejo Consultivo de la Gran Patronal (si les dejan entrar), el auténtico Senado de la actividad económica. El catalán medio huye del ridículo como de la tiña y pronto evitará a Eines de país por pura vergüenza ajena.

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¿Quién es... Josep Maria Cortés?
Josep Maria Cortés

Periodista de economía, realizó una parte importante de su carrera en El País y en los últimos años ha colaborado con La Vanguardia, Catalunya Ràdio y ED. Antes, desempeñó el cargo de director en Barcelona de la consultora multinacional de la comunicación Porter Novelli. Fue durante cinco años analista semanal en el programa Bon dia, Catalunya de TV3. Inició su carrera profesional en El Noticiero Universal y en El Correo Catalán, perteneció a la plantilla fundacional de TV3 y fue el primer corresponsal en Barcelona del diario financiero Expansión. Ha publicado, como autor y coautor, varios libros de investigación periodística, entre ellos, Memoria de Catalunya, del regreso de Tarradellas al pacto Pujol-Aznar (Taurus) o Los yuppies de Pujol llegan a la cima (ED).