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El 18 de julio es enemigo de la gran coalición

Roberto Giménez

por Roberto Giménez

21.07.2016
6 min

Es importante conocer la Historia para entender lo que nos pasa y hoy me refiero a las dificultades de que Mariano Rajoy pueda contar con Pedro Sánchez para poder formar Gobierno, ni solo ni acompañado.

El PSOE está en un grave aprieto porque tiene un nudo gordiano insertado con púas que lo desangran por activa o por pasiva. Si no pacta ,porque será el responsable directo de unas terceras elecciones que nadie quiere, y que a España no interesan.

Si no tuviera a Podemos detrás de la esquina podría intentarlo, pero la amenaza de Pablo Iglesias es el de la coz en el culo y el martillo en la cabeza. Sin los podemitas, la gran coalición estaría algo más cerca pero no más segura. Es el viejo tanto monta cortar como desatar, para alcanzar un Gobierno estable.

Una parte de la explicación de los votos ganados por el PP son las decenas de miles de empleos creados desde el 20D

Muchos ven que la fórmula alemana es la que nos interesa y es cierto, pero el problema es que no somos alemanes, franceses o británicos. España es diferente. ¡Malquerida diferencia! Pero tiene una explicación que voy a explicar en esta semana de ecos de tambores lejanos de guerra y derrota porque como decía el duque de Wellington tras visitar el día después el campo de batalla de Waterloo: Solo hay algo peor que una victoria, una derrota”. Lo dijo tras el espectáculo dantesco de muertos, heridos y mutilados, que le avergonzó de ser militar.

El problema no es solo Podemos ni tampoco la corrupción ni mucho menos el paro, porque una parte de la explicación de los votos ganados por el PP son las decenas de miles de empleos creados desde el 20D. Gente que hoy respira mejor y que piensa que los experimentos mejor con gaseosa. Que mejor mal conocido que coletas al viento.

Ni siquiera solventaría el problema si los peperos en genuflexión pidieran perdón por sus manos largas y con el polígrafo hicieran propósito de enmienda colectiva. El problema no es la actualidad sino la Historia, en mayúscula.

La guerra civil no es una bagatela sino que ha dejado profundas cicatrices en cinco generaciones

El pasado lunes se cumplió el aniversario de la paga extra del 18 de Julio. La guerra civil no es una bagatela sino que ha dejado profundas cicatrices en cinco generaciones a las generaciones instruidas, y a quien solo le interese el fútbol ninguna aunque tampoco leerá este artículo que no es de cuero: tres cuartas partes ya no tienen nada que decir, pero la cuarta y quinta generación, los hijos y nietos de quienes lucharon viven, aún vivimos. Yo soy nieto de un soldado que luchó al viento del azar. La herida permanece abierta. Digan lo que digan.

La generación de la Transición política hoy denostada por los adanes que actúan como si la Historia hubiera nacido con ellos fue incomparablemente más fuerte que la nuestra: la generación anterior era de hierro (martillo o yunque), la nuestra de filferro (alambre) y la que nos sigue de plastilina. O sea, que vamos a peor. Y la culpa no es suya…

La guerra nos ha marcado como a las reses: la historia se divide en antes y después de la guerra. Y eso hace ya 80 años. La diferencia sustancial es que el 1 de abril de 1939 no acabó la guerra sino que estalló la paz.  Ninguna guerra anterior había sido tan catastrófica para la conciencia nacional, porque no hay nada peor que una guerra entre vecinos. Ya no diré hermanos…

Una de las ventajas del que gana es que puede no tener rencor, si lo conserva es que tiene una patología mental no superada, pero el que pierde es natural que lo tenga, porque el sufrimiento genera ese detritus de difícil digestión. La derecha fue la que ganó (en una guerra civil solo ganan los malvados; los que no lo son unos pierden más que los otros), y la izquierda fue quien quedó herida. De ahí la grandeza de la generación anterior, especialmente la izquierda, que aceptó pasar página porque no quería repetir la experiencia de sus padres. Eran gatos sabios, gatos escaldados.

Salvo los americanos, toda nación tiene laboristas y conservadores, tengan el nombre que quieran

El común de los PP son los descendientes, generación inocente, de quienes vencieron. Salvo los americanos, toda nación tiene laboristas y conservadores, tengan el nombre que quieran. Y ahora también antisistemas y, para complicar la olla en las autonosuyas, muchos separatas.

Globalmente, nuestros laboristas son del PSOE, quienes perdieron. La suerte de los ingleses es que ellos han olvidado su última guerra civil… Por el contrario, en España los hijos de los que lo pasaron crudo recuerdan la memoria de sus padres o abuelos, y ese recuerdo hace que tengan la herida más fresca que los otros. Por eso si los resultados hubieran sido otros y el PSOE hubiera sacado los escaños que hoy tiene el PP y viceversa, hoy la gran coalición estaría mucho más cerca. Que es lo que a España interesa… Es mi tesis.

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