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¿Dónde está el 'seny català'?

Josep Maria Cusí Navarro
8 min

En anteriores artículos en este medio, e ingenuo de mí por pensar que determinadas virtudes de un pueblo no son caducas sino perennes, apelaba a los políticos que lideran este agónico, cansino, dramático e insoportable procés a recuperar el seny que ha caracterizado siempre a los catalanes. No obstante, está comprobado el hecho de que no sólo muchos de nuestros responsables políticos en Cataluña han perdido el seny sino que se han pasado al extremo opuesto anclándose en la insensatez por no decir en la enajenación mental, que esperemos que sea transitoria aunque sus continuas muestras de ausencia de cordura empiezan a denotar que es permanente.

Estos días todos tendemos a pronunciamos en caliente, de forma algo visceral e impulsiva, por lo largo que se está haciendo el citado procés, unos reivindicando la república y otros pidiendo poner fin a este sueño pueril por no decir pesadilla. Y como está demostrado que los políticos que tenemos en Cataluña no logran desatascar este entuerto, yo invito a todos los catalanes a hacer un ejercicio tan difícil como recomendable, cual es dejar de opinar pasional, subjetiva e infundadamente y pasar a opinar objetiva, racional y fundadamente.

Yo, por ejemplo, no comparto el independentismo, pero me apena sobremanera ver a representantes del Parlament de Cataluña, como el señor Oriol Junqueras, en la cárcel. Yo, por ejemplo, confieso haber votado muchos años al PP pero también confieso que hace muchos años que no lo voto porque considero que les falta un liderazgo responsable y que les sobra corrupción por doquier. Pero invito a los independentistas a hacerse algunas reflexiones incómodas --para ellos--, como hice yo cuando me preguntaba qué sentido tenía votar a un partido que destruye a martillazos pruebas de su contabilidad B mientras machaca a los contribuyentes con una presión fiscal asfixiante en sede de inspección. Propongo a los independentistas reflexionar si realmente creen que en España se mete en la cárcel a la gente por sus ideales, como si esto fuera Venezuela. Si han consultado algún experto en derecho penal sobre si hay base para imputar los delitos que se les imputa a los políticos que están en prisión preventiva --me niego a llamarles presos políticos porque no lo son-- o si realmente no han hecho nada que se acerque a un delito, incluyendo por "nada" malversar fondos públicos, destrozar coches de la Guardia Civil incitando al odio, actuar ilegalmente pese a la advertencia de los letrados de la Mesa del Parlament, etc.

¿Cuál será la próxima ocurrencia? ¿Cuál el próximo ridículo? ¿Cuál la próxima excusa victimista? ¿Cuál la próxima mentira?

Les invito a plantearse si creen que al señor Puigdemont realmente le interesa poner fin al artículo 155 de la Constitución cuando por activa y por pasiva no hace más que extender la aplicación del mismo a días, semanas y meses. Les invito a plantearse si consideran acertado proponer como futuro president de la Generalitat de Cataluña a una persona que no está en libertad sino en la cárcel, y no por sus ideales sino porque ha realizado diversas actuaciones personales que pueden considerarse constitutivas de diversos delitos. ¿Cuál será la próxima ocurrencia? ¿Cuál el próximo ridículo? ¿Cuál la próxima excusa victimista? ¿Cuál la próxima mentira? ¿Para cuándo de nuevo un president del Parlament de Cataluña que no sea partidista, parcial y subjetivo sino responsable y consecuente con, entre otras cosas, el hecho de que su sueldo lo pagamos todos los catalanes --no sólo los independentistas-- y que no haga el ridículo allá donde va (ICAB, Círculo Ecuestre, etc.)?

Catalanes independentistas, podéis seguir como hasta ahora, creyendo de buena fe que cuanto os dicen es verdad o empezar a razonar aparcando la pasión por Cataluña y a contrastar opiniones para tener un criterio propio y fundamentado, además de a utilizar el sentido común. ¿Es realista pensar que ni en uno ni en dos casos sino en todos los casos se haya equivocado el juez dictando prisión provisional? Y si creéis que sí porque el juez odia a los catalanes y los que están en prisión son absolutos inocentes que nada han hecho ilegal, ¿os parece que es legal actuar en contra de la advertencia de los letrados de la Mesa del Parlament? Y si creéis que eso es legal, ¿consideráis que alterar el orden público y destrozar un coche de la Guardia Civil es algo normal que deberíamos aceptar como no punible en nuestro día a día? Y si consideráis que es normal, ¿os lo parece también que el señor Puigdemont pretenda gobernar Cataluña a más de 1.000 kilómetros de los catalanes o que la gobierne quien esté en la cárcel? Y si os parece normal y lo que no os parece normal es que sigamos con el artículo 155, ¿consideráis que el señor Puigdemont está haciendo lo imposible por poner fin al 155 o por alargarlo sine die?

Es hora de despertar de sueños imposibles, de dejar de actuar con el corazón y hacerlo con la cabeza, de hablar con conocimiento de causa, y de recuperar el seny, pues llevamos meses sin un Govern de la Generalitat de Cataluña y los líderes del procés no hacen más que pelearse y extender el 155 por días, semanas y meses mientras continúa la fuga de empresas de Cataluña y seguimos siendo el hazmerreír del resto de España, Europa y el mundo. ¿A alguien realmente le gusta seguir como estamos? Recuperemos el seny de una vez por todas, por favor.

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José María Cusí Navarro

Inició su carrera profesional en febrero de 1996 en Cuatrecasas, donde trabajó en Barcelona (cinco años) y abriendo la oficina de Nueva York (casi tres años). Posteriormente fue responsable del Área Fiscal en Barcelona de Clifford Chance (seis años), socio del Área Fiscal en España de Bird & Bird (cuatro años) y tras un paso de 3 años por AVQ decidió crear en septiembre de 2015 su propia firma junto con dos socios más: CHR LEGAL. Actualmente CHR LEGAL es una boutique legal que cuenta con cerca una veintena de letrados y que cubre las áreas de penal, fiscal, mercantil y procesal civil. Ha escrito numerosos artículos en España y en el extranjero, es miembro de la AED, de la IFA, de la IBA, de la AEDAF y de la AEDF. Es autor de un libro y profesor de fiscalidad desde hace doce años. Ha colaborado con ESADE, IESE y el Centro de Estudios Garrigues.