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¿Nos indica Mrozek el devenir del ‘procés’?

Jordi Alberich
23.12.2018
5 min

Inmersos en la Navidad, nada mejor que ofrecer un regalo a mis pacientes lectores. Y no se me ocurre ninguno mejor que una delicia literaria que, como imaginan, no es mía en absoluto. He escogido un brevísimo cuento, La Revolución, de Slawomir Mrozek, intelectual polaco que supo profundizar, desde la sátira, en la condición humana.

Sus méritos como escritordramaturgo y periodista son muchos y reconocidos. Cuando, hace pocos años, leí por primera vez este cuento pensé que a dichos merecimientos habría que añadir el haber anticipado, hace décadas y desde Varsovia, la actitud de personas cercanas y estimadas en estos años de procés. Confío que el final del conflicto abierto en Cataluña no difiera demasiado del de La Revolución y, en próximas Navidades, amigos y familiares, podamos hablar y discrepar tranquilamente de todo, incluso de política.

"En mi habitación, la cama estaba aquí y en medio la mesa. Hasta que esto me aburrió. Puse entonces la cama allá y el armario aquí. Durante un tiempo me sentí animado por la novedad. Pero el aburrimiento acabó por volver.

Llegué a la conclusión de que el origen del aburrimiento era la mesa, o mejor dicho, su situación central e inmutable. Trasladé la mesa allá y la cama en medio. El resultado fue inconformista.

La novedad volvió a animarme y, mientras duró, me conformé con la incomodidad inconformista que había causado. Pues sucedió que no podía dormir con la cara vuelta a la pared, lo que siempre había sido mi posición preferida.

Pero al cabo de cierto tiempo la novedad dejó de ser tal y no quedó más que la incomodidad. Así que puse la cama aquí y el armario en medio. Esta vez el cambio fue radical. Ya que un armario en medio de una habitación es más que inconformista. Es vanguardista.

Pero al cabo de cierto tiempo… Ah, si no fuera por ese "cierto tiempo". Para ser breve, el armario en medio también dejó de parecerme algo nuevo y extraordinario.

Era necesario llevar a cabo una ruptura, tomar una decisión terminante. Si dentro de unos límites determinados no es posible ningún cambio verdadero, entonces hay que traspasar dichos límites. Cuando el inconformismo no es suficiente, cuando la vanguardia es ineficaz, hay que hacer una revolución.

Decidí dormir en el armario. Cualquiera que haya intentado dormir en un armario, de pie, sabrá que semejante incomodidad no permite dormir en absoluto, por no hablar de la hinchazón de pies y de los dolores de columna.

Sí, esa era la decisión correcta. Un éxito, una victoria total. Ya que esta vez "cierto tiempo" también se mostró impotente. Al cabo de cierto tiempo, pues, no sólo no llegué a acostumbrarme al cambio --es decir, el cambio seguía siendo un cambio--, sino que, al contrario, cada vez era más consciente de ese cambio, pues el dolor aumentaba a medida que pasaba el tiempo.

De modo que todo habría ido perfectamente de no ser por mi capacidad de resistencia física, que resultó tener sus límites. Una noche no aguanté más. Salí del armario y me metí en la cama.

Dormí tres días y tres noches de un tirón. Después puse el armario junto. La pared y la mesa en medio, porque el armario en medio me molestaba.

Ahora la cama está de nuevo aquí, el armario allá y la mesa en medio. Y cuando me consume el aburrimiento, recuerdo los tiempos en que fui revolucionario".

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¿Quién es... Jordi Alberich?
Jordi Alberich

Es licenciado en Ciencias Empresariales por ESADE. Socio y fundador, en 1988, de M&A Fusiones y Adquisiciones; Asesor general del Círculo de Economía e impulsor de Promoción de Humanidades y Economía, sociedad editora de La Maleta de Portbou.