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El idilio de Donald Trump y Boris Johnson

Jordi Alberich
29.09.2019
4 min

La semana que finalizamos está resultando histórica para el mundo anglosajón y, por ende, para todos. Mientras Donald Trump y Boris Johnson vivían su particular idilio en Nueva York, ambos se veían sacudidos por procedimientos que pueden acabar con sus carreras políticas. Y que, a su vez, pueden resultar determinantes para el futuro de esa hegemonía anglosajona que, por momentos, parece abocada a la decadencia.

De una parte, se confirmaba la apertura de un proceso de impeachment al presidente norteamericano que puede conducir a su destitución, a eliminarle de la carrera republicana como candidato a las elecciones del 2020 o, también, a reforzarle ante sus electores.

Por otra, la Corte Suprema británica se manifestaba, por unanimidad, contra la decisión de Boris Johnson de suspender el Parlamento. Una sentencia que, probablemente, acabará con su carrera política y que, lo más relevante, incidirá directamente en la evolución del Brexit.

Dos cuestiones que llegan en unos momentos determinantes, en el que el mundo anglosajón se está jugando su hegemonía global. Y desde ambos lados del Atlántico se reacciona ante dicha amenaza de idéntica manera, rompiendo con su personalidad más tradicional. La diplomacia y la influencia ha dado paso a unas bravuconadas que Trump y Johnson dominan como nadie. Pero, pese a los aspavientos, todo apunta que su influencia se va diluyendo.

El mundo anglosajón alcanzó la hegemonía mundial cuando fue capaz de liderar y conducir las grandes transformaciones que, en su momento, llevaron a la expansión de la industria y el comercio y, aún más importante, a la consolidación de las democracias liberales. Muchas décadas en las que norteamericanos y británicos ostentaban el liderazgo tanto del hard power, desde la industria a la defensa, como del soft power, que abarca desde la democracia a la cultura.

Hoy, enfrentados a una nueva oleada de transformaciones, muchas de las cuales surgen precisamente de Estados Unidos, el mundo anglosajón se revela incapaz de conducir la globalización y de seguir siendo la referencia de soft power. Prueba de ello son tanto el desprecio sistemático de Donald Trump a las instituciones de su propio país, como la burla de Boris Johnson a su Parlamento, aquel que se considera el más antiguo y referencial del mundo. Todo ello, acompañado de un discurso que, lejos de pretender liderar las organizaciones internacionales, que precisamente ellos impulsaron desde inicios del siglo XX, apuesta por la cerrazón y el regreso al pasado.

No es, pues, de extrañar ese romance que viven el presidente y el primer ministro. Su reciente encuentro en Nueva York ha dado lugar a numerosos elogios mutuos y a unas miradas cargadas de complicidad. Incluso les ha arrancado más de una carcajada, ellos que andan siempre enfadados con el mundo. Pero, lo mejor, las instantáneas. Mírenlas.

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¿Quién es... Jordi Alberich?
Jordi Alberich

Es licenciado en Ciencias Empresariales por ESADE. Socio y fundador, en 1988, de M&A Fusiones y Adquisiciones; Asesor general del Círculo de Economía e impulsor de Promoción de Humanidades y Economía, sociedad editora de La Maleta de Portbou.