La elección de ERC es rufián

Roberto Giménez

por Roberto Giménez

07.12.2015
4 min

Si fuera separatista y además paranoico, dos atributos que van de la mano pero que tampoco son exclusiva de los primeros, creería a pie juntillas que los candidatos de Artur Mas y Oriol Junqueras a las Generales del 20D (y la decisión de los Baños y las ‘Grabielas’ de no presentarse), había sido la opción quintacolumnista de agentes del CNI infiltrados en los órganos decisorios de CDC y ERC.

De Quico Homs hablaré el próximo día Impar, éste se lo dedico a Gabriel Rufián, Biel para los amigos. No jugaré con el apellido porque esas cosas, como el pecado original, te vienen dadas, y no sé si, como dice con orgullo de izquierdista de pata negra, sus padres se conocieron en un mitin de Bandera Roja. Me suena a cuento chino, por aquello de que eran maoístas. Pero si lo cuenta, sea verdad o cuento, demuestra el cuelgue que lleva metido en la sesera. ¡China como ejemplo!

No sé si, como dice con orgullo de izquierdista de pata negra, sus padres se conocieron en un mitin de Bandera Roja. Me suena a cuento chino, por aquello de que eran maoístas

Sí, tendrían que ser infiltrados del CNI porque estoy convencido de que los votantes masistas, ya no digo convergentes (q.e.p.d), y de Junqueras estarán desnortados a la hora de ir a votar, y sospecho que muchos dejarán de ir mitad por mitad: porque han metabolizado lo de la desconexión con España, o por no ustarles el perfil de sus candidatos.

Marcel Proust, el escritor francés que escribió la novela más larga de la historia, ríanse de El Quijote o En busca del tiempo perdido, habló de ese bizcocho que, untado con té, le retrotraía a un momento de su pasado.

El primer día que supe de la existencia de este personaje en la Vía Catalana del último 11S de la Meridiana, y que al hablar en castellano consiguió el aplauso del auditorio, no sólo me sorprendió; me vino a la cabeza el bizcocho de Proust, de En busca del tiempo perdido. El neurótico novelista francés me hizo retrotraer a 1980.

En ese momento que me quedó marcado en el recuerdo (Proust decía, y estoy de acuerdo, que nuestra única realidad es lo que recordamos; lo olvidado está perdido), cuando en el primer Parlament de Cataluña los catorce diputados de
ERC abandonaron la sala porque el cordobés Paco Hidalgo, portavoz de los dos cargos electos del Partido Socialista Andalucista, habló desde el atril en castellano. Esquerra tenía trece parlamentarios, el catorce era Heribert Barrera,
presidente de ERC y del Parlament.

Aquellos diputados de Esquerra abandonaron el pleno en protesta por la ofensa que se le hacía a Cataluña por hablar en castellano en esa sala en la que está encarnada la voluntad de la Nació.

No recuerdo si el President Heribert Barrera hizo como sus trece conmilitones o se mantuvo en el sitial. Lo he olvidado, pero no lo que hicieron sus compañeros. Fue portada de La Vanguardia del conde.

Sí, han pasado treinta y cinco años (me podrán rebatir quienes defiendan esa ofensa, esta vez real, a los millones de catalanes que en 1980 tenían el castellano como lengua materna), pero este escribiente con oficio no ha perdido la memoria que, como decía Proust, es en realidad lo que queda en nuestra vida, y que ahora me sirve para señalar la impostura de ERC.

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¿Quién es... Roberto Giménez Gracia?
Roberto Giménez

Durante treinta años ha sido director del Vallés, era el segundo semanario más antiguo de Cataluña, y fue director de Honor de El Vallès del siglo XXI. Ha escrito diez volúmenes de la serie 'Casi treinta años y un día' -en Sant Jordi de 2017 se publicó el último: 'Mis Enemigos Íntimos'-. Son las memorias del director del semanario comarcal más leído en Cataluña, que desapareció seis meses después de que lo dejara. Cada Sant Jordi publica una edición de 100 ejemplares que se agotan el mismo día. ¿Por qué no hace más? "Son para mis amigos", responde. Retirado antes de tiempo, con 55 años, por culpa de una bala traidora en la médula... También se le puede seguir en Facebook -cada día laborable publica 'La libreta azul'- y en Twitter. No es el capitán Araña. Sus amigos dicen que es honesto y leal, pero eso se lo dicen porque son sus amigos. Para entrar en su cofradía exige Derecho de Admisión. Vale quien sirve, pero no sirve cualquiera.