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Días impares

Hienas como Homs hacen el trabajo sucio de Scar

Roberto Giménez

por Roberto Giménez

09.12.2015
5 min

En mi artículo de anteayer, “La elección de ERC es rufián”, hablé de Biel Rufián, el sorprendente candidato del partido del ex seminarista Junqueras, y dije que hoy iba a hablar de Quico Homs, el que fuera lugarteniente y vocero mayor del increíble político menguante, el president Mas, que me recuerda a Scar, el león malo de El Rey León. La metáfora me la dio Jordi Évole en el Salvados del día de la Constitución.

Homs es la versión fina de Joan Tardà de ERC, pasado por el filtro de Convergència

Dije el lunes que cuando oí a Rufián el 11S hablando a los manifestantes de la Vía en la Meridiana, y que aplaudían con arrobo al escuchar la lengua de Cervantes, me acordé de Marcel Prost y En busca del tiempo perdido, porque Rufián me hizo retrotraer a hace 35 años, cuando los de ERC abandonaron el Parlament en protesta del uso de la lengua imperial…

Por cierto, Heribert Barrera, entonces presidente del Parlament, secundó a sus conmilitones, como gentilmente me ha recordado un lector amigo.

Utilizando la misma analogía literaria me permitirán que pase de la literatura francesa a la inglesa para hablar del ínclito Homs. Este hombre nacido en la patria del espetec (Taradell, comarca de Osona), es la versión fina de Joan Tardà de ERC, pasado por el filtro de Convergència.

No es tan bruto, pero igual de asilvestrado. Ya se sabe que todo tiene sus grados. Tardà tiene ese punto de hombre cromañón recién llegado a la civilización que por su rareza acaba cayendo simpático a quienes lo conocen. En Madrid, casi todos los políticos y plumillas hablan bien de él, por eso es un superviviente de la purga de la etapa de Ridao.

Por contra, Homs tiene la capacidad de enervar los ánimos del santo Job. Tiene esa forma de hacer propia de la histórica villa carlista de Taradell (hermana y vecina de Vic).

Desconozco dónde estudió, pero tiene todos los tics de haber pasado por algún colegio religioso. Los descendientes de aquellos antiliberales ahora son separatas. Homs es su paradigma. No me cabe la menor duda de que algún día le darán la Medalla de Hijo Predilecto de Taradell.

Los descendientes de aquellos antiliberales ahora son separatas, y Homs es su paradigma

Pero, volviendo a la literatura, el futuro heraldo de Democràcia i Llibertat en Madrid me recuerda al pastor anglicano John Bunyan, que en el siglo XVII escribió El progreso del peregrino. Este libro, después de la Biblia, fue durante los dos siglos siguientes el más leído en Inglaterra, por su prosa aguerrida y descarnada que punzaba el corazón.

El secreto del éxito de ese predicador, que lograba exaltar a sus fieles con sus ardientes predicas, no es que tuviera gran cultura, pero sabía tocar la fibra de sus fieles. Hablaba de forma sencilla para gente sencilla.

Era un fanático que enardecía a las masas. De haberlo conocido Freud hubiera disfrutado analizando sus predicas. Su vida estaba al servicio de su causa. La fe le abrasaba en su interior y sabía tocar la fibra de los fieles. Era un talibán anglicano con sus argumentos sencillos y rotundos.

Quico se ha amamantado en las ubres de la mesnada malvada de los enemigos del Rey León

Hay un dicho inglés que no es suyo, pero que retrata esa obcecación: “Cruzaremos el puente cuando lleguemos a él” (We’ll cross that bridge when we come to it). Vamos: cruzaremos el río, el puente ya se hará…

Eso es, precisamente, la pesadilla de la independencia unilateral soñada: sin dinero (Hacienda y Seguridad Social), ni respaldo internacional que tiene que defender ante el enemigo en el exilio dorado de Madrid.

Él que, ante la mirada cómplice de su gerifalte, se ha retratado calificando de hienas a sus rivales de Madrit. Quico se ha amamantado en las ubres de la mesnada malvada de los enemigos del Rey León. Hienas como Homs hacen el trabajo sucio de Scar, el león que quiso pero no pudo ser Rey.

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