Deportes de riesgo

Toni Bolaño
24.07.2021
7 min

El propio consejero de Economía, Jaume Giró, lo dijo en el Parlament. Su “impecable” decreto puede tensionar el ICF y puede tener consecuencias para los directivos que dieran el visto bueno a los avales de los 34 encausados por el Tribunal de Cuentas. “A veces infravaloramos el miedo, pero es muy importante”, porque “el miedo es libre y nace en el corazón de mucha gente”. Con esta introducción sentenció el martes en el Parlament: “He decidido no someter ninguno de los profesionales del ICF a dar curso a una operación que, si tenemos en cuenta los precedentes, provocaría angustia, inquietud y miedo entre ellos y sus familias”, y añadió: “Tal y como han ido las cosas era correr un riesgo innecesario”. El miércoles cambió de opinión. Mejor dicho, le hicieron cambiar de opinión.

Giró trata de hacerse valer en el ejecutivo de Pere Aragonès. Lo hizo la primera vez presentándose como solución ante la presencia del rey en Barcelona en la inauguración de las jornadas del Círculo de Economía. Quiso asistir a la cena. Jordi Puigneró, vicepresidente, lo ninguneó, lo rechazó y forzó un pulso con el president, que Aragonès sustanció enviando a Laura Vilagrà a la cena y con su misma presencia en los prolegómenos. Giró quedó en la cuneta. La desconfianza de los suyos le llevó a realizar una intervención “surrealista”, a juicio de algunos de los presentes, en estas jornadas económicas. Apenas recogió aplausos y tras intervenir se sentó entre el público y quedó en la más absoluta soledad. Sabía que su discurso no gustaría, pero los destinatarios no estaban en la sala. Era un discurso en el que el consejero sacaba pecho para demostrar: "Soy uno de los vuestros”.

La actuación del ICF le dio una nueva oportunidad y propuso una solución para evitar los embargos de los bienes de los encausados con un sistema de avales y contravales. Sorprendió a todos. Consiguió que el PSC se pusiera de perfil considerándolo legal. Los socialistas han evitado la confrontación en este tema y pusieron la carne en el asador en el Consell de Garanties Estatutàries que emitirá su informe antes del día 29. El Gobierno de Sánchez no lo ha recurrido porque asegura que lo está estudiando. La excusa sería creíble en los primeros días, ahora se antoja un “ganar tiempo” para ver como reacciona el Tribunal de Cuentas y para no enturbiar la agenda de reencuentro con los independentistas catalanes que esta semana han lanzado un salvavidas al ejecutivo en los decretos que pasaban por el Congreso, sobre todo, el de los interinos.

Sin embargo, Giró se dio de bruces con la banca que se negó a aceptar al ICF como avalista. Reaccionó y creó un fondo de solidaridad para la cuestión. Durante días afirmaba en reuniones y conversaciones que algún banco daría el “okey”. No sucedió y tiró la toalla. En este punto, la presión, incluida la del president Aragonès, puso a Giró en la tesitura de poner en marcha al ICF, de encargar el riesgo a los funcionarios y poniéndose en riesgo él mismo como máximo responsable. Tenía otra opción: dimitir, pero no entra en sus planes.

El lunes por la noche es la fecha para la presentación de los avales en el Tribunal de Cuentas, que de momento acepta el procedimiento a la espera de su decisión final. No parece que ese lunes el Consell de Garanties presente su informe porque el calendario es endiablado. Para colmo, al menos cuatro de los encausados “han pasado” del Govern y han presentado sus propios avales, algo que muchos interpretan como una señal inequívoca de que no se fían del plan del ejecutivo. La reacción del independentismo también ha sido tibia. Jordi Sànchez, líder de Junts, pedía por carta más donaciones a la escuálida Caja de Solidaridad. No se han convocado manifestaciones, no se ha puesto tensión en la calle. Más bien buscan alternativas para pagar. Lo hacen los propios encausados poniendo como aval sus viviendas. Recuerden las palabras de la flamante portavoz el ejecutivo, Isabel Rodríguez, cuando dijo que el independentismo “debería haber aprendido la lección”, o las declaraciones del hombre fuerte del nuevo Gobierno, Félix Bolaños, “el procés se ha acabado”. Son declaraciones que se alejan de ese diálogo prometido y más bien son una reprimenda de patio de colegio, aunque algo más viendo la actuación del Tribunal de Cuentas que riñe a los díscolos y los díscolos se dejan reñir.

Giró es un profesional de prestigio, pero una cosa es ser un buen profesional y otra bien distinta es ser un buen gestor político. Giró ha apostado por la política, está en su derecho, pero la política y los deportes de riesgo no son buenos compañeros de viaje. Puede salir bien, pero también puede salir mal. Si el decreto Giró es un fiasco no duden que alguien pagará los platos rotos, y no olviden que para los suyos Giró “no es uno de los nuestros”.

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¿Quién es... Toni Bolaño?
Toni Bolaño

Periodista. Miembro del Consejo Editorial de CRÓNICA GLOBAL. Ex director de Comunicación de la Presidencia de la Generalitat y del Ministerio de Industria, Energía y Turismo. Tertuliano en Cadena Ser, Antena 3 y La Sexta.