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Las competencias identitarias y el catalanismo que viene

Mercè Vilarrubias
7 min

Debemos agradecerle al notario y comentarista político Juan José López Burniol el habernos proporcionado el valioso término competencias identitarias. En un artículo de finales de verano en La Vanguardia, nos habló con claridad: en Cataluña existen las competencias identitarias, gestionadas por la Generalitat, y que comprenden la lengua catalana, la educación y la cultura. Nunca antes nadie con una cierta influencia nos había confesado con tanta sinceridad que las lenguas, la educación y la cultura son, en Cataluña, cuestiones identitarias.

Nada de una educación vinculada a la pedagogía y a la formación intelectual y científica. Nada de unas lenguas coligadas a los derechos lingüísticos y al bilingüismo. Nada de una cultura libre, cosmopolita y cuestionadora de dogmas y mitos. Nada de todo ello. En Cataluña, lenguas, educación y cultura sirven para fer país. Y a la calificación de estos ámbitos como competencias identitarias sigue, en el artículo de López Burniol, la inevitable segunda parte de la cuestión: como tales, estas competencias identitarias deben ser atribuidas a la Generalitat en exclusiva.

La idea en sí misma no es nueva: se trata de proponer el blindaje del catalán, además de la educación y la cultura en catalán. Es una antigua propuesta que surgió del mismo pensamiento catalanista que el de López Burniol ya en los primeros años del procés. La novedad está en el nuevo término. El notario dice lo mismo de siempre, pero en lugar de usar la fea y opaca palabra blindaje del catalán, nos deleita con competencias identitarias, que es un sintagma claro y cristalino.

Quienes, por su parte, también tienen aspecto de representar lo de siempre con lo de siempre son las diferentes corrientes catalanistas no independentistas que, este mes, han realizado diferentes reuniones para debatir cómo lograr un cambio en Cataluña, unos, o cómo articular un partido político unitario, otros. Hay movimiento en este sector que quiere impulsar un catalanismo moderado sin procés ni independentismo. ¿Qué se puede esperar de ellos en el campo lingüístico?  

Hasta ahora, todos los indicios nos muestran que ninguno de estos grupos o actores tiene intención alguna de elaborar unos mínimos pensamientos objetivos y sólidos sobre la cuestión de las lenguas en Cataluña. Todo apunta a que van a tirar de competencias identitarias y van a pedir la competencia exclusiva para la Generalitat. Y es que parecen querer despojarse del procés y todo lo que ha conllevado, pero huyen despavoridos antes de cuestionar los dogmas del pujolismo, siendo el relato lingüístico uno de los más importantes.

La idea de que, en el campo lingüístico, la solución al problema independentista pasa por calificar las lenguas como cuestiones identitarias para seguidamente pedir la exclusividad de esta competencia para la Generalitat implica pensar como se ha hecho siempre. Supone adherirse plenamente al marco mental del nacionalismo lingüístico que propone como relato lo siguiente:

  • La problemática lingüística existe porque Cataluña padece una errónea injerencia del Estado que perjudica gravemente al catalán.
  • La razón de este obstructivo comportamiento del Estado se encuentra en su irremediable pulsión monolingüe y centralista.
  • Sin esta injerencia estatal, no habría conflictos lingüísticos en Cataluña. Blindemos pues la lengua catalana y apartemos de ella al Estado acosador.

Afortunadamente, las cosas han cambiado y mucho desde el inicio del procés. El relato de las competencias identitarias ha decrecido en apoyo social. Ahora solo los suyos les creen. Sin embargo, debemos estar atentos a este sector catalanista en pujanza. No es descabellado pensar que puedan querer empujar con fuerza la vieja idea del blindaje del catalán, idea que no desagrada a sectores socialistas y es apoyada con pasión por el conglomerado Podemos.

Es necesario decir no a esta propuesta porque supone, irremediablemente, agravar las problemáticas lingüísticas en Cataluña y reforzar el control nacionalista del relato lingüístico. Veamos algunas de las consecuencias de una hipotética implementación del blindaje del catalán en Cataluña:  

  • Reforzaría a la Generalitat en sus normativas y prácticas lingüísticas.
  • Intensificaría el relato de la lengua propia que es victimizada y acosada también en democracia.
  • Incrementaría aún más la capacidad para legislar en favor de los derechos lingüísticos de los catalanohablantes y para seguir ignorando los derechos lingüísticos de los castellanohablantes.  
  • Constreñiría el tratamiento de la diversidad lingüística en Cataluña a un único plan de proteccionismo lingüístico del catalán. Todo el foco de la propuesta del blindaje está en la lengua catalana, y, en consecuencia, borra a los hablantes del español y mantiene sus derechos lingüísticos en un limbo.
  • Ignora las demandas de, al menos, la mitad de los ciudadanos y ciudadanas catalanes, los cuales verían horrorizados como el problema lingüístico se agrava. Es, pues, una propuesta divisiva que solo tiene en cuenta a la mitad de la ciudadanía.

En conclusión, el relato de las competencias identitarias y su atribución en exclusiva a la Generalitat podría tomar impulso con el catalanismo que viene. Deberemos estar atentos a los pasos que se dan en el tema lingüístico por parte de este sector, el cual, nos dicen, llega para representar algo nuevo. En los próximos meses veremos qué hay de nuevo realmente y cuánto de lo viejo se mantiene.

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¿Quién es... Mercè Vilarrubias?
Mercè Vilarrubias

Catedrática de inglés en la Escuela Oficial de Idiomas Barcelona-Drassanes y autora del libro 'Sumar y no Restar. Razones para introducir una educación bilingüe en Cataluña' (Editorial Montesinos). Es miembro del colectivo Puerta de Brandemburgo.