Pensamiento

Competencia impone multas récord

31 enero, 2016 00:00

La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha puesto su punto de mira en los principales fabricantes de gases industriales de España. Esta semana anunció la apertura de expedientes contra Abelló Linde, Air Liquid, Carburos Metálicos, Praxair y otras cinco compañías, a las que acusa de haber constituido presuntamente un cártel.

El organismo barrunta que pactaron los precios de venta y se repartieron el mercado en amigable compadreo, con objeto de expulsar a los eventuales concurrentes y, en definitiva, esquilmar a sus respectivas clientelas. El procedimiento puede derivar en duros castigos económicos a las protagonistas del gatuperio.

La CNMC barrunta que pactaron los precios de venta y se repartieron el mercado en amigable compadreo, con objeto de expulsar a los eventuales concurrentes

Se trata del último episodio de colusión que destapa la CNMC. Este organismo batió en 2015 todos los récords en volumen de correctivos. Atizó a los infractores multas por un importe total de 630 millones, que multiplican por ocho las del año anterior. El estacazo de mayor calibre, 171 millones, cayó sobre una veintena de fabricantes de automóviles. En orden de magnitud le siguen los 98 millones propinados a 39 firmas de recogida de basura; 88 millones a 9 lácteas; 57 millones a 18 productores de papel y cartón ondulado; 41 millones a un centenar de representantes de Audi, Volkswagen y Seat; y 32 a las petroleras Repsol, Cepsa, Disa, Galp y Meroil.

Hasta 2008, el destape de estos contubernios mercantiles era muy complicado. Pero ese año la CNMC aprobó un reglamento que instaura la temible y fructífera figura del delator, en términos similares a los dictados por la Unión Europea sobre la misma materia.

En su virtud, el supervisor está facultado para otorgar clemencia pecuniaria a quienes acudan a él, confiesen haber intervenido en algún mejunje fraudulento, comuniquen los nombres de sus cómplices y aporten informaciones concretas que permitan perseguir las actividades ilícitas. El mecanismo se ha revelado de enorme utilidad para espolear las denuncias.

Lo habitual en semejantes cambalaches es que los partícipes se muevan con estricto sigilo y guarden impenetrable secreto mientras dura la fiesta. Pero cuando alguno de los confabulados entra en sospechas de que Competencia anda tras sus pasos y corre riesgo de ser descubierto, con harta frecuencia no duda en traicionar a sus compinches y dar el chivatazo a las autoridades. De este modo, se beneficia del programa de gracia y casi siempre se libra de la sanción crematística.

Avaricia sin freno

En todo caso, a la luz de la rociada de escarmientos que la CNMC expelió el año pasado queda meridianamente claro que los manejos defraudadores subsisten todavía en múltiples sectores y que en esta materia el que no corre, vuela.

La existencia de tamaños chanchullos es casi tan antigua como el capitalismo. Bien podría decirse que forma parte de su misma esencia. Los fabricantes tienden a vender sus artículos a la tarifa máxima que consientan las leyes de la oferta y la demanda. Con tal finalidad, llegado el caso, no resisten la tentación de aliarse subrepticiamente con sus rivales.

Menudean los empresarios que, por más que declaren lo contrario, detestan dirigir sus negocios en régimen de abierta y sana emulación. Para ellos, lo ideal sería controlar férreamente el mercado, eliminar a los contrincantes, fijar los precios a su antojo y exprimir sin piedad a los consumidores, todo a mayor honra y gloria de una eufemística “maximización” de los beneficios.

Por nuestros andurriales, este género de manipulaciones ha existido desde la noche de los tiempos

Por nuestros andurriales, este género de manipulaciones ha existido desde la noche de los tiempos. La colusión es una artimaña tan corriente como execrable, dado que encarece los productos y atropella a los ciudadanos, jugando con su indefensión. De ahí que las leyes la persigan a sangre y fuego con fuertes puniciones, único medio eficaz conocido de frenar este fenómeno de codicia desmedida.

Ahora mismo, Competencia tiene sobre la mesa expedientes sobre varias redes de concesionarios de automóviles, cementeras y hormigoneras, transportistas, firmas de mudanzas internacionales, de servicios fotográficos, de mensajería y paquetería comercial, de reciclado de baterías usadas, distribuidoras de cables eléctricos y sistemas informáticos.

Dados los precedentes, el grueso de estas investigaciones se saldará en el curso de unos pocos meses con la imposición de abultadas multas.