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'Colau, no és això'

Toni Bolaño
06.03.2018
7 min

Los comunes ganaron las elecciones en 2015 levantando la bandera de la transparencia, la democracia y la participación, junto con la construcción de un nuevo modelo de ciudad. Han pasado casi tres años y del modelo de ciudad nada sabemos. Tampoco de la gestión, más allá de sembrar el caos con el turismo, las terrazas, hacer temblar la continuidad del Mobile, rechazar inversiones e inundar de carriles bici la ciudad. Eso sin contar con que el túnel de Glòries sigue siendo un fiasco, un bolet en medio de Barcelona que bloquea entradas y salidas, lúcidas ideas como hacer una rambla por la Meridiana sin acabar el tapón de Glòries; el mantenimiento del cementerio que se nos cae a trozos y se trata con un cierto desdén a las familias afectadas porque los suyos forman parte de una amalgama de restos; la fantasma empresa pública de entierros que cosecha fracaso tras fracaso; el desastre del Raval con los narcopisos y las okupaciones que cuestionan las políticas en materia de vivienda --Jordi Hereu construyó 4.000 viviendas sociales y la adalid de la vivienda al frente del ayuntamiento sólo 300-- que pretende solventar con una suerte casas baratas, containers de quita y pon, o la super illa de Poble Nou, rechazada en referéndum por los vecinos, con un resultado no acatado por Ada Colau. Las derrotas es mejor no tenerlas en cuenta, parece ser la concepción de democracia que tiene la alcaldesa.

Con este escenario, se prepara para afrontar su último año de mandato, con un balance de gestión malo de solemnidad. No ha habido cambio de modelo mientras se ha segado la hierba bajo el existente, dejándonos en un limbo que, me temo, tardaremos en superar. La preparación consiste en desempolvar demagogia bajo la apariencia de democracia y participación. En unos días, el contrato de recogida de basuras saldrá a concurso. Tenía que haberlo hecho ya, pero la gestión ha sido penosa y se deben solventar algunos contratiempos que ajusten a derecho el nuevo concurso de concesión privada. Nadie en el equipo de gobierno lo ha cuestionado y no ha planteado en este sector su remunicipalización, su propuesta estrella. Y eso que el ayuntamiento denunció a la actual concesionaria, Fomento de Construcciones y Contratas, de no cumplir con sus obligaciones, de estafa en la recogida de estos residuos al burlar las condiciones del contrato. Una grave denuncia que fue archivada por la fiscalía, ante el silencio del consistorio. No había velado por la correcta ejecución de la contrata y las supuestas irregularidades no eran tales. Otro éxito sin duda de la gestión de Ada Colau y su equipo.

El balance de gestión de Ada Colau al frente del ayuntamiento es malo de solemnidad

Este es el crudo balance de la realidad. Por eso, Colau ahora quiere levantar la bandera de la participación. Ha anunciado una multiconsulta para eliminar la plaza de Antonio López, como si así elimináramos nuestro oscuro pasado. ¿No sería mejor utilizar a este negrero como ejemplo de lo que no puede repetirse y enseñar lo que fuimos a las nuevas generaciones? También los ciudadanos, votarán por desarrollar las super illas, se supone que esta vez aceptando el resultado, y la remunicipalización del agua. Un concepto sorprendente este de la remunicipalización porque el agua ya es municipal, es pública. El ayuntamiento fija los precios, es el garante de que se hagan inversiones e influye en sus prioridades, incluso para velar por los más desfavorecidos. Por cierto, solventando el pago de impuestos, porque si la compañía no les cobra el agua por su situación de vulnerabilidad, el ayuntamiento les sigue cobrando las tasas. Sin embargo, Colau --un ejemplo se pudo ver en la entrevista del viernes en TV3-- obvia estos preceptos y plantea una batalla entre público y privado, como si lo público y lo privado debieran enfrentarse per se. Y encima, o miente o no dice toda la verdad. Pone como ejemplo de su lucha remunicipalizadora a París o Berlín, alegando que el agua desde que está gestionada por una empresa pública es más barata. Pues bien, los datos la desmienten. Berlín tiene el agua más cara de toda la Unión Europea, y la remunicipalización de París se ha encarecido en un 15%, descontando el IVA, y existe una bronca política por las inversiones. ¿No sería mejor decir toda la verdad, en aras de un debate en profundidad?

Pero Colau lo elude y se ha puesto en materia. No quiere debate, quiere un triunfo con el que presentarse a las elecciones. Se ha puesto el traje de faena impulsando la recogida de firmas para celebrar su multirreferéndum. Lo que conocimos el viernes de manipulación y de falsedad en esta recogida de firmas pone en la picota la multiconsulta. Si Colau fuera seria, investigaría la denuncia y pararía el proceso, que nace viciado y emponzoñado. Lo que vimos en el vídeo se llama simple y llanamente fraude. Eso mismo contra lo que la alcaldesa dice luchar. Tome medidas señora alcaldesa.

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¿Quién es... Toni Bolaño?
Toni Bolaño

Periodista. Miembro del Consejo Editorial de CRÓNICA GLOBAL. Ex director de Comunicación de la Presidencia de la Generalitat y del Ministerio de Industria, Energía y Turismo. Tertuliano en Cadena Ser, Antena 3 y La Sexta.