Menú Buscar

Ciudadanos, ante su última oportunidad

Joaquim Coll
5 min

Para el presidente de Metroscopia, el sociólogo José Juan Toharia, si Ciudadanos despertó “ilusión” hace unos años en una parte de la sociedad española es porque parecía encarnar el “espíritu de la Transición”. Pero en los últimos tiempos fue perdiendo su lenguaje moderado, las buenas formas y se distanció del centro político. España es un país moderadamente de izquierdas, progresista en general, pero el centro político no se cultiva. Del duro bipartidismo entre PSOE y PP hemos pasado al “bibloquismo”, según el también analista demoscópico José Pablo Ferrándiz, es decir, la formación de dos bloques ideológicos, igualmente graníticos, pero bastante fluidos en el trasvase de votos en cada uno de ellos. Lo hemos visto en las dos elecciones generales de 2019. Ahora bien, si el bipartidismo de bloques se ha consolidado es porque el centro político se ha dejado fagocitar por la derecha. Por todo ello, lo que ha sucedido con la deriva de Ciudadanos trasciende su propio suicidio para convertirse en un drama de la democracia española. “Albert Rivera hubiera podido ser el eterno vicepresidente del Gobierno de España, conformando mayorías desde el centro tras cada elección”, afirma Ferrándiz. No solo se obstinó en liderar la derecha, sino que se negó a corregir un rumbo que llevaba a su partido al desastre y a la política española al bloqueo permanente.

La investidura de Pedro Sánchez es la única posible. No hay alternativa por la derecha, como tampoco existía tras las elecciones generales de abril. Lo lógico sería que el PP se abstuviera en justa correspondencia con lo que hizo el PSOE en octubre de 2016, aunque es verdad que eso ocurrió tras la defenestración de Sánchez de la secretaría general, enrocado como estaba en el “no es no”. Pero no podemos estar mirando siempre atrás, instalados en la retórica de los reproches. Ahora bien, es muy poco probable que el partido de Pablo Casado haga ese gesto. Su cultura política no es nada dada al fair play y tiene a Vox pisándole los talones, temiéndole regalarle protagonismo. Lo vimos en la composición de la Mesa del Congreso, donde prefirieron que Podemos saliera beneficiada con tal de que Vox no se hiciera con dos puestos.

Sin embargo, Ciudadanos no tiene nada que perder ahora mismo. Más bien se le presenta una última oportunidad para tener algún papel en la política española y evitar deshacerse poco a poco en el bloque de la derecha. Sus diez diputados podrían cambiar el curso de los acontecimientos, si bien tendrían que transigir con un Gobierno de coalición con Pablo Iglesias de vicepresidente. A cambio, cortarían en seco las negociaciones con ERC y siempre podrían esgrimir que han salvado a los socialistas de mendigar un apoyo con quien persigue la destrucción de la unidad nacional. Su voto favorable en primera vuelta daría a Sánchez mayoría absoluta, al margen de lo que hicieran los independentistas, y si Ciudadanos optara por una abstención, la viabilidad de la investidura en segunda vuelta solo quedaría entonces en manos de que Bildu no bloqueara. Esta otra abstención no es nada improbable, porque la política vasca está en una lógica diferente y es el voto que Bildu ya hizo en julio.

En definitiva, a Ciudadanos se le presenta una última oportunidad para volver al centro haciendo política, lo que significa muchas veces tener que elegir la opción menos mala. Exactamente es lo que hizo Manuel Valls en Barcelona, tragándose el sapo de votar a Ada Colau pero evitando el peor escenario, que la alcaldía cayera en manos de ERC, con Ernest Maragall al frente de la capital catalana. Una investidura de Sánchez condicionada por los intereses estratégicos de ERC debería ser un escenario que el partido naranja intentara evitar a toda costa con un gesto de responsabilidad. Por puro patriotismo constitucional, si se prefiere. Es la única lógica que debería mover a una fuerza que nació justamente para impedir que los partidos nacionalistas fuesen los árbitros de la política nacional.

Artículos anteriores
¿Quién es... Joaquim Coll?
Joaquim Coll

Doctor en Historia contemporánea y especialista en el catalanismo y las políticas de los siglos XIX y XX. Ganó el Premio Ciudad de Barcelona Agustí Duran i Sanpere en 1998. Colaborador habitual en medios de comunicación.