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Eladio del Prado

Chapuza de elecciones catalanas

7 min

Parece que con el nuevo año en España lo tenemos todo. Récord en pandemia; récord de muertos; récord de paro; récord de cierre de empresas; récord de caída del PIB; récord de incompetencia política y récord de mentiras y falsedades. ¿Hay quién dé más? Sí. Todo es posible superar. Se supera con la estupidez de las elecciones catalanas. El teatro que están montando los independentistas no tiene desperdicio. Han sacado otra vez a la pantalla la Mesa negociadora, con la ayuda del PSOE y Podemos. Otra vez la Mesa. Y como guinda triunfadora ya tenemos a los presos del procés haciendo campaña. Repitiendo campaña. Ocupándose de sí mismos. Amnistía. Quieren amnistía para ellos. Lo demás les resbala.

Porque estos reclusos más que presos parecen jueces. Se autoconceden el tercer grado. Reclaman toda la libertad y que sean amnistiados. No les gusta ninguna decisión judicial. Ni en lo referente a sí mismos, ni referente a las elecciones catalanas. No les ha gustado nada que el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña haya mantenido la fecha del 14 de febrero como día electoral. No les ha gustado nada que dijera que el Govern se había pasado en sus funciones al suspender la convocatoria. A ellos les gusta ser jueces y parte y mangonear Cataluña. ¡Quiénes son los jueces para fijar la fecha de las elecciones! Sí señor, nadie. Pero sólo se han limitado a mantener la fecha fijada con anterioridad. ¿Por quién? Por el señor Torrent, presidente del Parlamento catalán. Díganlo alto para que se enteren los ciudadanos de cómo funciona el sistema electoral.

Fue el señor Torrent quien fijó la fecha. Se fue --le echaron-- el president Torra. Se abrió plazo para candidatos a investidura. No hubo. Empezó el plazo. Todo está escrito, no hay más que aplicarlo. Se cuentan los días del plazo y salió el 14-F. Ya está. Día fijado. Pero a ERC y al señor Aragonès no les interesaba la fecha. La cambiamos, dijo el vicepresidente Aragonès. Ahora el president soy yo. No. Nadie le ha investido. Sigue siendo vicepresidente. Sin potestad para convocar elecciones. Ya estaban convocadas. El Tribunal no se metió a enredar. Lo metieron quienes recurrieron el decreto del gobierno. Como hizo un abogado llamado Asensio a quien el Tribunal le ha dado la razón. Todo claro. Aragonès no tiene competencias para suspender la convocatoria electoral. Tampoco la epidemia es causa para aplazar la convocatoria. Si se puede ir a trabajar y a comprar y a pasear, se puede hacer una parada ante el colegio y votar. Con la misma precaución. Nadie quiere presidir las mesas. ¿No? Tienen la solución. Nombren a los presos presidentes de mesa. Seguro que les gusta.

Primero hacen campaña. Discursos. Que volverán a hacer lo mismo que hace cuatro años. Quieren la independencia. Luego presiden las mesas electorales y seguro que aumenta la participación. Votar en la mesa que preside Junqueras. ¡Qué honor! O en la mesa que preside Jordi. O en la que preside Forcadell. Todos a votar para contemplar a los presos. Para saludarles. Para preguntarles qué tal lo pasan encerrados. Si trabajan en algo, si sólo pasean, si comen bien. Si merece la pena estar en prisión. Si merece la pena que vayan también los hijos para que sepan lo que es, antes de meterse en caminos equivocados y peligrosos, como anticipa Jordi Cuixart. Si merece la pena seguir en la pelea cuando a los artistas del independentismo, un tal Jordi Pujol y un tal Artur Mas, no se les ha visto por prisión ni de visita. Viven a lo grande y libres. Muy libres. Si merece la pena mantener el “lo volveremos a hacer”, como han manifestado algunos presos al salir de prisión.

Ya nadie sabe qué es lo que merece la pena. Pero ser candidato sí merece la pena. Y a ello aspiran muchos. Como por ejemplo Laura Borràs, candidata por Junts per Catalunya (JxCat) antes de que haya juicio y sentencia sobre su caso de presunta prevaricación. Presunta ladrona. El manto protector de diputada del Parlament. Y a vivir. Y no necesita los votos del 155. Que no quiere ser la primera presidenta de la Generalitat con los votos del PSC. ¿Apoyará a ERC si ella no gana? ¿Apoyará un Govern independentista si ella no gana? Complicado saber lo que piensa hacer la señora Borràs, o qué le dirá que haga el señor Puigdemont. No hay claridad. Borràs a la sombra de Puigdemont. Aragonès a la sombra de Junqueras. Illa a la sombra de Sánchez. Demasiadas sombras. Demasiadas chapuzas.

El nacionalismo catalán se ha recreado en multitud de actos de desobediencia de la legalidad. Con consultas, independencia y referéndum. Demasiadas. Por el otro lado, las fuerzas contrarias a la independencia están siempre divididas. Unos plantean una reforma federal y otros se mantienen en el actual régimen autonómico. No hay acuerdo para nada. Probable que el 15 de febrero sigamos como el 14. Igual. O peor. Todo pronostica que esto es una chapuza electoral. Siempre que se celebren. ¿Y si no se constituyen las mesas electorales?