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A Cataluña le falta una nueva oferta electoral

Francesc Moreno
4 min

Decía Ortega y Gasset que el esfuerzo inútil conduce a la melancolía. Así andan los independentistas. Su último esfuerzo el pasado día 21, intentar mostrar al mundo su capacidad de controlar el territorio catalán, se cerro con un rotundo fracaso. Fuera de algunos incidentes concretos, la jornada, que debía hacer caer el “Régimen del 78”, pasó con más pena que gloria para los intereses secesionistas. Sin reconocimiento internacional, sin capacidad de controlar el territorio, sin mayoría suficiente para forzar un referéndum por la vía de la legalidad, el movimiento independentista agoniza.

No debe extrañar que en este contexto el discurso de fin de año de Torra vuelva a intentar mantener la moral de los suyos, muy dañada por las reiteradas muestras de impotencia del movimiento y la incompetencia y mentiras de sus líderes. Hoy el secesionismo se sostiene exclusivamente por la existencia de políticos presos. Por eso el juicio que se iniciará este mes de enero puede significar, en contra de las expectativas, la aceleración del reflujo secesionista al que ya asistimos, sobre todo si la sentencia propicia la libertad condicional de los presos o su indulto.

La pérdida de vigor del secesionismo, que empiezan a recoger las encuestas, abre la puerta a un tripartito formado por ERC, PSC y Comunes, única formula, con el actual mapa político, capaz de alcanzar una mayoría alternativa de gobierno. No son buenas noticias para quienes aspiramos a que Cataluña supere su división y afronte los numerosos retos de futuro de nuestra sociedad. En efecto, una parte no menor de la responsabilidad de estar donde estamos viene del anterior tripartito, y del monumental error de los socialistas de encabezar la manifestación contra la sentencia del TC sobre el Estatut, de la que tuvieron que salir protegidos, pero que legitimó la transformación independentista de CDC. Un nuevo tripartito probablemente serviría para ampliar la base social independentista preconizada por Junqueras.

Para evitarlo, y atraer al PSC a una mayoría distinta, es imprescindible una nueva fuerza política capaz de agrupar a los distintos grupos descolgados de Unió y CDC, pero también a quienes han votado a opciones secesionistas pero ni apoyan una vía insurreccional, ni se sienten de izquierdas. Un partido catalanista no secesionista, ni hispanofóbico, leal con España, que conecte con el pensamiento de ilustres catalanistas como Vicens Vives, Valls i Taberner o Tarradellas, entre muchos otros.

Una propuesta electoral que obtenga entre 10 y 12 diputados y facilite una mayoría política capaz de cerrar heridas y ocuparse de restablecer el normal funcionamiento de las Instituciones catalanas. Las opciones electorales pueden estar muchos años sin tener éxito, y obtenerlo cuando se dan las circunstancias adecuadas.  Para un catalanismo como el descrito pueden darse con el reflujo del movimiento secesionista. Para ello es necesario generosidad de las fuerzas implicadas y un líder que conecte con los potenciales votantes.

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¿Quién es... Francesc Moreno?
Francesc Moreno

Licenciado en Derecho. Ha sido profesor de Derecho financiero en la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) y de Derecho mercantil en la Universidad de Barcelona (UB). Ha sido vicepresidente de La Seda de Barcelona. Fue el editor de El Debat y Tribuna Latina.