Sólo los catalanes locos pueden oponerse a la independencia

Roberto Giménez
5 min

Mi artículo del pasado miércoles, Los buenos profesionales no trabajan para el enemigo, despertó del olvido una vivencia de mi hermano la tarde del 9N de 2014 cuando iba conduciendo.

En Radio Lleida entrevistaron al secretario general de Unió de Pagesos, Pep Riera. Riera es indepe y soltó una perla que merece formar parte de la antología del disparate al nivel --si no más-- de los descubrimientos que no paran de encontrar los historiadores Jordi Bilbeny y Víctor Cucurull, del Institut de Nova Història (INH) que, sin ningún genero de dudas, estudiarían los escolares de la futura República catalana.

Cristóbal Colón era el hermano de Miquel Colom, que durante el reinado de los Reyes Católicos fue el president del Consell de Cent de Barcelona; que las tres carabelas que descubrieron América no salieron del puerto de Palos de Moguer, sino de Pals porque, como me contó Bilbeny en una conversación de una hora, los andaluces, pobrets, nunca se hubieran atrevido a cruzar el Atlántico...

No bromeo, y lo peor es que no me pareció que Bilbeny me quisiera tomar el pelo, sino que me quería convencer; que Cervantes no había nacido en Alcalá de Henares sino en Valencia. Y, como no era castellano, por eso respetaba a los catalanes; que Leonado da Vinci también era catalán... por poner cuatro ejemplos preclaros de la tergiversación castellana de la épica catalana.

Pobrets escolars de la República catalana.

Pep Riera soltó una perla aún mayor porque no hablaba del pasado sino del futuro que nos esperaba a los catalanes gracias a la independencia de Cataluña.

Los indepes nos prometen un mundo feliz en el seremos más ricos, más felices y en el que viviremos más. ¿Quién se puede resistir a tanta buenaventura?

En la Semana Santa de 2012 le pedí a Jordi Pujol en una carta abierta que me contestara a mis diez preguntas sobre la independencia. Tuvo la gentileza de responderme un mes después. Me dijo que era "inviable", pero a continuación añadió el apósito de que "la historia demuestra que no existe nada imposible" y que, por lo tanto, un Pujol galaico me dijo que había que remar en la dirección "inviable" pero no "imposible"...

Quienes también me contestaron fueron los de la revista Presència, que regalaba el 9 Nou de Vic, con una sesuda respuesta de cinco páginas a mis diez preguntas elaboradas por cinco expertos, que colocaron una más que no era política, ni social ni económica, sino psicológica: que seríamos más felices, y que se acercaba a la que dijo Pep Riera al locutor de Radio Lleida: que la independencia nos permitirá vivir más años.

Vamos, que es el bálsamo de Fierabrás que escribió el valenciano Cervantes, y que casi le da un patatús a mi hermano mientras oía Radio Lleida.

El periodista, sorprendido por el portentoso hallazgo, que encumbraría al primer pagés al Nobel de Medicina, le preguntó el porqué, y no tuvo remilgo en aclararlo. Dijo que una República catalana protegería mejor a los consumidores y podría ocuparse de una producción hortofrutícola más ecológica que la actual. Eso redundaría en una mejora de la calidad de vida los catalanes. Claro que eso obligaría a una autarquía para preservar nuestra salud.

Los indepes nos prometen un mundo feliz en el seremos más ricos, más felices y en el que viviremos más. ¿Quién se puede resistir a tanta buenaventura? Sólo los locos pueden negarse a tanta dicha.

Artículos anteriores
¿Quién es... Roberto Giménez Gracia?
Roberto Giménez

Durante treinta años ha sido director del Vallés, era el segundo semanario más antiguo de Cataluña, y fue director de Honor de El Vallès del siglo XXI. Ha escrito diez volúmenes de la serie 'Casi treinta años y un día' -en Sant Jordi de 2017 se publicó el último: 'Mis Enemigos Íntimos'-. Son las memorias del director del semanario comarcal más leído en Cataluña, que desapareció seis meses después de que lo dejara. Cada Sant Jordi publica una edición de 100 ejemplares que se agotan el mismo día. ¿Por qué no hace más? "Son para mis amigos", responde. Retirado antes de tiempo, con 55 años, por culpa de una bala traidora en la médula... También se le puede seguir en Facebook -cada día laborable publica 'La libreta azul'- y en Twitter. No es el capitán Araña. Sus amigos dicen que es honesto y leal, pero eso se lo dicen porque son sus amigos. Para entrar en su cofradía exige Derecho de Admisión. Vale quien sirve, pero no sirve cualquiera.

Comentar
Slimhar 05/07/2017 - 22:58h
Que placer reencontrarte Roberto! Despues de que nos dejaras huerfanos en "la revista del valles".
Slimhar 05/07/2017 - 22:58h
Que placer reencontrarte Roberto! Despues de que nos dejaras huerfanos en "la revista del valles".
¿Quiere hacer un comentario?
Esta web utiliza 'cookies' propias y de terceros para ofrecerte una mejor experiencia y servicio. Más información