Casado, acorralado

Toni Bolaño
13.06.2021
7 min

De un político se espera que esté a la altura de las circunstancias y, sobre todo, que haga política. El presidente del Gobierno así lo ha hecho arriesgando con la concesión de indultos, que no son un borrón y cuenta nueva, sino que son la primera piedra para intentar construir algo en torno a eso que se llama reconciliación. La bronca y el enfrentamiento nos han llevado a un bloqueo constitucional y a que los independentistas, lejos de perder fuerza, sigan manteniendo la mayoría en el Parlament. También lo ha hecho Oriol Junqueras, que ha roto una lanza en favor de este ansiado diálogo que ponga fin a la deriva decadente de Cataluña.

Ambos son objetivos de sus adversarios. La derecha española se ha lanzado al jaleo izando la bandera del patrioterismo barato. Aún es hora que Casado explique cuál es su plan para Cataluña más allá de la aplicación de la ley. Quizás porque el líder del PP ha dado ya la independencia a Cataluña porque su partido es irrelevante. También Inés Arrimadas se ha agarrado como un clavo ardiendo a esta protesta y todo apunta que se va a quemar, porque Cs vaga como alma en pena sin orden ni concierto por la política española. Y, cómo no, Vox que se ha puesto las pilas para recoger pingües beneficios de una estrategia del PP que se ha echado en sus brazos para lograr conquistar el Gobierno, aunque sea con la extrema derecha.

En la manifestación de hoy, además de PP, Vox y Cs, habrá todo un rosario de fuerzas de ultraderecha. Desde la Fundación Francisco Franco hasta Falange, pasando por todo tipo de grupúsculos neonazis, bajo la égida de una supuesta sociedad civil donde está lo más granado de la derecha de toda la vida. Desde locutores de la COPE, hasta fracasados en política como Rosa Díez, pasando por exsocialistas que asoman la cabeza para hacerse con su minuto de gloria. El manifiesto no tiene desperdicio: "Consideramos muy graves los ataques del Gobierno y de los partidos que lo apoyan --incluidos los separatistas empeñados en destruir la Nación--, a la división de poderes y a la igualdad ante la ley, indispensables en cualquier verdadera democracia. Vemos con alarma el progresivo desmantelamiento de funciones del Estado, reducido a mero soporte de un Gobierno irresponsable y sectario que pretende suspender la Constitución por la vía de los hechos consumados". ¿En serio? Mal que les pese los indultos están en nuestro ordenamiento jurídico y ninguno de los convocantes dijo una palabra cuando el Supremo votó a favor de los indultos de Tejero y Armada. El de Tejero no se concedió, pero el de Armada sí, y no consta ningún tipo de arrepentimiento.

Lo más surrealista del manifiesto es la acusación a Sánchez: "Esos indultos no tienen otro propósito que conservar la mayoría parlamentaria para mantenerse en La Moncloa a cualquier precio", como si fuera un delito defender su permanencia en el Gobierno. Y es más, ¿es delito intentar dar soluciones políticas a un conflicto enquistado por la cerrazón de unos y otros? La derecha mesetaria se ha anclado en lo que llaman "deriva política antidemocrática", acusando a todo el discrepante de destruir la nación española. El problema es que la destrucción de esa España con que se llenan la boca se destruirá si la cerrazón impera.

Casado empieza a darse cuenta de su craso error. El PP se esfuerza en esconder a su líder para evitar la foto de Colón. Solo Ayuso le acompañará, aunque es posible que la presidente madrileña se abrace más de la cuenta con Vox, porque entre sus objetivos está hacer de Casado un títere hasta que le corte las cuerdas. Ni Núñez Feijóo, ni Moreno Bonilla, ni Fernández Mañueco se dejarán ver porque saben que el PP se está abrazando a una losa que se rechaza en sus territorios. Solo le faltaba a Casado que Sánchez se vea con Biden después de su poco patriótica política con el conflicto de Marruecos. Que Biden se vea con el presidente le deja con el culo al aire, y eso que no ha contado con qué dirigentes marroquíes se vio a espaldas del Ejecutivo.

Casado está acorralado, pero no se da cuenta porque está siendo aupado por la cohorte mediática que augura su victoria electoral. El problema es que aún faltan dos años para esas elecciones. La pandemia está siendo finiquitada, el dinero europeo empezará a llegar y la normalidad en Cataluña --que no la solución-- tomará forma. Debería tomar nota el dirigente popular de lo sucedido en Irlanda del Norte por ejemplo, porque ante conflicto enquistado, soluciones innovadoras. ¿Arriesgadas? Seguro, pero más arriesgado es no hacer nada esperando que el adversario vencido y desarmado se entregue. El problema es que ese adversario sigue teniendo en Cataluña dos millones de seguidores. La única forma de desarmarlo es derrotándolo. Quizás Casado debería leer la reacción epistolar de Junts per Catalunya, su enemigo del alma, porque Junts y el PP persiguen el cuánto peor, mejor. Lo que no ha leído Casado es que este escenario no beneficia al PP, sino que beneficia a Vox. Que compruebe si no cual fue su resultado en Cataluña.

De un político se espera que esté a la altura y que haga política. De Casado no lo esperen. Prefiere emponzoñar la política argumentado que España es como Venezuela, lo que es tanto como pobreza intelectual.

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¿Quién es... Toni Bolaño?
Toni Bolaño

Periodista. Miembro del Consejo Editorial de CRÓNICA GLOBAL. Ex director de Comunicación de la Presidencia de la Generalitat y del Ministerio de Industria, Energía y Turismo. Tertuliano en Cadena Ser, Antena 3 y La Sexta.