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Pásate al modo ahorro

Gobierna, que es gratis.

Albert BW
08.04.2021
5 min

Cataluña ha batido un récord. En tan solo una década hemos pasado de aspirar a ser un Estado-Nación a convertirnos en una región. La inversión extranjera en 2020 ha caído en Cataluña un 23% mientras que en Madrid ha aumentado ese mismo 23%. El independentismo tenía razón, “el mundo nos miraba” y finalmente ese mundo ha elegido en qué cesta pone los huevos.

Uno podría llegar a pensar que los datos sobre la inversión extranjera pueden estar distorsionados por el año anómalo que ha representado 2020. Sin embargo, si a alguien le apetece sonrojarse, simplemente tiene que repasar los datos de estas inversiones en los últimos cinco años para constatar que la locomotora catalana se averió hace tiempo. Además, se debe destacar que el tipo de inversiones que están llegando a la capital en detrimento de la capital catalana --y provincias-- son las relacionadas con los servicios financieros y las telecomunicaciones. En otras palabras, el anhelado empleo de calidad que además crea también indirectamente otros puestos de trabajo para dar servicio a éstos. La riqueza crea siempre riqueza.

Nadie dijo que la fiesta del procesismo saliese barata. Los catalanes --especialmente la menguante clase media catalana-- afronta otro récord nacional. Hacer frente a nada más y nada menos que 19 impuestos propios, el territorio con más impuestos del Estado. Quisieron aspirar a ser "Un solo pueblo”, se olvidaron la coletilla de “…que pague la factura”. El Procés ens roba y evidentemente la freiduría fiscal desincentiva la inversión detallada en anteriores párrafos.

Una Comunidad Autónoma que hace unos años aspiró a ser un Estado con el eslogan de “Carme, tranquila que els bancs no marxaran” se encuentra con que Caixabank, ahora con sede social en Valencia, acaba de llevar a cabo la mayor absorción bancaria de su historia. Mientras tanto, Cataluña sigue anclada en el inmovilismo procesista (muy lejos de ser realmente independentista) que libra actualmente la batalla de egos y poder entre el segundo partido más votado y una casa ubicada en Waterloo. De fondo, una CUP que como siempre se sabe fuerte pudiendo una vez más condicionar gobiernos a su antojo sin necesidad de mancharse las manos dentro del Govern.

Con semejante desbarajuste es imposible no preguntarse: ¿Dónde está la sociedad civil? ¿Realmente el ciudadano aprueba esa pérdida de calidad de vida? ¿Cuántos litros de horchata corren por las venas de los catalanes?

Una sociedad civil adormecida es una puerta abierta de par en par al populismo. Y cuando el populismo cala, es difícil no sumarse al carro. Para cuando todo vaya mal, baje la marea y se vea que todos nadaban desnudos, que todo ha sido una sucesión de juegos florales y que la única estructura de Estado creada con cara y ojos en todo el procés es TV3, que encima data de 1983, el manual del populismo dice que siempre hay tirarle las culpas a un Estado opresor.

Si una estrategia similar se desarrollara en un puesto de alta dirección en el sector privado, la mente “pensante” recibiría con facilidad un despido fulminante, pero ante una sociedad adormecida, gobernar sale gratis. Nada de lo prometido llegó (como es lógico cuando se plantea un proceso independentista de la misma manera que se organiza el partido de Navidad de la selección catalana de fútbol) y lo que prometieron que se quedaría se fue.

El “peix al cove” acabará con el tiempo siendo el greatest hit de la política catalana, pero cuando algunos despierten de la siesta social, ya no tendrán ni “peix” ni “cove”. Alguien lo tenía que expropiar para seguir sufragando el proceso de hablar de independencia para mantener la silla.

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Albert Milián

 President del Talent Hub Institute