Los buenos profesionales no trabajan para el enemigo

Roberto Giménez
5 min

Mi último articulo en Crónica Global, de miércoles a miércoles y tiro porque me toca, lo titulaba: Me agota tanta tontería. Me había quedado sin espacio para retratar las meteduras de pata de Diplocat en este año perpetradas por Romeva y sus colaboradores, y como lo prometido es deuda pago con ella. No me gusta ser deudor ni con mi sombra.

El último fin de semana tocaron a gloria las campanas del Palau de la plaza de Sant Jaume porque un editorial de The New York Times sugería que el Gobierno de España se pasara por el arco de triunfo de su entrepierna la Constitución y permitiera el referéndum de autodeterminación a celebrar el Día del Caudillo (1 de octubre), cuya declaración solemne se presentará el 4 de julio, día de la Declaración de independencia de EEUU.

No será por falta de fechas simbólicas: el 9N se hizo coincidir con el 25 aniversario de la caída del Muro de Berlín. A falta de realidad, se recurre a un espejismo, a la épica de la historia. Sale BB (barato y burdo). Lo que la Real Academia de la Lengua define como prosopopeya: gravedad y solemnidad afectada en el lenguaje o la forma de actuar...

Una vez pase, pero repetir el delirio ya es tremens. Hay quien no se cansa de comulgar con ruedas de molino.

Los psiquiatras tienen mucho trabajo en esta Cataluña de 2017.

En la información del Telenotícies de TV3 se obvió la reflexión del The New York Times que decía que había que celebrar el referéndum como hace 22 años ocurrió en el Canadá, y hace tres en Escocia, para dar carpetazo al asunto. Esta coletilla final fue olvidada por la rubia, guapa y peinado de escarola nueva presentadora de la Nostra. Naturalmente son unos profesionales al servicio del Govern que les paga con el dinero de todos.

En la información del Telenotícies de TV3 se obvió la reflexión del The New York Times que decía que había que celebrar el referéndum como hace 22 años ocurrió en el Canadá, y hace tres en Escocia, para dar carpetazo al asunto

Los resultados prácticos de la campaña de Diplocat en las cancillerías europeas es nula, pero la culpa no es de Romeva. Contrata al mejor vendedor de crecepelos del mundo que no venderá frasco porque el discurso es indigerible. Sólo pueden vender gotas a los indepes convencidos, pero imposible fuera del mercado de flamencos, lombardos y nacionalistas escoceses.

En una de las reuniones de Diplocat se les fue la pinza y compararon a Cataluña con los kurdos. En la reunión estaba el danés Lars Aslan Rasmussen. Elena Jiménez (Òmnium) y Natàlia Esteve (ANC) desconocían que Lars es de origen kurdo. Tras escucharlas pidió la palabra para rebatir la comparación diciendo que los kurdos ya quisieran tener un 5% de los derechos que tenemos los catalanes. Elena y Natàlia, conscientes de que habían pisado mierda, hicieron mutis por el foro.

Otra metedura de pata monumental fue la de Miquel Camps, de Pimec, comparando la situación de los catalanes como la de los negros de Alabama de la época de Martin Luther King. Un diputado turco-chipriota le dijo que la comparación era disparatada.

Depende de quién sea el interlocutor se cambia el argumento, así ante la exalcaldesa de Estocolmo Margarethe Livh la denuncia contra el Estado español fue la prohibición de impulsar medidas sociales. Que una república catalana sería la Holanda del Mediterráneo y podría atender mejor a los necesitados autóctonos y acogería más solidariamente a los refugiados sirios y afganos que seguro que preferirán nuestro clima al inhóspito germano...

Estas noticias no salen por TV3 porque los buenos profesionales no trabajan para el enemigo.

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¿Quién es... Roberto Giménez Gracia?
Roberto Giménez

Durante treinta años ha sido director del Vallés, era el segundo semanario más antiguo de Cataluña, y fue director de Honor de El Vallès del siglo XXI. Ha escrito diez volúmenes de la serie 'Casi treinta años y un día' -en Sant Jordi de 2017 se publicó el último: 'Mis Enemigos Íntimos'-. Son las memorias del director del semanario comarcal más leído en Cataluña, que desapareció seis meses después de que lo dejara. Cada Sant Jordi publica una edición de 100 ejemplares que se agotan el mismo día. ¿Por qué no hace más? "Son para mis amigos", responde. Retirado antes de tiempo, con 55 años, por culpa de una bala traidora en la médula... También se le puede seguir en Facebook -cada día laborable publica 'La libreta azul'- y en Twitter. No es el capitán Araña. Sus amigos dicen que es honesto y leal, pero eso se lo dicen porque son sus amigos. Para entrar en su cofradía exige Derecho de Admisión. Vale quien sirve, pero no sirve cualquiera.

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