Borràs, ERC y el tripartito fantasma

José Antonio Sorolla
6 min

Con la elección de Laura Borràs para encabezar la lista de Junts per Catalunya (JxCat) en las elecciones del 14 de febrero, todos los grandes partidos ya han decidido sus cabezas de cartel. La diputada y jefa de filas en Madrid de medio grupo parlamentario de JxCat arrasó a Damià Calvet en las primarias, pese a que el conseller de Territori tenía el apoyo de al menos tres de los dirigentes independentistas presos (Josep Rull, Jordi Turull y Joaquim Forn) y a que el líder único de la formación, Carles Puigdemont, no se había pronunciado explícitamente por Borràs y había dudas de que contara con el respaldo del expresidente. Borràs era una candidata de Torra más que de Puigdemont o de Jordi Sànchez, el número dos de JxCat.

Pero su victoria no es ninguna sorpresa porque en ese partido sigue campando la consigna del cuanto peor, mejor; el radicalismo de la “confrontación inteligente” continúa siendo la característica más relevante para inclinar la balanza, y Borràs ha cumplido perfectamente en Madrid el no es no a todo requerido por la dirección de Waterloo. Borràs reúne además la condición de “represaliada” al estar encausada en el Tribunal Supremo por los presuntos delitos de prevaricación, fraude, malversación y falsedad documental por haber adjudicado presuntamente contratos irregulares a un amigo cuando dirigía la Institució de les Lletres Catalanes. O sea, lo tiene todo para encarnar la política de JxCat.

Una prueba más de esta apuesta por la unilateralidad y por el independentismo más friki es la posible integración en la lista de JxCat si gana las primarias del presidente de la Cámara de Comercio, Joan Canadell, aquel que se paseaba en su coche con una careta de Puigdemont en el asiento del copiloto. Nada mejor en esta línea que el acto de campaña electoral protagonizado por Torra al entregar la pancarta que le significó la inhabilitación al Museu d’Història de Catalunya para que descanse junto a la pluma con que Artur Mas firmó la convocatoria del 9-N.

La campaña de JxCat va a consistir en un reproche sistemático contra ERC poniendo en duda su independentismo y acusando a los republicanos de “traición” por su apoyo a los Presupuestos Generales del Estado y por su pragmatismo en las relaciones “con el Estado”. Borràs ya lo demostró nada más ser elegida hasta el punto de declarar que no tenía claro si apoyaría una investidura de Pere Aragonès en caso de que ERC ganase las elecciones. Luego rectificó esta afirmación, pero la duda ya está instalada en la opinión pública y en el partido republicano. Y, aunque echara marcha atrás, Borràs no ha parado de denunciar el supuesto independentismo tibio de ERC. Esta semana, en declaraciones a Rac1, lanzó un dardo a ERC al asegurar que “quien pacta con partidos no independentistas no trabaja por la independencia”.

Esta actitud y los pactos de ERC en Madrid determinan que el fantasma de un nuevo tripartito empiece a sobrevolar la política catalana y que en las encuestas sea siempre una de las variables que se consideren para las posibles alianzas poselectorales. El pacto presupuestario de ERC con el PSOE y Unidas Podemos coloca la opción del tripartito en Cataluña como favorita entre muchos analistas de la capital de España. Pero eso solo indica que no conocen a Oriol Junqueras. Si Junqueras debe elegir entre la reedición del pacto con JxCat o el tripartito con Comunes y PSC, no hay ninguna duda de que optará por el acuerdo independentista.

No hace falta que Sergi Sabrià aporre la mesa y repita las veces que quiera que no habrá pacto con el PSC. Junqueras lo ha dicho por activa y por pasiva y la negativa no responde solo a que acuse a los socialistas de colaborar o callar ante la “represión”. Se trata de algo más sencillo. La opción estratégica de Junqueras y de la actual dirección de ERC no prevé un pacto de izquierdas ni un acuerdo con partidos no independentistas porque prioriza la independencia inalcanzable a la gestión progresista de lo que Gabriel Rufián ha llamado el mientras tanto.

Desde que los militantes de ERC dieron el poder a Junqueras y acabaron con la Esquerra de Josep Lluís Carod-Rovira y de Joan Puigcercós, tras el descalabro electoral como consecuencia del fracaso del segundo tripartito, el partido republicano puso la independencia en el punto de mira, sin importarle lo más mínimo que para intentar alcanzarla hubiera de pactar con los sucesores de Convergència, con el Artur Mas de los recortes sociales y del “Gobierno de los mejores”… de la derecha.

Artículos anteriores
¿Quién es... José Antonio Sorolla?
José Antonio Sorolla

Periodista desde 1974. Ha sido redactor jefe de El País, director adjunto de El Periódico de Catalunya y corresponsal de ambos diarios en París.