Los banqueros catalanes, borrados del mapa

Gonzalo Baratech
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Los grandes banqueros catalanes son una especie en acelerado peligro de extinción. De hecho, puede decirse que prácticamente ya se han evaporado de la faz de la tierra.

Así, tras la absorción de Bankia por Caixabank, esta última entidad pasa a estar presidida por un vasco, José Ignacio Goirigolzarri, mientras el cargo de consejero delegado sigue confiado a un madrileño de pro, Gonzalo Gortázar.

En el Sabadell permanece de presidente José Oliu, pero desprovisto de funciones ejecutivas, como mero representante institucional. El primer espada es otro madrileño castizo, César González-Bueno.

Huelga añadir que ni Caixabank ni el Sabadell son ya bancos catalanes. Trasladaron sus sedes a la Comunidad Valenciana en 2017, a raíz de las gestas del procés. Transcurridos tres años y medio de la odisea, allá siguen anclados. No hay planes de vuelta a nuestros terruños ni nada que se le parezca.

A la vez, el cupo que los personajes oriundos del principado ocupan en los consejos de administración de la gran banca nacional no puede ser más exiguo. Se limita a una vocalía en el Santander y otra en el BBVA. En el Santander la desempeña Sol Daurella, lideresa de la embotelladora europea de Coca-Cola. En el banco vasco, el ingeniero Juan Pi Llorens, nacido en Reus y exabanderado de la informática IBM España.

Esta escasez de gerifaltes autóctonos contrasta con la situación que se vivía pocos lustros atrás, cuando las cúpulas de seis de las siete principales instituciones crediticias estaban pobladas de catalanes.

En el máximo órgano de gobierno del Santander anidó durante mucho tiempo Ignacio Soler de la Riva, exdueño de la emblemática banca Soler y Torra. Más tarde acudió a acompañarle Joaquín Folch-Rusiñol Corachán, a la sazón propietario de las pinturas Titán, que por cierto enajenó el año pasado a Akzo.

En Banco Central figuraron durante un largo periodo Francisco DaurellaJosé Ferrer, Manuel Garí y José Vilá.

En Banesto aparecían José Suñer y Juan José de Abaitua.

En el Hispano-Americano brillaron Alejandro AlbertEusebio BertrandClaudio BoadaPedro Durán y Alberto Oliart.

En el sanedrín del Bilbao sentaba plaza Enrique Masó, exalcalde de Barcelona.

Pero el que batía todos los récords de presencia vernácula era el Popular. Son de citar los copresidentes Luis Javier Valls-Taberner, más Casimiro MolinsRafael Termes, Manuel MorilloLuis MontuengaAlberto PareraLuis Pérez Sala y José María Catá.

El actual eclipse de la cima de las corporaciones bancarias es un reflejo de la falta de ambición y liderazgo de nuestros empresarios, de la ausencia de iniciativas de calado y de la nula influencia que los hombres y mujeres de negocio locales ejercen en los resortes del poder económico de España.

La burguesía de Barcelona, que antaño encabezó la industrialización del país, ha abdicado de su tradicional emprendimiento y parece desorientada. Su deporte predilecto ha consistido las últimas décadas en vender sus compañías al mejor postor, con el consiguiente pelotazo. Ahora vegetan en calidad de opulentos rentistas. Para mayor inri, forman legión quienes han mudado su domicilio –y sus fortunas– a Madrid, huyendo del infernal sistema tributario montado por el Govern.

En tales circunstancias, cobra actualidad la vieja alusión al vuelo gallináceo de los prebostes del nordeste peninsular.

Los políticos de la Generalitat han contribuido sobremanera a semejante estado de cosas. Llevan siete años malgastando sus esfuerzos y derrochando nuestros dineros en un procés que no lleva a parte alguna sino a la ruina colectiva. Este disparate histórico se ha traducido en una fuga masiva de compañías, que, de hecho, todavía no ha cesado. Porque al día de hoy el censo mercantil sigue perdiendo efectivos semana tras semana.

Desde que el mesiánico Artur Mas lanzó en noviembre de 2014 su consulta independentista hasta hoy, más de 9.000 empresas han abandonado en estampida la comunidad. Casi la mitad de ellas han fijado su nueva sede en la capital del oso y el madroño.

El delirio de unos políticos iluminados ha convertido este territorio en una zona donde campan a sus anchas la inestabilidad política y una inseguridad jurídica atroz. Nunca nadie ocasionó tan vastos perjuicios a nuestro tejido productivo, con tanta rapidez y en tan corto periodo de tiempo.

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¿Quién es... Gonzalo Baratech?
Gonzalo Baratech

Baratech forma parte de una estirpe periodística catalana de larga tradición. Licenciado en Administración de Empresas por la European University y máster en Social Media Branding & Digital Strategy por La Salle-Universidad Ramón Llull, es coautor del libro Mas-Colell, el ‘minessoto’ que fracasó en política, de reciente publicación. Ha colaborado en Economía Digital y con anterioridad en La Vanguardia Digital y el diario Avui.