Ayuso, un peligro para Casado

José Antonio Sorolla
7 min

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, se está convirtiendo en un auténtico peligro para el liderazgo de Pablo Casado en el Partido Popular. La desconocida que Casado designó candidata a la Comunidad hace algo más de dos años ha adquirido un protagonismo desmesurado y cada vez que habla pone en un brete a su mentor, que navega entre los exabruptos de su discípula y los intentos --muy relativos-- de moderar el discurso oficial del PP cuando así le conviene.

Han sido numerosas las veces en que Ayuso ha eclipsado a Casado. Sin ir más lejos, durante la noche de la victoria de la presidenta madrileña en las elecciones autonómicas, cuando Casado hizo un triste papel de telonero de la intervención posterior, en su línea populista y con toques disparatados, de Díaz Ayuso.

Pero la gota que colma el vaso es la actual polémica sobre el papel del rey en la firma de los indultos a los presos del procés, que ha ocultado todo el rédito que el PP aspiraba a sacar de la manifestación de la plaza de Colón, aunque el rendimiento ya fuera escaso de por sí. Lo cierto es que desde el día de la manifestación ya no se habla de la protesta contra Pedro Sánchez y los indultos, sino de lo que tiene que hacer Felipe VI ante las medidas de gracia.

Todo empezó cuando, el domingo, en la concentración de Colón, Díaz Ayuso se preguntó: “¿Qué va a hacer el rey de España a partir de ahora? ¿Va a firmar esos indultos? ¿Le van a hacer cómplice de esto?”. Junto a ella estaban Casado y el alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida, que quedaron tan estupefactos como todos los medios de comunicación y no aplaudieron esas palabras.

En ese momento, se podía dudar si Ayuso se expresaba así por desconocimiento, como en tantas otras ocasiones, o por temeridad, pero los acontecimientos posteriores, con tres versiones en tres días, demuestran que era perfectamente consciente de la barbaridad que decía. Porque esas palabras implicaban desconocer o cuestionar el papel de la monarquía constitucional y que el rey no puede negarse a firmar los indultos porque se trata de un acto debido, igual que todas las decisiones del Consejo de Ministros que deba refrendar el monarca. La Constitución establece que le corresponde al rey ejercer el derecho de gracia “con arreglo a la ley” y su función “se reduce a desplegar su magistratura de influencia, pero obviamente no de forma discrecional, sino previa deliberación del Consejo de Ministros, y a propuesta del titular de Justicia”, según la doctrina constitucional.

Ante el revuelo suscitado, Casado se vio obligado el lunes a rectificar a Ayuso para liberar al Rey de cualquier implicación y afirmar que “la responsabilidad” de los indultos “corresponde en exclusiva a Pedro Sánchez y su Gobierno. Como establece nuestro sistema político, una monarquía parlamentaria ejercida de forma impecable por su majestad Felipe VI”, subrayó. “No hay más cómplices que ellos”, añadió en alusión a una de las preguntas de Ayuso. Ese mismo día por la tarde, Díaz Ayuso rectificó diciendo que “el Rey no es cómplice de nada” y que “toda la culpa recae en el presidente del Gobierno”.

El martes, sin embargo, rectificó la rectificación y fue mucho más allá al comprometer al propio Casado con sus afirmaciones de que los indultos son una “humillación” para el rey y “una trampa” del Gobierno. “Casado piensa exactamente lo mismo que yo. Pensamos que es una humillación y una vergüenza que el Gobierno y los independentistas que se ríen de todos los españoles (…) celebran haberle puesto al rey de España en una trampa, si firma o no firma, haga lo que haga, está en tela de juicio”, dijo. Y agregó que le sigue pareciendo “el mismo sonrojo, bochorno y humillación que el rey de España tenga que firmar” ese decreto.

Ante la afirmación de que Casado comparte sus puntos de vista, el presidente del PP no ha dicho ni palabra, aunque desde el partido se remiten a la posición que el líder expuso el lunes cuando rectificó a Díaz Ayuso, que ha conseguido con sus primeras preguntas, la rectificación parcial posterior y la reafirmación total después que el rey esté en el centro del debate sobre los indultos, una situación insólita que no le corresponde y que nunca tenía que haberse producido.

Ayuso está dispuesta a convertirse en la líder de la facción del PP más cercana a Vox, la representante de una derecha sin complejos que no tiene problema alguno en pactar con la ultraderecha. Sin embargo, la manera de construir ese liderazgo es a veces tan desviada que desborda incluso la radicalidad de Vox. Es lo que ha ocurrido con sus afirmaciones sobre el papel del rey en los indultos, que han sido criticadas incluso por los dirigentes de Vox.

La desenvoltura, la falta de medida, la osadía y los disparates de la presidenta madrileña colocan al Rey en una situación de incomodidad que se une a la que, esta misma semana, han propiciado los representantes del Govern con sus idas y venidas, sus dudas y rectificaciones sobre hacer o no un plante a Felipe VI en su visita a Barcelona. No es nada extraño que dirigentes de Unidas Podemos hayan agradecido a Ayuso “hacerle un favor a la causa republicana”.   

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¿Quién es... José Antonio Sorolla?
José Antonio Sorolla

Periodista desde 1974. Ha sido redactor jefe de El País, director adjunto de El Periódico de Catalunya y corresponsal de ambos diarios en París.