No llores por TV3% y búscate otro queso

Ignacio Vidal-Folch
5 min

Como en Crónica Global varios columnistas analizan cada día con perspicacia los asuntos de interés más general, quizá sea legítimo que yo trate también sucesos de un interés mezquino (en el sentido portugués de la palabra); por eso a veces enfoco aspectos de menor enjundia, particularidades psicológicas o de comportamiento que me llaman la atención, y que pueden ser tan elocuentes como las grandes magnitudes para diagnosticar el estado de la salud moral y el equilibrio mental de nuestra sociedad.

Por ejemplo, ¿no son llamativas esas figuras, de mayor o menor fuste, que habían sido invitadas habitualmente a perorar o a debatir en la televisión pública de nuestra región, la inefable TV3%, durante un tiempo determinado, y se quejan amargamente, en diarios digitales, en antenas de radio, en las redes sociales, allí donde pueden, de que esas invitaciones últimamente se reducen, escasean, o incluso han cesado del todo? Se prescinde de sus servicios, y ellos protestan y hasta se indignan como si la televisión pública tuviese la obligación de contratarles siempre.

Son los casos de los señor@s Rahola, Cotarelo, Carracelas, Dante Fachín, Paluzie, y hasta la presentadora Cristina Puig, la del FAQS (o “Fucks” o “Sucks”, o como sea que se llamase aquel programa subnormal).

Resulta que la nueva dirección del “ente” les ha dicho aquello de “no te vistas, que no vas: la fiesta no es para feos”. Todos se lo han tomado muy mal y han protestado, y algunos incluso acusan a la cadena de activar “purgas políticas” y de “fulminar las voces críticas” (!).

Muchach@s, ¿no os dais cuenta de la extravagancia de vuestra denuncia? ¿Cuándo ha dejado de ser sesgada esa cadena, y por qué no protestabais de su clamorosa parcialidad antes de que os afectase a vosotros?

Considerad, amig@s (¡esto de la @ me está gustando!), considerad que en Cataluña hay varios millones de ciudadanos que, como vosotros, tienen la facultad de hablar por la boca, y que en política opinan más o menos lo mismo que vosotros; y no os quepa duda de que a su debido tiempo, cuando ERC esté bien atornillada al poder, TV3% invitará a algunos de ellos a sentarse en las sillas que hasta ahora vosotr@s calentabais, para que profieran aproximadamente las mismas memeces que vosotr@s proferíais.

¿Os imagináis que todos esos cientos de miles de lazis reclamasen también, como vosotros, su derecho a predicar en la tele pública sobre si la futura declaración de independencia debe ser unilateral o consensuada, y si debe proclamarse en el 2024 o mejor dejarlo ya para el 2040… y encima predicar siempre? ¿No veis que es absurdo?

El tiempo pasa, la gente cambia, nada permanece para siempre. El que ayer resultaba gracioso hoy deja de tener gracia. Entra un nuevo director y quiere colocar a sus amigos en vuestro lugar. ¿Y qué? ¡La gran cosa! Así es la vida. Creedme, mis admirados Rahola, Cotarelo, Carracelas, Dante Fachín, Paluzie, Cristina Puig y tutti quanti: tenéis que resignaros. No hay que protestar ni lamentarse. Dejad de llorar vuestro rencor por las esquinas.

Recordad, chic@s, el lema de los estoicos: “Soporta y renuncia”. Y si esto os parece demasiado duro, recordad por lo menos el libro de autoayuda ¿Quién se ha llevado mi queso?, aquel superventas sobre unos ratoncitos que vivían en un laberinto y dependían del queso para alimentarse y ser felices. Como habían encontrado una habitación repleta de queso, vivieron durante un tiempo muy contentos. Pero un buen día el queso desapareció...

El libro exponía un apotegma mítico: “Cuanto más tiempo pases lamentando el queso que has perdido, más tardarás en encontrar el nuevo queso”. ¡Paladead la sabiduría que encierra esta frase! Se refiere al amor o al trabajo, pero vosotros entended que el primer queso (el perdido) es TV3%, y el segundo queso (el queso que os espera, el queso que tenéis que encontrar) puede ser RAC1 u 8TV, o incluso TVE… Ya sé que no son tan fosforescentes como TV3%, pero… es lo que hay.

¡Ánimo, amig@s, y a por el queso!

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¿Quién es... Ignacio Vidal-Folch?
Ignacio Vidal-Folch

Por desgracia nací huérfano, ya que mis padres fueron aplastados por un aerolito un par de años antes de que yo naciese. Esta tragedia me obligó a formarme como autodidacta. De joven lavé platos en el Soho, fuí maquinista en un ballenero, croupier en un casino, músico callejero en la estación Sebastopol del metro de París, y dí tres veces la vuelta al mundo como inspector de hoteles para la cadena Savoy. Enriquecido por tantas experiencias volví a Barcelona, donde he publicado varias novelas y libros de relatos y colaboro con el diario El País y las revistas Tiempo, Jot Down y otras.