Dylan analiza las canciones de Cohen

Ignacio Vidal-Folch
6 min

Con todo lo que se ha escrito y dicho sobre el Premio Nobel a Dylan, y todo lo que se ha dicho y escrito sobre la muerte de Cohen, es curioso que no se haya publicado en la prensa nacional (por lo menos que yo sepa) la opinión que tenía Dylan sobre las canciones de su colega canadiense.

Esa opinión se encuentra formulada en un reportaje sobre Cohen que recientemente hizo David Remnick para The New Yorker con motivo del lanzamiento de You want it darker, su último y casi póstumo disco.

A los muchos seguidores españoles de Dylan y de Cohen que no conozcan estas declaraciones seguro que van a interesarles (The New Yorker publica en abierto en internet el texto original, largo y lleno de informaciones interesantes).

Dylan, que tiene 75 años, no suele ejercer de crítico pero cuando Remnick le llamó se mostró muy dispuesto a hablar sobre su colega, siete años mayor que él. "Cuando la gente habla de Leonard no suele mencionar sus melodías, que para mí, junto con sus letras, constituyen su mayor genio", dijo. "Incluso sus líneas de contrapunto dan un carácter celestial y una fuerte elevación a cada una de sus canciones. Que yo sepa, nadie más hace algo así en la música moderna. Incluso las canciones más sencillas, como The law, que está estructurada en dos acordes fundamentales, tienen líneas de contrapunto que son esenciales, y cualquiera que piense en tocar esta canción y le gusten los versos, tendrá que hacerlo en base a ellas", añadió.

A los muchos seguidores españoles de Dylan y de Cohen que no conozcan estas declaraciones del Premio Nobel seguro que van a interesarles

"Su don o su genio está en conexión con la música de las esferas. Por ejemplo, en la canción Sisters of Mercy las estrofas son cuatro líneas elementales que cambian y se mueven a intervalos predecibles... pero la melodía no es predecible en absoluto. La canción sencillamente llega y establece un hecho. Y después de eso, puede suceder cualquier cosa, y sucede, y Leonard hace que suceda. Su tono está lejos de ser condescendiente o burlón. Sisters of Mercy es verso tras verso de cuatro líneas claras, en perfecta métrica, sin estribillo, estremecidas de drama. La primera línea empieza en clave menor. La segunda va de menor a mayor y sube, y cambia melodía y variación. La tercera línea sube aún más arriba, y luego la cuarta vuelve al principio. Es un tema musical engañosamente inusual, con o sin letra. Pero es tan sutil que el oyente no se da cuenta de que ha sido transportado en un viaje musical y dejado en algún lugar, con o sin letra".

Luego Dylan analiza una de las canciones de Cohen más famosas y versioneadas (él mismo durante un tiempo la incluyó en sus conciertos), Hallelujah: "También aquí tenemos una melodía bellamente construida que sube, evoluciona y regresa sutilmente, todo a velocidad rápida. Pero esta canción tiene un estribillo conectivo, que cuando llega tiene poder propio. El 'acorde secreto' y ese aspecto 'te conozco mejor de lo que tú te conoces a ti mismo' halla en mí resonancias plenas".

Dylan rechaza el reproche que suele hacerse a Cohen de que sus canciones son depresivas o deprimentes

Remnick pregunta a Dylan si prefiere o no los últimos trabajos de Cohen, tan marcados por alusiones al acabamiento, a la muerte, y Dylan le responde: "Me gustan todas las canciones de Leonard, tanto las primeras como las últimas. Going home, Show me the place, The darkness. Todas son grandes canciones, profundas y auténticas como siempre, multidimensionales, sorprendentemente melódicas, y hacen pensar y sentir. Sus últimas canciones me gustan incluso más que las primeras. Aunque en las primeras hay una sencillez que también me gusta".

Dylan rechaza el reproche que suele hacerse a Cohen de que sus canciones son depresivas o deprimentes: "En las letras de Leonard no veo ningún desencanto, siempre hay un sentimiento directo, como si estuviera conversando y diciéndote algo, hablando él todo el rato, pero el oyente sigue escuchando". Luego añade algo sorprendente: "Es un claro descendiente de Irving Berlin, quizá el único escritor de canciones en la historia moderna con el que se le puede emparentar directamente. Las canciones de Berlin hacían lo mismo. Berlin también estaba conectado a algún tipo de esfera celestial. E igual que Leonard, probablemente no tuvo ninguna formación en música clásica. Los dos sencillamente oyen melodías que la mayoría de nosotros solo podemos esforzarnos arduamente en tratar de captar. Las letras de Berlin también caían en su sitio y consistían en medios versos, versos enteros e intervalos sorprendentes. Tanto Leonard como Berlin son increíblemente hábiles. Leonard particularmente usa progresiones armónicas que parecen clásicas de forma. Es un músico mucho más diestro de lo que parece".

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¿Quién es... Ignacio Vidal-Folch?
Ignacio Vidal-Folch

Por desgracia nací huérfano, ya que mis padres fueron aplastados por un aerolito un par de años antes de que yo naciese. Esta tragedia me obligó a formarme como autodidacta. De joven lavé platos en el Soho, fuí maquinista en un ballenero, croupier en un casino, músico callejero en la estación Sebastopol del metro de París, y dí tres veces la vuelta al mundo como inspector de hoteles para la cadena Savoy. Enriquecido por tantas experiencias volví a Barcelona, donde he publicado varias novelas y libros de relatos y colaboro con el diario El País y las revistas Tiempo, Jot Down y otras.

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