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8 de octubre: Barcelona, tres años después

Mariano Gomá
08.10.2020
8 min

Hay fechas que inesperadamente se convierten en referencias nacionales a las que normalmente se le aplica el típico lema de siempre habrá un antes y un despuésPues bien, el 8 de Octubre e 2017 ha pasado a formar parte de esas legendarias referencias pues reunió en Barcelona a más de un millón de personas en la mayor concentración conocida de la sociedad civil en contra del intento golpista secesionista del gobierno de la Generalitat del mes de septiembre y el lamentable espectáculo del pseudo-referendum del 1 de Octubre.

Societat Civil Catalana que por aquél entonces me honraba en presidir, tuvo el acierto, primero de estar allí, de llevar unos años sembrando en pequeño formato una conciencia ciudadana de carácter civil, y en segundo lugar tomar la decisión de convocar a la ciudadanía a concentrarse libre y pacíficamente en Barcelona.  Cuando una serie de ingredientes de calidad se mezclan y casan bien se produce una explosión de éxito, por supuesto deseado y porqué no, también inesperado.

Quiero hoy recordar y si es posible transmitir la enorme emoción que representó para Societat Civil Catalana, su Junta Directiva, los centenares de voluntarios y para mí en particular, encontrarnos en el centro de una pancarta bajo el lema de Recuperem el seny en la Plaza Urquinaona teniendo por delante un mar de personas hasta el puerto que nos impedía avanzar un paso, a la vez que escuchando un clamor por detrás, que según se nos informaba, abarrotaba todo el centro de la ciudad.

La incredulidad y porqué no, una cierta inquietud por la seguridad de la masa de gente totalmente incapacitada para moverse lo más mínimo, representa una sensación que jamás había experimentado hasta entonces. Recuerdo ahora los escasos seis días que transcurrieron entre el momento en que la Junta Directiva tomó la decisión de convocar para el domingo día 8 y la manifestación. Fueron días en los que la actividad de todos fue frenética para garantizar las necesarias medidas de seguridad, permisos, captación de voluntariado, material etc. Fue una semana de retén con escasas horas de sueño y sobre todo de excitación y alarma ante lo que hora tras hora y día tras día veíamos que se nos venía encima.

Nunca podré agradecer suficiente entonces como Presidente de Societat Civil Catalana el trabajo, la ilusión y empuje de todo el mundo, del primero al último, para garantizar el éxito y la seguridad.

Personalmente me tocó gestionar la presencia de Mario Vargas Llosa quién aceptó en cuestión de horas asumiendo el reto de ofrecer una declaración universal, así como la de Josep Borrell para, en catalán, aportar el brillo de un catalán y una figura trascendental en el contexto internacional europeo. Completado el cartel principal debimos gestionar la presencia, entusiasta en unos y reticente y tímida en otros, de los partidos políticos y sus líderes que como sabemos siempre andan rodeados de sus propias orquestas, coros y efectos especiales.

Pero mientras en la formación de la pancarta y primeras filas se libraba una verdadera batalla campal de empujones, codazos y succiones, nos hallábamos viviendo un increíble espectáculo de alegría, sentimientos, banderas, cánticos y arengas de todo tipo, pero sobre todo colores y risas que no dejaban tiempo a secar las lágrimas de la emoción.

Se desgañitaba la megafonía con sus contagiosos lemas y canciones, la gente se agolpaba amenazando con invadirlo todo mientras se abrazaba y nos abrazaba entre lágrimas y risas. Conseguir alcanzar el escenario situado en la Estación de Francia a las puertas del Parque de la Ciudadela fue una verdadera odisea pues la gente que llevaba allí horas esperando o llegaban con nosotros impedían cualquier movimiento, pero centímetro a centímetro traspasamos el área de seguridad controlada tan solo para los oradores, Junta Directiva y unos pocos invitados o acompañantes.

Desde el escenario, un radiante sol otoñal nos bañaba y una alfombra de colores españoles se perdía más allá de la Plaza de Colón ofreciendo tan solo una imagen parcial de la extensión de la manifestación que se extendía también por gran parte del Casco Antiguo y Ensanche de Barcelona.

Rojigualdas, señeras, europeas y hasta aranesas, una de las cuales enarbolé personalmente, ondeaban como una mar rizada al son de los cánticos y gritos de la gente entre la que existía un único factor común:  La unidad en paz y convivencia. Tanto Vargas Llosa como Borrell ofrecieron mensajes brillantes y elegantes de orgullo nacional y europeo que fueron transmitidos para la historia a todo el mundo a tenor de la repercusión mediática que todo ello tuvo en medios nacionales e internacionales, así como la enorme difusión que provocó de la actividad de Societat Civil Catalana.

Ni TV3 pudo minimizar como acostumbra la brillantez del día, ni acallar el estruendo de tanta gente, ni sepultar la imagen a vista de pájaro de tantos helicópteros de la policía y medios de comunicación de todo tipo. Barcelona el 8 de Octubre de 2017 se convirtió en la imagen de una ciudad y de un país que clamaba por la paz, la democracia y la libertad y ese hecho, que ha pasado a la historia, siempre representará la indudable advertencia para todos aquellos agentes destructores de la unidad de España ante cualquier intento de imponer convicciones o doctrinas no manifiestamente deseadas y aceptadas por la ciudadanía o por el conjunto de la ciudadanía española.

Societat Civil Catalana en sus seis años de vida mantiene antes y después de la gran explosión del 8 de Octubre la llama incombustible de la defensa de la unidad, del progreso de Cataluña en España, de nuestras Instituciones básicas y de un sistema de convivencia democrática adoptada por todos y, creo poder asegurar que seguirá siendo un garante del respeto, la libertad y del cívico comportamiento de la sociedad civil. Y no puedo para finalizar, dejar de mencionar que después de la enorme concentración de gente, nada fue pasto de las llamas, nada se rompió y nada ni nadie sufrió violencia porque en Societat Civil Catalana hay una caja fuerte donde se encierran bajo siete llaves la violencia, el incivismo y el virus que ataca la convivencia.

Y que a todo el mundo le quede claro. Si se dieran de nuevo las circunstancias, tengan por seguro que lo volveremos a hacer.

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¿Quién es... Mariano Gomá?
Mariano Gomá

Arquitecto y escritor. Académico de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Ha realizado estudios en Grenoble (Francia), Cambridge (Reino Unido) y ha ejercido como profesor de la Universidad Politécnica de Turín (Italia). Miembro del Capítulo Español del Club de Roma. Presidente provincial de la Cruz Roja de Lérida entre 2004 y 2014. Vocal de Societat Civil Catalana.