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Existe una afirmación en Cataluña según la cual hay unas trescientas familias que siempre han mandado en el conjunto del territorio. No sólo en Cataluña, también en toda España o en el mundo esa aseveración resulta cierta. El poder fue y será para un selecto club, para unos privilegiados que ingresan en Esade para hacer negocios y dedicarse a la política, y son de derechas y de izquierdas. Da igual. Pese a todo, me gusta la política. La llevo en la sangre.

Los ex moderados de Convergència hoy imitan a los radicales de la CUP. Es el mundo al revés. Si hoy nacieran nuestros padres, no entenderían nada, porque los independentistas de Esquerra parecen ahora más sensatos que los hijos de Jordi Pujol. El mundo ha enloquecido.

Me gusta que los separatistas se lleven como el perro y el gato, porque eso los debilita. Tampoco me fio de Pedro Sánchez. No me fio de nadie.

No existe la meritocracia, inventada por los chinos en la antigüedad. Lo único que vale no es la cultura, sino el don de la palabra: los mercaderes. El mundo es un mercado dominado por agentes comerciales. El sabio de Sócrates sería un desconocido, porque sobre él sólo escribió Platón.

Vivimos en el mundo del dinero, esa es la única verdad del marxismo: la interpretación materialista de la Historia. Yo siempre he defendido que los pobres deben tener tantas oportunidades como los ricos. Soy realista y sé que es imposible. No soy socialista, porque no estoy en contra de los ricos, al considerar que éstos generan riqueza. Pero sí quiero que los pobres sean menos pobres. En ese caso, el mundo iría mejor.

Hoy no he hablado de política, sino de ética, que no se parece a la política.

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¿Quién es... Roberto Giménez Gracia?
Roberto Giménez

Durante treinta años ha sido director del Vallés, era el segundo semanario más antiguo de Cataluña, y fue director de Honor de El Vallès del siglo XXI. Ha escrito diez volúmenes de la serie 'Casi treinta años y un día' -en Sant Jordi de 2017 se publicó el último: 'Mis Enemigos Íntimos'-. Son las memorias del director del semanario comarcal más leído en Cataluña, que desapareció seis meses después de que lo dejara. Cada Sant Jordi publica una edición de 100 ejemplares que se agotan el mismo día. ¿Por qué no hace más? "Son para mis amigos", responde. Retirado antes de tiempo, con 55 años, por culpa de una bala traidora en la médula... También se le puede seguir en Facebook -cada día laborable publica 'La libreta azul'- y en Twitter. No es el capitán Araña. Sus amigos dicen que es honesto y leal, pero eso se lo dicen porque son sus amigos. Para entrar en su cofradía exige Derecho de Admisión. Vale quien sirve, pero no sirve cualquiera.