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José-Christian, un agente de policía y Juan Ramón Borrego, de Radio Taxi, el día que llevaron material sanitario al cuartel de los Mossos de Igualada / RADIO TAXI

Taxi higienizado y solidario

Algunos vehículos del parque de Barcelona se someten a un sistema de sanitización que descompone la materia orgánica del ambiente, incluidos los virus

4 min

Los taxistas que prestan servicios desinteresados en Barcelona desde que comenzó la pandemia han importado un sistema pionero en Europa que consigue la desinfección máxima de las cabinas contra el Covid-19​ y cualquier otro microbio o bacteria.

Se trata de un programa higiénico que aplica la empresa Pureti y que consiste en la dilución de partículas ultrafinas de dióxido de titanio en agua que luego es esparcida en el interior del vehículo con nebulizadores.

El mecanismo

La singularidad de esta sustancia es que actúa como un catalizador radical para acelerar la descomposición de las moléculas orgánicas del ambiente. La luz natural proporciona la energía suficiente al dióxido para que mantenga su actividad durante un periodo de tiempo dilatado, hasta seis meses.

 

 

Higienización completa del taxi / TAXI SERVICES PROVIDER

El año pasado, la Fundación del Taxi hizo la prueba con este sistema, que llegaba con el prestigio de haber sido empleado por la Nasa para sus naves. Aún no se había oído hablar del coronavirus, se testeó para conocer su utilidad dentro de los programas de sanitización periódicos a los que se someten estos automóviles, de la misma manera que pasan las revisiones mecánicas cada equis tiempo.

Pureti se ha mostrado tan eficaz y de un mantenimiento tan sencillo –los cristales han de ser limpiados solo con agua en la parte del interior de la cabina para que conserven la sustancia que facilita la fotocatálisis--, que su uso se ha generalizado. Y, aunque la empresa garantiza su eficacia durante medio año, los profesionales que lo utilizan recomiendan renovarlo cada tres meses.

José-Christian Páez

Uno de los taxistas que lo emplea y a quien genera seguridad para mantenerse activo estos días es José-Christian Páez, uno de los 70 conductores solidarios que trasladan desinteresadamente a los sanitarios y colaboran también con todo tipo de instituciones, desde la Dirección General de la Salud, a albergues municipales, el Banco Farmacéutico, centros de acogida, a hospitales y residencias, para transportar material de todo tipo.

Desde alimentos, instrumental sanitario, impresoras 3D, lo que haga falta. Una de las gestiones de las que Páez se siente más orgulloso se produjo hace pocos días cuando el director de Radio Taxi le llamó al final de una larga jornada de un miércoles --acababa de descargar 300 kilos de material en el Hospital Clínic-- para preguntarle si podría hacer un viaje fuera de la ciudad. Había que llevar unas cajas desde Viladecans hasta Sant Llorenç d’Hortons, a lo que el taxista respondió que sin problema.

Fabricar respiradores

Hizo el transporte sin ser consciente de qué material de la empresa Merefsa llevaba en el maletero. Las cajas tenían escrito simplemente “material sanitario prioritario” y “4.500 piezas”, pero eran elementos imprescindibles para terminar el proceso de fabricación de respiradores mecánicos, con destino a otra empresa, Dicoinsa, que de otra forma se hubiera visto obligada a detener la producción.

Páez, periodista, poeta y escritor --con una obra en la que destacan cuatro volúmenes de poesía y una novela-- lleva 16 años haciendo de taxista en Barcelona, y cuenta ese episodio como algo especialmente emocionante en estos días de transporte solidario​, aunque considera que ayudar a los demás en circunstancias tan difíciles siempre es muy gratificante.