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Los modernos correcaminos que guían los trenes frente a la pandemia

Los conductores de Renfe siguen trabajando para que los servicios básicos funcionen y la economía no se pare del todo durante la batalla contra el coronavirus

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La reclusión para combatir la pandemia del coronavirus ha dejado las ciudades desiertas. Solo van a trabajar los servicios esenciales. Y, desde el lunes 13, los empleados de algunas industrias. Muy pocas. La mayoría siguen cerradas porque no hay pedidos. El Gobierno decretó unos mínimos para garantizar el transporte público. Y esos mínimos van casi vacíos.

"Actualmente, con la situación que vivimos, el trabajo se hace extraño. Sorprende entrar en estaciones vacías en las que normalmente la afluencia de viajeros es muy alta, y sobre todo dar servicio a un número tan reducido de clientes”, cuenta Rubén, un maquinista de Renfe que desempeña su puesto de trabajo en Madrid, en las rutas de Chamartín-El Escorial y Parla-Alcobendas.

Garantes de los servicios mínimos

Rubén es uno de los centenares de maquinistas, conductores de metro, de autobús, que cubren esos servicios mínimos en estaciones casi vacías. Hoy, en casi toda España afrontarán un nuevo reto porque han finalizado los permisos retribuidos y muchos, no tantos, volverán a sus trabajos. “Reconforta saber que sigues dando este servicio para los que tienen que desempeñar trabajos de extrema necesidad”, añade, sin olvidarse de que para que él conduzca su máquina "otros muchos están detrás y permiten que todo funcione correctamente como mecánicos, agentes de circulación, servicio de limpieza y desinfección y muchos otros".

Rubén va con guantes, habla de lejos con su compañero para hacer el relevo y se lleva su mascarilla. Son otros tiempos, pero Renfe sigue trabajando para que muchos, como Rubén, vayan con seguridad a su puesto de trabajo. Son los modernos correcaminos que sortean a un coronavirus en forma de coyote. Hoy tendrán que estar al loro. Habrá más gente en los trenes y en las estaciones.