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Los hombres y mujeres de amarillo que ayudan a que 'se respire' un poco mejor

Los empleados de Correos, además de mantener el reparto con normalidad, se han mostrado siempre dispuestos a aportar su granito de arena en la batalla contra el coronavirus

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Durante toda la reclusión, el correo se ha seguido repartiendo con normalidad. Los carteros han continuado realizando sus funciones para evitar que la cadena de envíos se truncara. Los hombres y mujeres amarillos han mantenido su actividad, pero han tenido tiempo para otras cosas.

Los trabajadores de Correos de forma voluntaria han llevado comidas y cenas a los sanitarios, en colaboración con restaurantes, hoteles y pizzerías de Madrid, Barcelona, Valencia, Zaragoza, Pamplona, Málaga, Bilbao y otras muchas ciudades de toda España para que pudieran llevarse un bocado de comida caliente después de horas de tensión. Las entregaban habitualmente por la entrada de urgencias, siguiendo todos los protocolos de protección. Se daban las gracias a distancia y se transmitían todo el cariño. No son tiempos para mayores efusividades. pero sí de solidaridad.

Reparto de respiradores

Los empleados de Correos también han echado una mano para desbloquear algunas situaciones complejas en los centros sanitarios. Y se ha visualizado, por todo el país, en las puertas de los hospitales --el vídeo adjunto corresponde al centro sanitario de Mérida--, donde los carteros han querido ser uno más aplaudiendo a los sanitarios.

Su última hazaña ha sido convertirse en los repartidores por toda la geografía nacional de los respiradores que han fabricado a destajo en la Seat de Martorell. El primer hospital que los recibió hace casi una semana fue Can Ruti, pero hoy, varios días después del inicio de este especial reparto, en muchos hospitales españoles se respira un poco mejor gracias a los trabajadores de Correos que los llevan de forma altruista. Se les distingue fácilmente. Son los amarillos.