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Voluntarios de la Cruz Roja / CG

Las chicas y los chicos de la Cruz Roja

Más de un millón de personas afectadas por el parón económico causado por el coronavirus ya han sido atendidas por esta institución humanitaria en España

3 min

La crisis sanitaria ha traído bajo el brazo otra económica. Muchas familias han dejado de percibir ingresos, y las perspectivas para recuperarlos no son halagüeñas. Unos han tenido que cerrar el pequeño negocio. Otros se han ido al paro y otros miles porque están afectados por expedientes temporales. En muchas familias, el bienestar se ha deteriorado radicalmente. Casi de un día para otro. Sin previo aviso.

La consecuencia inmediata ha sido la vulnerabilidad, la falta de estabilidad que impide acceder a los mínimos necesarios para tener una vida digna. Por estas razones, la Cruz Roja, una organización que siempre ha sido un termómetro de la salud social de nuestro país, ha redoblado su actividad para intentar poner algo de remedio.

Más de un millón de atendidos

En Cataluña, sus 2.600 hombres y mujeres están ayudando a miles de familias en más de 150 municipios, aliados con otras entidades como el banco de alimentos o la Fundació La Caixa. En este periodo de reclusión se han repartido casi 100.000 kilos de comida y medicinas, se han facilitado traslados hospitalarios, se atiende a miles de ciudadanos en materias que van desde la educación hasta la ocupación, y se da cobijo a centenares de personas excluidas por la sociedad.

En el conjunto de España, coordinados con los centros sanitarios, los servicios de emergencias y los de bienestar social, los chicos y chicas de la Cruz Roja han prestado atención a más de un millón de personas y continuarán haciéndolo. Lamentablemente, tras la crisis sanitaria, la crisis social se agravará. Nadie augura una reactivación económica inmediata. Pero la Cruz Roja seguirá ahí, al pie del cañón, y los sectores más afectados por la crisis del maldito bicho tendrán a alguien cerca, una mano amiga que les prestará la ayuda necesaria para capear el temporal. O al menos para hacerlo más llevadero.