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El descubrimiento de América en el cine español, entre Ridley Scott y Ozores

El viaje de Colón ha tenido una suerte desigual en el cine español, con visiones patrióticas y humorísticas, sin lograr nunca una buena conexión

Alba de América (1951) de Juan de Orduña / SHANGRILA BLOG
Alba de América (1951) de Juan de Orduña / SHANGRILA BLOG

El personaje de Cristóbal Colón empezó a interesar en el cine más fuera de España que dentro de nuestro propio país. En el periodo del cine mudo se rodaron varias películas francesas y británicas sobre el personaje (la primera, la de Etienne Renaud, producida por Gramont y la segunda de William Selig). Era todavía reciente el cuarto centenario del descubrimiento en el que España echó el resto ofertando colaboración con los americanos en la exposición de Chicago de 1893. Todavía la problemática de Cuba no se había desatado. La primera gran película, todavía en el cine mudo, sobre Colón fue la coproducción hispanofrancesa dirigida por los hermanos Bourgeois, con música del maestro Padilla (La vie de Cristophe Colombe et sa decouvert de l’Amerique) que convertía a Colón en un loco iluminado. Otros países quisieron evocar también la memoria de Colón. Los alemanes hicieron una versión en 1922 con Albert Dussermann de protagonista y en Estados Unidos se hizo otra versión de Colón más prohispánica en 1923.

En los años cuarenta colisionaron dos visiones del tema: el punto de vista español, intentando refrendar la leyenda rosa y el punto de vista de los países europeos y americanos que aportaron una imagen nada favorable a España. Rompió el fuego México con La grandeza de América (1943), película dirigida por el exiliado español José Díaz Morales que daba una imagen ambigua de Colón, protagonizado por Julio Villarreal, que es visto como genio incomprendido por los españoles. España no quedaba precisamente bien. En una línea más crítica hacia nuestro país, David McDonald dirigió la película Cristophe Colombes, en la que se retrataba una sociedad española ansiosa de dinero, con un Francisco de Bobadilla, convertido en empresario, obsesionado en mantener sus negocios en Canarias y el Rey Católico como obseso sexual al que Colón en un momento determinado le da una bofetada.

Magnífico Paco Rabal

La reacción española se dejó sentir en la clásica Alba de América (1951) de Juan de Orduña, con Amparo Rivelles haciendo de Isabel la Católica y Antonio Vilar, el actor portugués, de Colón. La película contó con la asesoría del director del Museo Naval, Julio Guillén. Un producto Cifesa, en que todos los españoles eran buenos (especialmente los frailes de la Rábida) y que incomprensiblemente fue un fracaso comercial.

Francisco Rabal (derecha) y Andrea Chechi en el rodaje de la serie Cristóforo Colombo / GETTY
Francisco Rabal (derecha) y Andrea Chechi en el rodaje de la serie Cristóforo Colombo GETTY

La dialéctica leyenda rosa-leyenda negra siguió. En 1968 se rodó una serie de coproducción hispano-italiana dirigida por Cattafavi, un especialista de péplums, que se convirtió en la mejor película sobre Colón, entre otras razones, por la magnífica interpretación de Paco Rabal. La película contó con Aurora Bautista como Reina Católica y fue asesorada por Ballesteros Gaibrois al mismo tiempo que se utilizaron textos de Madariaga. El contrapunto fue la miniserie de la televisión americana dirigida por el italiano Alberto Lattuada, en la que se resalta un Colón maravilloso al lado de un español Pinzón, odioso, interpretado por Oliver Reed. Colón era Gabriel Byrne y Faye Dunaway era la reina. Se ponía en evidencia la genialidad de Colón frente a los que no le comprendían.

El absurdo Colón de Ozores

El humor hispánico, como siempre, cubrió de farsa toda la memoria épica. Y ahí está la película de Giménez Rico de 1968 o el absurdo Cristóbal Colón, de oficio descubridor de Mariano Ozores con Pajares como Colón y Fiorella Faltoyano como reina.

El último centenario del descubrimiento de América nos ofreció dos películas sobre Colón. La primera fue la de John Glenn (uno de los realizadores de la serie 007) titulada Cristóbal Colón, el descubrimiento, producida por la familia Salkind, con Gil Parrondo como director artístico y un guion impropio de quien lo firmaba: Mario Puzo.

La película, aunque contó con el apoyo oficial español que avaló el producto, la verdad es que fue un fracaso comercial pese a los nombres que integraban el reparto: Marlon Brando, Tom Selleck, Catherine Zeta-Jones, Rachel Ward y Georges Corraface (que hacía de Colón). Brando hacía de Torquemada. La Reina Católica era Rachel Ward. La película intentó ser una especie de Indiana Jones que no se sostenía por ninguna parte.

También desde las altas instancias oficiales españolas se apoyó la película de Ridley Scott 1492. La conquista del paraíso. En el reparto, Gérard Depardieu hacía de Colón y de la Reina Católica se encargó Sigourney Weaver con una perdida Ángela Molina haciendo de Beatriz de Arana. La película tuvo mayor éxito fuera de España que en nuestro país. El tema musical del grupo Vangelis fue utilizado por el primer ministro portugués António Guterres. La película estuvo asesorada por historiadores españoles como Carlos Martínez Shaw.

En los últimos años, el indigenismo rampante ha convertido a Colón en un personaje políticamente incorrecto y el cine se ha resentido de ello. Efectivamente, el cine español y América no han acabado de entenderse bien. Siempre queda, desde luego, la televisión para rememorar los grandes episodios trasatlánticos como la serie que promueve TVE sobre la primera vuelta al mundo titulada Sin límites, con Magallanes y Elcano interpretados respectivamente por Rodrigo Santoro y Álvaro Morte.