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Cómo sobrevivir a Stieg Larsson

El escritor David Lagercrantz publica 'Obscuritas', la obra en la que se libera de las influencias del malogrado superventas

David Lagercrantz y su novela 'Obscuritas' / FOTOMONTAJE DE LETRA GLOBAL
David Lagercrantz y su novela 'Obscuritas' / FOTOMONTAJE DE LETRA GLOBAL

Tras la muerte de Stieg Larsson, al sueco David Lagercrantz (Solna, 1962) le tocó continuar las exitosas aventuras de la súper hacker Lisbeth Salander, y lo hizo con tres novelas que funcionaron francamente bien: Lo que no te mata te hace más fuerte (2015), El hombre que perseguía su sombra (2017) y La chica que vivió dos veces (2019). No puedo brindar mi opinión al respecto por la sencilla razón de que no las he leído, al igual que el material original de Stieg Larsson, al que le cogí una extraña manía cuando todo el mundo lo consumía extasiado. Puede que se apoderara de mí un elitismo pueril, pero se me metió en la cabeza que algo que leía todo Dios no estaba hecho para mí. Todo mi acercamiento al difunto señor Larsson consiste en haber visto la adaptación cinematográfica (la original, no la versión norteamericana) de Los hombres que no amaban a las mujeres, y no me quedé muy contento: la trama no me pareció gran cosa y los personajes principales, sobre todo la señorita Salander, se me antojaron de cartón piedra.

Pese a estos antecedentes, la curiosidad me llevó a comprar la primera novela de Lagercrantz genuinamente suya, ya liberado de las influencias de Larsson, Obscuritas, que acaba de publicar entre nosotros Destino y que ha constituido una muy agradable sorpresa dentro de ese subgénero conocido como Nordic Noir. Estratégicamente lanzada para que la gente se la lleve de vacaciones, Obscuritas es una brillante intriga protagonizada por una pareja asaz peculiar, la que componen el psicólogo Hans Rekke (maníaco depresivo siempre al borde del suicidio que tuvo una vida previa como pianista de relumbrón) y la inspectora Micaela Vargas (hija de exiliados chilenos con un hermano empeñado en cuidar de ella, aunque es un delincuente y un narcotraficante de medio pelo que apenas sabe cuidar de sí mismo).

El escritor David Lagercrantz / EUROPA PRESS
El escritor David Lagercrantz / EUROPA PRESS

El caso que los une es el asesinato de un refugiado afgano, árbitro de fútbol, tras la celebración de un partido entre dos equipos de barrio en Estocolmo. Todo parece acusar al padre beodo y dado a la bronca de uno de los jugadores de un equipo, descontento con el arbitraje del afgano (que en realidad es pakistaní, pero pasó por Kabul durante el primer mandato de los talibanes; la novela está ambientada en el año 2003), pero las cosas no son tan sencillas. Se detectó a gente sospechosa en el campo. Y la personalidad del difunto empieza a despertar dudas: ¿se trataba tan solo de un inofensivo árbitro, torturado por loa talibanes, como él afirmó cuando solicitó refugio político en Suecia, o fue en realidad un cómplice de tan siniestro régimen? La intriga se va complicando página a página e involucra, aparte de a la policía de Estocolmo, a círculos de refugiados árabes en Europa, al ministerio de Asuntos Exteriores (donde trabaja el hermano de Rekke, Magnus) y hasta a la propia CIA, que parece tener algo que ocultar en todo el asunto.

En paralelo a la investigación se va desarrollando una extraña relación entre el psicólogo depresivo y la policía de origen chileno cuyos padres salieron pitando de su país para darle esquinazo al general Pinochet. El equilibrio entre la trama policial y lo que Graham Greene llamaba el factor humano resulta ejemplar y parece asegurar una larga vida a esta pareja en forma de próximas novelas. Antes de heredar a Lisbeth Salander, la carrera literaria del señor Lagercrantz no era precisamente como para echar cohetes, pues había publicado sendas biografías de dos personajes que no podían tener menos en común, el científico Alan Turing (el hombre que descifró la clave Enigma de los nazis) y el futbolista Zlatan Ibrahimovic, que aparecieron, respectivamente, en 2009 y 2011. De hecho, entre las biografías, la continuación de la saga Millenium y su trabajo previo como periodista de sucesos, uno no esperaba gran cosa de Obscuritas, más allá de una nueva ración del siempre bienvenido Nordic Noir.

De ahí lo de la grata sorpresa tras la lectura de Obscuritas, cuyas últimas páginas, en plan cliffhanger, parecen anunciar la siguiente intriga de la serie. No hay cartón piedra ni en Rekke ni en Vargas, solo alguna concesión a los devotos del género, como la habilidad del psicólogo, en un claro homenaje a Sherlock Holmes, para llegar a rápidas deducciones basándose en el aspecto de la gente con la que se cruza. No sé qué opinarán de Obscuritas los seguidores de Larsson, pero yo diría que quien se asome a esta novela en estado virginal sobre el mundo de este, se encontrará con una excelente novela de misterio y con el nacimiento real, aunque algo tardío, de un autor muy interesante.