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¿Qué hacer en Europa? ¿Cómo volver a algo parecido a un orden internacional de corte liberal? Los cambios de los últimos años, marcados por el segundo mandato de Donald Trump como presidente de Estados Unidos, obligan a nuevos posicionamientos, a poner en pie estructuras nuevas, respetando todo lo que se pueda el código de valores europeo.

Es la tarea a la que ha emplazado el ex jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell, en un diálogo con el periodista Claudi Pérez y la directora del diario Ara, Esther Vera, en la librería +Bernat, aprovechando la presentación del libro de Pérez, La invasión de los bárbaros (Debate).

Borrell, sin pelos en la lengua, ha considerado que hay muchos bárbaros, jugando con el título del libro de Pérez, pero que hay que saber diferenciar en estos momentos: “Hay bárbaros claros como Trump o Netanyahu, pero no los chinos. Esos dirigentes han decidido no respetar nada, dejar de lado el orden internacional, declarar guerras cuando quieren, sin atender a nadie. Pero no es el caso de los chinos, que, como ellos dicen, no han invadido a nadie”.

La conversación ha versado sobre el auge de los populismos, sobre el descontento de las poblaciones europeas, que han visto cómo el precio de la vida iba en aumento, cómo sus condiciones materiales se vieron perjudicadas de forma grave a partir de la crisis de 2008. Para Claudi Pérez, “todavía estamos en aquella crisis, que ha marcado de forma clara a las sociedades europeas”.

Responsables

El problema es que se ha gestado una sociedad dividida en tercios, a juicio de Pérez: un tercio de centro-Izquierda, un tercio de centro-derecha y un tercio de ultra derecha. Y el “peligro” es que en el campo del centro-derecha se ha apostado por abrazar el otro tercio de ultra derecha.

Josep Borrell, Claudi Pérez y Esther Vera, en la librería +Bernat

“En España lo vemos, pero también en Bruselas, donde esa división en tercios es muy similar”, apunta Pérez, con el añadido de que es imposible “llegar a grandes consensos, que serían ahora muy necesarios para implementar reformas”.

En la conversación, Esther Vera ha incidido en quién ha podido tener más influencia en que se llegue a esa situación, dejando la responsabilidad al flanco de la izquierda. Para Pérez la socialdemocracia “ha cometido errores, no ha hecho mucho más por paliar la desigualdad, o combatirla. Ha hecho más que el centro-derecha, sí, pero no lo suficiente”.

Borrell se ha pronunciado con mayor ardor en la cuestión internacional, al considerar que el gran problema es el primer ministro israelí, apoyado por Trump. Y ha reclamado una mayor valentía, aún entendiendo las dificultades, por parte de la Unión Europea. “El problema para Europa es que su seguridad depende de Estados Unidos. Y no puedes exigir un acuerdo comercial, o debes aceptar el que lanza Trump, porque no tienes una autonomía en el campo de la seguridad. De la misma forma que no puedes regular en el terreno de las empresas tecnológicas, cuando toda la tecnología está en manos de empresas norteamericanas”.

"Reliquia viva"

Esa es la cruda realidad en la que se encuentra la UE, con la necesidad y la propia exigencia de Estados Unidos de que inicie un camino propio de rearmamento. Para Borrell, y también para Claudi Pérez, ese es un grave riesgo, porque es Alemania la que ha comenzado a transformar su industria para adaptarla a las necesidades militares. “Alemania va camino de ser el tercer país con más inversión en seguridad, con un ejército de 400.000 efectivos. Y ya sabemos el pasado de Alemania”, sentencia Borrell.

Pese a tanta oscuridad en el horizonte, tanto Borrell como Pérez han querido ser optimistas, desde la consideración de que “el sistema democrático aguanta mucho más de lo que parece”. La democracia puede ser “una reliquia viva”, en palabras de Claudi Pérez, que pone el acento en el “viva”.

Borrell ha destacado cómo en los últimos cuarenta años China ha sacado de la pobreza a “millones y millones de chinos”, y que su papel, en estos momentos, está más cerca de preservar el orden internacional, basado en leyes y en instituciones multilaterales, que Estados Unidos.

Por eso, “los bárbaros son Netanyahu y Trump, pero no veo a los chinos en ese papel”, a juicio de Josep Borrell.