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Franco ‘Bifo’ Berardi (Bolonia, 1949) es un veterano de las luchas sociales, un estudioso de todo lo que rodea al ser humano, cuando se relaciona con lo público, que ha llegado a conclusiones no muy positivas. Reconocido filósofo y teórico cultural italiano, autor de obras clave como Fenomenología del fin; La fábrica de la infelicidad, El trabajo del alma, de la alienación a la autonomía; o Héroes. Asesinato masivo y suicidio, Berardi afirma que se ha acabado todo. Que el capitalismo desbocado sólo deja un camino: “la deserción”. Y que lo mejor que podría suceder es que las mujeres dejen de procrear. La mirada de Berardi es dura, plantea preguntas inquietantes y sólo sonríe para hablar de España.

En esta entrevista con Letra Global, aprovechando que el filósofo ha participado en un cinefórum del Palau Macaya de la Fundació La Caixa, Berardi no lo duda al hablar de España. Con muchos amigos en Barcelona, con una gran conexión con intelectuales españoles, afirma: “En España, en las ciudades, la gente se ríe. Veo caras no están enfurruñadas como ocurre en Italia o en Francia, donde el temor impera. España es el único lugar donde sigue existiendo un sentimiento de solidaridad”, asegura.

¿Qué es lo que ve Berardi, profesor en la Universidad de Bolonia? La gran diferencia respecto a otros momentos de la historia, en relación a aquel ‘No future’ del movimiento punk de finales de los años setenta, es que deberemos afrontar una catástrofe climática. Y que ese reto no se está asumiendo, junto con un capitalismo que ha puesto dos marchas más, dejando por el camino, con la Inteligencia Artificial y otras tecnologías a millones de personas. “Estamos presenciando una ola de mutación cognitiva, antropológica y evolutiva”, señala el profesor.

El filósofo italiano Franco Berardi, en la entrevista con 'Letra Global', en el Hotel Jazz de Barcelona

¿Nos equivocamos en España al plantear debates entre los jóvenes y las generaciones más mayores, a las que se acusa de impedir a esos jóvenes un proyecto de vida? Berardi entiende que es mucho más, que se trata de esa ola de “mutación” que afecta a todo Occidente.

“Tenemos a la primera generación que ha aprendido más palabras por una máquina que por la madre”, exclama. El lenguaje, por tanto, ha dejado de ser un vínculo afectivo para convertirse en un código técnico, a su juicio. Y el resultado “es una depresión masiva”, que se alimenta a través de tecnologías que han erradicado la solidaridad en favor de una competencia feroz.

Llega en la conversación un punto culminante. El qué hacer, el cómo dar respuestas frente a esa realidad. “Yo creo que generar las víctimas inevitables del infierno es un crimen. Procrear hoy es una culpa. Es duro, pero hay que reconocerlo”, sentencia Berardi.

El descenso de la natalidad, por tanto, podría ser una forma de “deserción”, siguiendo al filósofo. Berardi considera que muchas mujeres lo han entendido de esa forma. “Hay un inconsciente femenino que se niega a entregar nuevos seres a un mundo destinado al cambio climático irreversible y a la guerra nuclear. Y esa retirada no es política, sino una respuesta biológica a un sistema que ha asesinado el futuro”.

El filósofo Franco Berardi, con 'Letra Global'

Más carbón a la locomotora. Cuando se le plantea a Berardi el caso de los magnates que rodean a Donald Trump en Estados Unidos, como Peter Thiel, Elon Musk o Alex Karp, el autor de La república tecnológica, que ven en medidas paliativas como el decrecimiento económico como un Anticristo que se debe evitar a cualquier precio, incluso provocando el Apocalipsis, el filósofo ve en el horizonte inmediato tres apocalipsis.

El primero es “el apocalipsis evangélico, dominante en la derecha estadounidense”. El segundo es el “apocalipsis sionista, que identifica la supervivencia del pueblo elegido con una agresividad opresora”. Y el tercero es el apocalipsis “en el islam duodecimano –el mayoritario en el chiismo--, que está presente en el sector dirigente iraní, que espera la victoria final a través del sacrificio total”.

Se trata, a juicio de Berardi, de “una infección bíblica”. Para un ateo como este filósofo italiano, lo que ha sucedido es que el pensamiento kantiano, la Ilustración, ya no es lo que guía al mundo. “El pensamiento apocalíptico ha vuelto en el momento más peligroso, porque ahora tenemos la herramienta técnica para concretizar la apocalipsis”, insiste Berardi, que ve un incremento bélico en todo el mundo, con el riesgo de que se acabe utilizando el arma nuclear.

Surge, por tanto, el caso de Israel. Berardi contrapone el sionismo con el verdadero pensamiento judío, “que ha sido siempre cosmopolita e internacional”. Berardi se expresa con vehemencia: “Israel es la negación absoluta del cosmopolitismo internacionalista. Netanyahu acusa de antisemitismo a los judíos que critican su política, cuando los verdaderos antisemitas son los que nos empujan a una guerra eterna”.

¿El conflicto en Oriente Medio, entonces, a qué responde? “No es una guerra de defensa, sino una guerra racial supremacista del hombre blanco occidental, que, sabiendo que su privilegio está en riesgo, decide combatir hasta la catástrofe”.

Pero hay esperanza. En algunos lugares. Con algunas políticas. Berardi mira hacia España: “Es hoy el único lugar donde sigue existiendo un sentimiento de solidaridad, como se ha visto con el proceso de regularización de 500.000 inmigrantes, un acto “políticamente genial y culturalmente valiente”.

El contraste que dibuja Berardi es enorme. “Conozco muy bien Italia y Francia, y lo que ves en las calles son rostros que muestran rabia, serios, temerosos. No sonríen. Y eso es algo que no veo en España, todo lo contrario. Veo gente sonreír, en las plazas, en las calles de las ciudades”.

La palabra del filósofo en estos momentos es clara: “Mi palabra preferida es deserción. Tenemos que desertar de la guerra, de la competencia, del futuro. Si el futuro es el infierno, mejor desertar del futuro mismo”, concluye.

Pero, ¿cómo desertar, de qué forma? “Hay que desertar de ese modelo, u ofrecer resistencia, toda la que se pueda”.