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Es una referencia en Europa. Su voz percute contra los autoritarismos. Escritora y pensadora indispensable en Turquía, el régimen de Erdogan le hizo la vida imposible. Y decidió salir y no volver a su país. Ece Temelkuran (Turquía, 1973) ha visitado Barcelona, acogida en el CCCB. Acaba de publicar La nación de los extraños (Anagrama), donde reivindica una nueva forma de entender el "hogar", como una relación entre personas que comparten unos determinados valores, más allá de su anclaje físico en un determinado país. Considera que, bajo el maquillaje del neoliberalismo, se permite el avance del fascismo en muchos países del mundo y de Europa.

Autora de obras fundamentales como Cómo perder un país y Juntos, --los dos en Anagrama-- la escritora y periodista rechaza la etiqueta de «aristócrata del exilio» para poner el foco en las verdaderas odiseas de nuestro tiempo: las de los refugiados.

En esta entrevista con Letra Global, Temelkuran reflexiona sobre la necesidad de recuperar la "fe" en la gente, analiza el experimento de identidad de la España actual —al que define como un esperanzador "Andalucía Reloaded", tras la regularización que ha aprobado el Gobierno de Pedro Sánchez— y propone sustituir el concepto geográfico de patria por una red de interacciones humanas.

Para la pensadora turca, el sacrificio y la autenticidad son las únicas armas capaces de salvar a una izquierda desorientada y a una Europa en riesgo de convertirse en un cascarón vacío. Y sobre España constata: "España parece apostar por una 'Andalucía Reloaded', un experimento de identidad que puede ser la respuesta al vacío del nacionalismo excluyente".

La escritora y pensadora turca, Ece Temelkuran, en el patio del CCCB

En un instante del libro, en el que usted pasea por la Hannah-Arendt-Strasse en Berlín, recuerda esa idea de Arendt de que "aprender de la historia es un mito". ¿Realmente es así? ¿Estamos condenados a caer una y otra vez en las mismas trampas?

La respuesta corta es que sí. El problema es que esta trampa se presenta con diferentes caras y maquillajes. Eso es lo que lleva a la humanidad a fracasar en la identificación del patrón. Creo que este fracaso se debe a dos motivos: uno político y otro emocional. El emocional lo entiendo: tendemos a negar el auge del fascismo porque nos sentimos impotentes. Si lo llamamos por su nombre, tendríamos que actuar, y como no sabemos qué hacer, preferimos la negación.

Portada del libro de Ece Temelkuran

Usted se niega a ser llamada "exiliada". ¿Por qué esa negación es tan importante para usted?

Por una razón moral. Si eres una exiliada intelectual, se te da mucho espacio y la gente quiere que cuentes tu historia constantemente. Me parece injusto ocupar ese foco mientras hay refugiados reales muriendo en las costas de Europa. Sus historias son las verdaderas odiseas de nuestro tiempo, pero a ellos nadie les pregunta ni su nombre. Además, emocionalmente, cuando te etiquetan como exiliada, solo se te permite contar esa historia. Al irme de Turquía, lo primero que hice fue intentar contarles a los europeos su propia historia. No quería pertenecer a la "aristocracia de los que no tienen hogar".

Usted habla de la "Nación de los Extraños". En países como Francia, el modelo de ciudadanía, tan cacareado y defendido, parece estar en crisis porque los referentes siguen siendo siempre los mismos: franceses blancos, los de siempre. ¿Es este el gran fallo europeo, lo que defiende retóricamente y lo que aplica en la realidad?

Francia es un caos total ahora mismo. Europa está en un punto de inflexión que se articula como una "crisis de refugiados", y la extrema derecha la está usando como arma. Yo propongo dejar de hablar de inmigrantes o ciudadanos para hablar dehogar. Si Europa no redefine el concepto de hogar, se convertirá en un museo medio muerto. El hogar ya no es un lugar físico, son las conexiones humanas. En barrios de Berlín como Sonnenallee, lo normal es ser árabe o turco; el alemán blanco es la excepción. Si expulsamos al "extraño", cambiamos la esencia misma de lo que es Europa.

En este contexto, ¿cómo ve las políticas recientes en España, como la regularización decretada por el Gobierno de Pedro Sánchez?

En medio de todo este caos, la política de Pedro Sánchez es uno de los actos más atrevidos y emocionantes que he visto. Al dar a los refugiados e inmigrantes derechos de ciudadanía casi plenos, está intentando que España —y por extensión Europa— vuelva a ser un hogar para todos.

Es una apuesta por lo que yo llamo 'Andalucía Reloaded'. España se está convirtiendo en un país mucho más mezclado, con un componente latinoamericano y mediterráneo muy fuerte. Es recuperar esa idea de la España histórica como un lugar de convivencia, pero actualizada al siglo XXI. Es un experimento de identidad que puede ser la respuesta al vacío del nacionalismo excluyente.

La pensadora turca Ece Temelkuran, en el CCCB

Pero la izquierda parece haber perdido la batalla del relato frente a la derecha que "protege a la mayoría nacional".

Sí, porque la izquierda ha perdido la fe en la gente. Se ha dejado contaminar por la moral neoliberal de "ganar o perder". La izquierda debe recuperar su fe en la capacidad de la gente para sacrificarse por algo significativo.

El sacrificio será una palabra central en los próximos años. La gente no soporta la falta de autenticidad. Si les das una causa con significado, estará dispuesta a luchar. Debemos mirar a la teología de la liberación de América Latina; la pérdida de ese pathos espiritual y emocional tras los años 80 ha dejado a la izquierda moralmente dañada.

¿Puede la religión de base ser un parapeto frente al "capitalismo de los deseos" de Silicon Valley que nos genera ansiedad constante?

Es una zona peligrosa, pero necesaria. Intento recuperar conceptos monopolizados por la religión —fe, alegría, compasión— para la política. No confío en la religión institucional; en España la Iglesia fue uña y carne con Franco. Pero es irónico ver que hoy el Vaticano parece el país más de izquierdas que existe.

Si logramos una alianza donde el amor humano y la dignidad sean el centro de la política y la espiritualidad, seríamos invencibles. Hoy incluso el Papa es atacado por el homo politicus más bajo, lo que demuestra que incluso las instituciones religiosas están siendo vaciadas. Necesitamos esa autenticidad de nuevo.