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“La voz africana debe ser escuchada con más frecuencia y fuerza”

Convencido de que el cine es fundamental para el desarrollo social, el documentalista sudafricano Don Edkins fundó STEPS, una ONG para promover la producción de películas y documentales en África

Película participativa de STEPS sobre cómo los alumnos tienen que lidiar con el cierre de las escuelas durante el confinamiento por el Covid y la falta de recursos para el aprendizaje en línea / CEDIDA
Película participativa de STEPS sobre cómo los alumnos tienen que lidiar con el cierre de las escuelas durante el confinamiento por el Covid y la falta de recursos para el aprendizaje en línea / CEDIDA

En el año 2000, el virus del sida se expandía con fuerza por todo el continente africano, especialmente el sur. Sin embargo, la mayoría de documentales que se producían estaban hechos por cineastas europeos y norteamericanos, que mostraban en gran medida una imagen de muerte, enfermedad y desesperanza. “Pero había otro relato: el del valor, el amor y la fuerza. Por eso decidimos producir una colección de películas de cineastas africanos sobre la pandemia del VIH y el sida”, explica por correo electrónico Don Edkins, el veterano documentalista sudafricano que hace 22 años fundó STEPS, una ONG que promueve el cine africano para empoderar, generar debate, educar y producir acciones en torno a los derechos humanos y las cuestiones medioambientales.

“Nuestro objetivo es utilizar el documental con impacto social para dar voz a las comunidades marginadas y desfavorecidas y generar debate a escala local y global en torno a los temas más importantes de nuestro tiempo”, explica Edkins desde Ciudad del Cabo, donde se encuentra la sede de la organización. Edkins lleva unas semanas muy ilusionado, ya que dos películas africanas producidas con el apoyo de STEPS —la nigeriana No U-Turn y la sudsudanesa No Simple Way Home — fueron seleccionadas para la sección Panorama de la Berlinale, “y son muy pocos los cineastas africanos que tienen la oportunidad de mostrar sus películas en un festival internacional de cine de primera línea como el de Berlín”, comenta, orgulloso.

Dos películas africanas en la Berlinale

En No U-Turn, el director nigeriano Ike Nnaebue vuele a realizar el mismo viaje que hizo hace 27 años, cuando dejó Nigeria de joven para intentar llegar a Europa por carretera. A lo largo del trayecto, conversa con los que hoy hacen el mismo viaje en busca de una vida mejor e intenta comprender las aspiraciones de los jóvenes de África Occidental.

En No Simple Way Home, la joven cineasta Akuol de Mabior cuenta su historia, como  hija de una mártir de la revolución de Sudán del Sur. Mientras su madre jura como vicepresidenta, ella intentará averiguar si ese nuevo país desgarrado por la guerra civil puede llegar a ser su hogar.

Estreno en la Berlinale de 'No Simple Way Home' / CEDIDA
Estreno en la Berlinale de 'No Simple Way Home' / CEDIDA

Desplazamientos forzados y migración

“Es importante hacer películas que aborden los problemas del desarrollo en general, ya que pueden tener un impacto directo en la forma de cambiar las posiciones estructurales y crear conciencia de lo que se puede hacer a escala local”, explica Edkins. Ambas películas forman parte de Generation Africa, un proyecto con el que la ONG, en colaboración con la Agencia Alemana de Cooperación y Desarrollo (BNZ), ha producido en los últimos cuatro años 25 cintas de 16 países africanos diferentes, que tienen como tema principal los problemas de los jóvenes y la migración

“Los desplazamientos forzados y las migraciones se encuentran entre los problemas más acuciantes del mundo. En contra de lo que muchos creen, no solo afecta al norte global. El África subsahariana acoge a más del 25% de todos los refugiados del mundo. En el discurso público alemán, así como el internacional, la perspectiva africana está ausente. Queremos cambiar esto”, aseguraba Friederike Kärcher, responsable de la división de proyectos culturales y audiovisuales de la BNZ, en una entrevista reciente con Deutsche Welle (DW).

Nigeria, segunda industria cinematográfica

Kärcher mencionaba además la importancia de apoyar el cine africano no solo como un motor de desarrollo social, sino también de crecimiento económico, teniendo en cuenta el boom cinematográfico que vive el continente. Según un estudio de la Unesco publicado en otoño de 2021, Nigeria sola produjo cerca de 2.500 películas, generando unos ingresos de mil millones de dólares. Eso convertiría a Nollywood en la segunda industria cinematográfica mundial después de Bollywood en la India. Según datos citados por Kärcher, un largometraje africano puede crear hasta 500 puestos de trabajo durante al menos cinco años. “Las películas africanas se benefician de servicios de streaming como Netflix, lo que les proporciona exposición internacional. La demanda de contenidos propios dentro de África es enorme. Sin embargo, el potencial económico es aún mayor. Según algunas estimaciones, toda la industria cinematográfica y audiovisual de África genera 5.000 millones de dólares anuales”, aseguraba la directiva alemana en la entrevista con DW.

Más allá de querer contribuir al crecimiento económico de la industria cinematográfica local, STEPS sigue conservando su espíritu original: “Ayudar a cambiar la narrativa de África”, asegura Edkins. Eso implica encontrar historias que ayuden a afrontar la discriminación, versionarlas en lenguas locales, distribuirlas en festivales de cine, televisión y proyecciones comunitarias para que la voces africanas tengan mayor visibilidad.

“La voz africana debe ser escuchada con más frecuencia y fuerza”, remarca.

Nuevos temas

En la actualidad, la organización sigue manteniendo la red de cines móviles y el programa de formación de facilitadores que puso en marcha hace 20 años para asegurar que las películas sobre el sida llegaran a las comunidades marginadas y ayudaran a fomentar el debate después de su proyección. Pero ahora el tema principal ya no es el sida, sino los derechos y salud reproductiva, identidad sexual y cuestiones de género, entre otros temas locales como el matrimonio infantil y el embarazo adolescente, la vida con albinismo y el espíritu empresarial. “Actualmente tenemos socios con cines móviles en Botsuana, Lesoto, Malaui, Sudáfrica, Uganda, Zambia y Zimbabue a los que apoyamos con formación de facilitadores dirigida a los jóvenes y financiación para las proyecciones”, explica Edkins, convencido de la utilizad del cine para involucrar a las comunidades y a los líderes locales en los problemas locales.

“Hay muchas historias de cambio que surgen de los compromisos comunitarios y que son ejemplos de cómo la gente está actuando social, ambiental y políticamente para cambiar sus sociedades y mejorar sus vidas”, constata.

Cine móvil en Lesoto / CEDIDA
Cine móvil en Lesoto / CEDIDA

África, infrarrepresentada en el cine

Otro de los objetivos principales del proyecto era crear una comunidad de cineastas más allá de la división anglófona y francófona, “un vestigio colonial que ha mantenido separadas a las regiones”, señala. Las películas del programa Generation Africa proceden tanto de países francófonos como Senegal, Burkina Faso, Malí, Níger, Benín, Ruanda y Camerún, como de países anglófonos como Kenia, Sudán del Sur, Etiopía, Uganda, Zimbabue, Sudáfrica, Nigeria, Gambia y Ghana.

“África está infrarrepresentada en el mundo del cine, pero gracias a proyectos como el nuestro ahora hay más películas que llegan al público y a los mercados internacionales. El talento para contar historias en África existe”, concluye.