Comentaba hace poco en esta sección (a raíz de la serie The Boroughs, que, pese a su éxito, no ha sido renovada para una segunda temporada) lo difícil que resulta unir comedia y terror y que la cosa funcione en ambos registros. The Boroughs lo conseguía, más o menos, en sus primeros episodios, pero todo se iba deshilachando hacia el desmorone a medida que la trama, cada vez más cogida por los pelos, avanzaba hacia no se sabía muy bien a dónde.
Enhorabuena a los hermanos Duffer (o no) por haber fabricado un Stranger Things para adultos, preferiblemente de la tercera edad, pero el engendro no les acabó de salir precisamente redondo.
Algo que sí puede decirse de La maldición de Widow ́s Bay (en Apple TV, diez episodios, ya renovada para una próxima entrega), creada por Katie Dippold (guionista de la serie Parks and reccreation, del remake de Los cazafantamas o del largometraje The heat, con Sandra Bullock y Melissa McCarthy y comediante de club en sus ratos libres).
Cartel de la serie ´La maldición de Widow´s Bay´
Protagonizada por un espléndido Mathew Rhys en el papel del eternamente despistado y ausente Tom Loftis, alcalde de un islote de Nueva Inglaterra llamado Widow ́s Bay (La bahía de la viuda), viudo y con un hijo adolescente que no ve la hora de salir corriendo de su lugar de nacimiento, que su progenitor quiere convertir en un enclave de lujo como Martha ́s Vineyard, en Connecticut, o los Hamptons de Nueva York.
Los planes del alcalde Tom Loftis se la sudan a todos sus conciudadanos, especialmente al guardián del faro, un tal Wyck (Stephen Root, al que algunos recordarán como el oficinista eternamente basureado de la película de Mike Judge Office Space), convencido de que una maldición pende sobre Widow ́s Bay y de que, más pronto que tarde, la desgracia caerá a plomo sobre el islote y sus desgraciados habitantes.
El alcalde Loftis, evidentemente, pasa de él y se dedica a perseguir su sueño. Para ello invita a un periodista del New York Times para que escriba un artículo elogioso que sirva para que el islote se llene de esnobs de Nueva Inglaterra que refloten con sus monises todos los negocios de la zona, que da pena verlos. Cuenta a su favor (es un decir) con su ayudante principal, Patricia (la británica Kate O ́Flynn), solterona absurda y delirante que parece enamorada de él, aunque nunca abra la boca al respecto.
Entre el terror y el humor
Coincidiendo con la visita del periodista, en Widow ́s Bay empiezan a pasar cosas muy raras y tirando a terroríficas que, según el cenizo de Wyck, están relacionadas con la maldición de tiempos remotos que empieza a dar molestas señales de vida (la mayoría le suceden al pobre Loftis, que pasa una noche en el hotel del pueblo para demostrar que no es cierto que esté maldito y acaba manteniendo una conversación con un asesino en serie ya fallecido y experimentando unas visiones horrendas).
El tono de Widow ́s Bay oscila permanentemente entre la comedia y el terror, funcionando a la perfección en ambos registros: a veces parece una mezcla de Rumbo a lo desconocido y Las aventuras de Scooby Doo. La pugna entre comedia y terror, eso sí, la acaba ganando el segundo en los últimos episodios, cuando el espanto ha llegado a unos límites que imposibilitan el recurso al humor, aunque las caras y expresiones del señor Rhys se empeñen en conservarlo pese a quien pese.
Widow ́s Bay podría haber salido peor que The Boroughs, pero aquí se imponen las ganas de extravagancias con sentido del humor, lográndose un tono que recuerda al mejor Tim Burton, el de Bitelchús, Pesadilla antes de Navidad y sus dos películas sobre Batman. La serie ha cogido al espectador por sorpresa y por eso resulta tan estimulante. Veremos qué aporta de nuevo su ya aprobada segunda temporada.
